35 Actos de bondad

La capacidad para la bondad existe en cada una de nosotros sin excepción alguna. No importa el tipo de dolor que te haya tocado vivir en tu vida, esa capacidad nunca es destruida.

En los días de intenso movimiento y vertigo que nos toca vivir, muchas veces y sin darnos cuenta vamos cayendo en una rutina con los nuestros, los vecinos, compañeros de trabajo y personas en general sin darnos cuenta. Es la rutina del olvidarse de ser amable, atenta, y bondadosa pues estas constantemente compitiendo y trabajando por objetivos. Hay que alcanzar las metas que tiene la compañía para sobrevivir en la jungla del mercadeo.

Sin embargo, tu corazón experimenta sentimientos de Honda ternura cuando un día como otro cualquiera te topas repentinamente con un acto de bondad de alguien a quien no conoces. Como le pasó a unos amigos míos al pasar por la ventanilla de peaje en una congestionada carretera de la ciudad de Chicago. Al extender su mano para pagar los 50 centavos de dólar el guardián de la misma les dijo: ” sigan su camino amigos pues la persona que iba adelante pago por ustedes y les deseo un feliz día”. ¿Qué bonito no? Actos de bondad en apariencia insignificantes pero que tocan el corazón de una forma especial y te hacen pensar en la bondad que hay en cada corazón humano. Es bueno tener detalles con personas que muchas veces no conoces y que te hacen crecer como mujer . No sabemos como uno de estos actos puede alegrar el día de esa persona como le paso a mis amigos.

A continuación te doy algunas ideas para que tu también te animes a implementarlos en tu vida.

1- Da los Buenos días con una gran sonrisa a la persona que va a subirse contigo en el elevador.
2- Paga el peaje a la persona que pasará después de ti.
3- Tómate un minutos para orientar a una persona que este pérdida incluso aunque tengas prisa.
4- Escríbele una carta a ese hijo que necesita un poco más de tu atención.
5- Ofrécete para irle a hacer las compras al Mercado a una persona mayor.
6- Dale a un vagabundo tu almuerzo de ese día.
7- Dile “te amo” a alguien que tu ames.
8- Si te compraste dos nuevos trajes, procura regalar uno.
9- Envía flores a una amiga que tienes tiempo de no ver.
10- Llévale el café a tu asistente.
11- Cuando digas gracias y por favor trata de decirlo directamente desde tu corazón.
12- Escucha con todos tus sentidos.
13- No interrumpas cuando alguien esta dando su punto de vista.
14- Aunque la persona no tenga la razón pásalo por alto para promover la armonía.
15- Deja que un conductor agresivo te quite el paso sin encolerizarte.
16- Sonríele a la cajera del supermercado especialmente si ella no te da una sonrisa.
17- Pon tu carrito de supermercado de nuevo en su sitio.
18- Escríbele a una maestra que haya sido importante en tu vida.
19- Lleva una caja de repostería fina para compartirla en la oficina. ¡Sorpréndelos!
20- Olvida la deuda que una amiga te debe y nunca más lo recuerdes.
21- Escríbele una nota al jefe de una persona que ha colaborado mucho contigo y explícale el maravilloso trabajo que esa persona esta haciendo.
22- Simplemente di “lo siento” cuando te has equivocado.
23- Cuando vayas al cine, a un picnic o de visita a un parque recoge la basura.
24- Manifiesta simpatía a alguien que es arrogante.
25- Contesta el teléfono amablemente aunque no estés de humor.
26- Deja una propina generosa para el que te ha servido en el restaurante.
27- Enseña a manejar a alguien.
28- Enseña a leer a un niño.
29- Enseña a utilizar los cubiertos con mucha paciencia a tus hijos.
30- Aunque te mueras por criticar a alguien no lo hagas.
31- Llévale rosas a tu mama sin motivo alguna.
32- Abraza a tu papá y dile cuanto lo quieres.
33- Solo por este día no discutas con tu pareja.
34- Solo por este día comprende a tu hija adolescente.
35- Solo por este día haz un acto de bondad y siente tu corazón vivo.
Diáfana sonrisa, obsequio de bondad.

Querida amiga, estas son solo algunas ideas que puedes llevar a cabo si quieres hacer una diferencia en la vida de los demás a la vez que te ayudan a crecer como mujer viviendo enfocada en las necesidades de los otros. Pues para llevar a cabo estos “actos de luz” es preciso olvidarse de una misma sabiendo que al hacerlo encuentras todo el amor que reside en tu naturaleza femenina. Es necesario que te animes a abrir tu corazón cada vez más y mejor. Consciente hasta la raíz última de ti misma que como mujer nadie puede manifestar estos actos de bondad y luz como tu.

Cada vez que extiendes parte de ti misma a los otros, te das cuenta de que estas íntimamente unida a tus amigos, vecinos, e incluso a aquellos que no te caigan del todo bien. Es por esto mismo que la generosidad y la bondad tienen el poder de transformarte y mejorar a los otros al mismo tiempo en que también te conviertes en beneficiaria de el amor.

No lo olvides.

