Decálogo de la serenidad

1.-Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2.-Sólo por hoy tendré el máximo de cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3.-Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste tambien.

4.-Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5.-Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6.-Sólo por hoy haré una buena acción y no se lo diré a nadie.

7.-Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8.-Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizás no lo cumpliré cabalmente, pero lo intentaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9.-Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10.-Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.

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Consejos para la felicidad

Por Gloria Garcés

No se necesita un milagro para hacer de nuestra vida un agradable viaje de placer.Se trata simplemente de aprender la Felicidad.

¿Existe la Felicidad? Frente a esta pregunta, muchos dirían, sin dudarlo un instante, que no existe. Otros, un poco más entusiastas, optarían por asegurar que hay momentos felices y otros que no lo son. Finalmente, muy pocos responderían de manera afirmativa a la cuestión, éstos seguramente han tenido la oportunidad de comprobar que la felicidad se aprende. Para ello, debemos dejar a un lado nuestras fronteras cotidianas, abriéndonos a nuevas experiencias que nos permitan detenernos, apreciar todo lo bueno que hay a nuestro alrededor, respirar hondo y simplemente disfrutar. No se trata de ganar un premio millonario que resuelva de un golpe todas las dificultades, tampoco de conformarnos sin remedio, lamentándonos por lo que no tenemos y en muchos casos esperando el milagro que nos libre de la causa de nuestra insatisfacción. Se trata, simplemente, de aprender a vivir de otra manera. Le proponemos un camino que lo conducirá a vivir plenamente, dejando a un lado la tristeza y las energías negativas.

1. Elegir las actividades gratificantes

Salir con amigos, asistir a un grupo de autoayuda, tener un hobby, leer un buen libro, ahorrar el dinero para comprar algo que realmente nos gusta, escribir poemas, hacer paseos por lugares agradables, etc. La lista de tareas capaces de darnos placer día a día es infinita.

2. Disfrutar de los momentos y las cosas simples

Si esperamos determinada causa para ser felices (por ejemplo: comprar una casa, tener mejor suerte, conseguir otro trabajo, ganar más dinero) nos pasaremos la vida sin llegar a serlo. Tenemos que vivir el momento presente programándonos para lograr nuestros objetivos, pero a la vez disfrutando de lo que tenemos, ya que las cosas simples pueden darnos una enorme felicidad diariamente.

3. Aprender a ver la luz

Todos los acontecimientos tienen su parte positiva, la cuestión es desarrollar la capacidad que nos permita darnos cuenta de todo lo bueno que hay a nuestro alrededor para ponerlo a nuestro favor.

4. Tomar de las experiencias desagradables aquello que contribuye a nuestro crecimiento espiritual.

Cuando somos víctimas de la fatalidad, sólo pensamos en nuestra desgracia y envidiamos a aquellos a quienes todo les sale bien. Sin embargo, debemos considerar que las experiencias desagradables forman parte de la vida de todas las personas y que tenemos que aprender a superarlas para salir adelante.

5. Creer firmemente que podemos y merecemos ser felices

¿Por qué pensar que otros tienen más suerte que nosotros o que nunca lograremos nuestras metas? Si al levantarnos cada día emprendemos la jornada con ganas y con la certeza de que nos merecemos lo mejor, el mundo nos lo dará, seguramente. Una buena manera de lograrlo será que, al levantarnos cada día nos miremos al espejo y con una sonrisa nos digamos: “Tendré un día positivo que me brindará felicidad”.

6. Animarnos a cambiar

Muchas veces el miedo, la opinión de los otros, la idea de sufrimiento nos paralizan impidiendo que tomemos rumbos diferentes en nuestra vida. ¿Vale la pena que sigamos con una pareja que nos maltrata? ¿Es necesario que sigamos quejándonos de que siempre nos enfermamos, sin decidirnos a ir a un médico? Admitir nuestros errores y atrevernos a tomar conciencia de aquello que nos hace mal a fin de transformarlo, es dar un paso importante en el camino hacia nuestra felicidad.

7. Desterrar los sentimientos negativos

La envidia, el odio, la culpa, el miedo, el egoísmo son sentimientos que sólo nos hacen daño y nos cierran indefectiblemente las puertas de la felicidad. Debemos ser sencillos y discretos, dar nuestro aprecio a las personas que queremos y – simplemente – alejarnos de los necios y los que tienen malas intenciones o energías negativas.