Por Sheila Morataya-Fleishman
Agradecemos la fuente: www.encuentra.com 2003-11-08

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Era tarde, Fernando y Mónica platicaban dentro del coche, inquieto y preocupado tomó la palabra: “Sabes, mi amor, conviene que antes de formar nuestro matrimonio platiquemos sobre nuestro pasado para que no sea motivo de pleitos y reclamos en un futuro. Te pido que seas sincera, tú sabes que te amo y nada me va hacer cambiar de opinión, Yo por mi cuenta seré franco”. Ella no dudó y con mucha confianza accedió a la petición de su prometido. Hizo una profunda pausa y comenzó a hablar; “Primero quiero decirte que no soy virgen. Antes de conocerte tuve algunas experiencias sexuales con algunas personas, “ella guardó silencio”. Él escondió la cabeza en su decepción y dolor. ¡”Créeme que lo hacía porque necesitaba sentirme amada; Sentir que a alguien le importaba”! ¡No tengo mas pasado que éste y me da vergüenza! ¡Pero ahora que te tengo a ti me siento amada, segura, protegida, apreciada! Tú me has devuelto el valor y el sentido de las cosas. ¡Te amo tanto que no estoy dispuesta a renunciar a tu amor, a tus detalles, a tu paciencia!…Conforme continuaba hablando, el pensamiento de Fernando se perdía imaginando a su amada en brazos de otros. Su corazón comenzó a hacerse más humano: a transformar su sentimientos en algo que no lo iba de dejar descansar jamas. ¡Cállate! Interrumpió Fernando: “no quiero escuchar más”.

El despido fue frío. Su amor hacia ella comenzaba a transformarse. De regreso a casa la cabeza del joven era toda una confusión. El recuerdo de las palabras le martillaban el corazón. Lo atormentaban, le causaban un dolor que con el tiempo se llegaría a convertir en un odio profundo contra Mónica

Meses después, la vida de Fernando se hundió; la paz de su corazón se disipó: ya nada tenía sentido; la decepción había matado toda esperanza. El amor se había convertido en enemigo del corazón.

Para no volver a sufrir, su corazón amargado y endurecido se prometió no volver a amar. Por más que Fernando luchaba, por perdonar, su corazón permanecía frío, mudo, inaccesible. Por mas que expone su corazón, como una planta friolenta, a las caricias del sol; aunque lo riega con la suave ternura de la lluvia y lo alimenta con una presencia cálida, todo es imposible.

Como a un niño inquieto y corajudo, lo abraza, lo convierte, le cuenta historias de amores que han revivido a la felicidad, pero todo es inútil, su silencio es la respuesta.

Fernando ha luchado contra el odio. A veces siente que su corazón le cree, se abre tímido y temeroso, y asustado vacila entre el deseo de amar de nuevo y la necesidad de proteger su orgullo herido. Después se permite llorar. Aborda su decepción y humillación. El recuerdo es un aguijón que ataca y desaparece. Su corazón ha renunciado a perdonar.

¿Es posible el perdón en nuestro ambiente secularizado? Sí, basta acercarse a algunos hombres que lo han logrado.

El perdón es una necesidad en nuestro tiempo. La imperiosa necesidad que tenemos de él surge del hecho de que nadie está libre de heridas, como consecuencia de frustraciones, decepciones, penas de amor, traiciones… Las dificultadas de vivir en sociedad se encuentran por doquier. Conflictos en las parejas, entre familia, personas divorciadas, patrones y empleados, etc., y todos tienen algún día necesidad de perdonar para establecer la paz y seguridad viviendo juntos.

Para descubrir la plena importancia del perdón en las relaciones humanas, intentemos imaginar cómo sería un mundo sin él.Estaríamos condenados a perpetuar en nosotros mismos y en los demás el daño sufrido.

Cuando lesionan nuestra integridad física, moral o espiritual, algo sustancial que ocurre en nosotros. Una parte de nuestro ser se ve afectada, lastimada, incluso mancillada, como si la maldad del agresor hubiera alcanzado nuestro yo íntimo. Nos sentimos inclinados a imitar a nuestro agresor como si un virus contagioso nos hubiese infectado.

Quién ha sido maltratado determinará no dejarse maltratar más. Estará a la defensiva y todos serán de su desconfianza.

A vivir con el sentimiento.

Vivir irritado, incluso inconscientemente, exige mucha energía y mantiene en una tensión constante. El resentimiento y la hostilidad se instalan de manera estable como actitud defensiva siempre alerta contra cualquier ataque real o imaginario. El odio es una ocupación de tiempo completo.

A permanecer aferrados al pasado.

La persona que no quiere o no puede perdonar, como en el caso de Fernando, difícilmente logra vivir el momento presente. Aferrarse al pasado es la condena a malograr su presente, además de bloquear su futuro.

Ante la incapacidad de perdonar, la vida se paraliza. El recuerdo del pasado vuelve a su antiguo sufrimiento. El momento presente pasa inútilmente, sin felicidad; la posible alegría de las relaciones personales se desvanece. El futuro se cierra y es amenazador.