8. Confiar en los demás y hacer algo por ellos

La mayor parte de la gente teme – y no sin razón – ser engañada, por lo que no deposita su confianza en los demás. Si nos dejamos llevar y abrimos nuestros sentidos, la intuición nos indicará con claridad quiénes son sinceros y quiénes no lo son: entonces, podremos acercarnos a los primeros y brindarles nuestra ayuda, si la necesitan.

9. Recordar las experiencias agradables

Debemos aprender a disfrutar de los momentos verdaderamente agradables para luego recordarlos por siempre, no para deprimirnos porque ahora no somos tan felices como en determinada ocasión, sino para sentirnos bien con nosotros mismos. Esta clase de evocaciones podremos compartirlas con nuestros seres queridos, al tiempo que nos dejará en el rostro una sonrisa de plena satisfacción.

10. Desarrollar una actividad que nos contacte con lo espiritual

Rezar o meditar son tareas que nos pondrán en contacto con la parte más profunda y elevada de nuestro ser, acercándonos a Dios. Este acto realizado cada día, nos permitirá enfrentar de otro modo los problemas, alejando las energías negativas, al tiempo que nos liberará de todo lo superficial para que disfrutemos plenamente de la vida, de la naturaleza y de las relaciones con las personas que amamos.

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¿Tu que siembras?

Las semillas de la felicidad

Corazones¡Cuánto amor y cuánta felicidad! Las historias de pareja nos inundan de esa inmensa sensación de bienestar. El corazón late con mayor fuerza y ¡palpita hasta el estómago! Pero esta excitación no dura eternamente a menos que se alimente día a día. En realidad en el amor pasa como todo lo demás: para recoger los frutos antes hay que sembrar.
Aprende a plantar las semillas oportunas en el momento justo.

Los primeros días saltan chispas. No hace falta atizar la llama del amor y de la pasión porque todo es perfecto: las caricias suceden a los besos y las palabras de amor se encadenan con las miradas más apasionadas. Pero si la aventura supera esos días iniciales en los que las mariposillas hacen nido en nuestro estómago hay que poner en marcha algunas estrategias para hacer que el fuego no se apague. ¡Tranquila! No es nada sofisticado ni esotérico. En realidad se trata de pequeños truquillos que tu abuelita te hubiera dado si no hubiera tantos tabúes para hablar ese tema que verdaderamente nos apasiona a todas y a todos.

¡Oh, el amor! ¡Qué bonito y delicado es! ¿Qué puedes hacer para que no se quiebre? ¿Qué puedes hacer para mantenerte siempre enamorada/o? Hay muchos misterios entorno al amor. Y algunos jamás se desvelarán porque tiene algo casi espiritual. Pero hay algunas afirmaciones que no escapan a la lógica del amor. Y la más trágica es que el amor es un sentimiento caduco. La mayoría de expertos afirman que el enamoramiento propiamente dicho dura apenas unos meses Después los sentimientos se acomodan y entran en juego la rutina y la costumbre. Esta nueva fase en la vida de pareja no significa el final de la aventura, pero, evidentemente, le resta atractivo y felicidad.

¿Qué puedes hacer para evitar que esto suceda jamás?
La sorpresa es uno de los sentimientos que más nos seducen. Inicialmente, cuando conoces muy superficialmente a tu pareja, las sorpresas se suceden. La capacidad de asombro de uno y de otro jamás se debe perder.

El mayor error es convertirse en un ser completamente previsible. Ya sabes: regalar sólo para las fechas que marca el calendario, programar viajes sólo para vacaciones o salir a cenar sólo los sábados por la noche. ¡Improvisa!
Es cierto que al estar completamente compenetrados a veces puedes prescindir de las palabras: una mirada suele bastar para comunicar infinidad de sentimientos.

Pero no caigas en el error de dar por supuesto que la comunicación verbal es completamente secundaria.
Y… qué lugar ocupa el sexo en este trabajo de soporte del amor? Es fundamental, no hay duda.
Tienes que hacer lo imposible para mantener la llama de la pasión en su máximo apogeo.

¿Cómo? Una vez más la clave está en tu imaginación.
Ella sabrá dictarte las maneras más eficaces de resucitar las mariposas. y… si la imaginación no es tu fuerte, inspírate en las numerosas enseñanzas que se han escrito sobre la materia.

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