A desear la venganza.

Una vida sin perdón no ofrece nada gratificaste. La venganza ¿es la solución?.

Se trata, sin duda de la respuesta a la agresión recibida; sin embargo, intentar compensar el propio sufrimiento compartiéndoselo al agresor, a nadie ha hecho feliz. La obsesión revanchismo no contribuye a nada a sanar las heridas del ofendido, por el contrario, la agrava.

Por otra parte, el no vengarse es el primer paso importante y decisivo para emprender el camino del perdón, es el punto de partida de cualquier perdón verdadero.

¿Qué es el odio?

Es en principio una aversión; por lo tanto, es posible odiar cosas y personas. El odio es una cólera disfrazada que supura una herida mal curada; es un resentimiento; es un sinónimo de destruir, de no perdonar; es una pasión que consume a quien lo profesa.

Odiar es lo más sencillo, donde no se necesita maestro; es una ocupación de tiempo completo.

Esta aversión es generada comúnmente por el dolor, la impotencia, el rencor resultante de la violencia, injusticia, la ofensa, la agresión, la mentira, etc.

Toda ofensa provoca confusión y pánico. La apacible armonía de la persona herida se ve trastornada; su tranquilidad perturbada; su integridad interior amenazada. Sus deficiencias personales, hasta entonces escondidas, afloran de reprende; sus ideales, por no decir sus ilusiones de tolerancia y de generosidad se ponen a prueba. La sombra de su personalidad emerge; las emociones, que se creían bien controladas, enloquecen y se desencadenan. Ante esta confusión, la persona se siente impotente y humillada. Su mente es gobernada por el rencor, un verdugo ha entrado en su organismo; su fecilidad se aleja, las relaciones, afectuosas comienzan a agriarse, lo que se amó pasa a formar parte del ayer; Se desvirtúa la imagen de Dios; se reduce la escala de valores en las relaciones sociales; Nacen los deseos de destruir y las viejas heridas mal curadas suman sus voces a una sola voz.

Perdonar no es olvidar.

Cuantas veces hemos oído frases como éstas: “No puedo perdonarte, porque no puedo olvidar”, o también “olvidado todo”, esta manera de hablar y de actuar es un callejón sin salida para el corazón maltratado.

Si perdonar significa olvidar, ¿qué ocurriría con las personas dotas de una excelente memoria? El perdón les sería inaccesible. Por lo tanto, el proceso del perdón exige una memoria y una conciencia lúcida de las ofensa; si no, no es posible la cirugía del corazón.

La prueba del perdón no es el olvido; el perdón ayuda a la memoria a sanar; la herida poco a poco va cicatrizando; el recuerdo de la ofensa ya no inflige dolor. Una memoria curada se libera y puede emplearse en actividades distintas del recuerdo deprimente de la ofensa.

Las personas que afirman “Perdono pero no olvido”, han comprendido que el perdón no exige amnesia.

Perdonar no es sólo un acto de la voluntad.

Algunos ven el perdón como una fórmula mágica apta para corregir todas las ofensas. El perdón lo reducen a un simple acto de la voluntad capaz de resolver todos los conflictos de un modo instantáneo. Muchas personas dicen:

“Cuando me lo proponga lo voy a olvidar todo” “cuando yo lo quiera lo voy a perdonar”, “a mí nadie me roba la paz, basta que me lo proponga”, etc. Este tipo de perdón es muy superficial. Lo pronuncian los labios pero no el corazón, sirve para calmar la conciencia, la ansiedad, pero no cura de raíz.

Por supuesto que la voluntad representa un papel importante, pero no realiza el trabajo del perdón por sí solo. Para el perdón se movilizan todas las facultades; la sensibilidad, el corazón, la inteligencia, el juicio, la imaginación, la fe, etc.

Perdonar no puede ser una obligación.

El perdón o es libre o no existe,. Es un acto sublime de generosidad. Hay algunos que sienten la gran tentación de obligar a la gente a perdonar libremente: “hay que perdonar”, “se debe perdonar a los demás”, etc…Pensar así es crear un debate interior entre la voluntad de perdonar contra las reticencias de los sentimientos y las emociones, que también exigen ser escuchados.

Reducir el perdón, como cualquier otra práctica espiritual, a una obligación moral es contraproducente, porque, al hacerlo, el perdón pierde carácter gratuito y espontáneo. Es más eficaz convertir el corazón, hacerlo mas humano, ya que el corazón no miente y es lo más sincero que tenemos.

Las grandes paradojas del perdón .

-Es fácil, pero a menudo inaccesible;

-Disponible, pero con frecuencia olvidado; primero y a veces ultimo para resolver problemas;

-liberador para uno, humillante para el otro;

-esta en todos los labios y, sin embargo, mal comprendido;

-agregado en la razón, pero lejano del corazón;

-vital para los humanos, pero a menudo tímido;

-otorgado al alma y, sin embargo amenazador;

-misterioso y, no obstante, cotidiano;

-tan divino y a la vez tan humano, pero muy doloroso;

-siempre necesario, nunca opcional;

-un sí al amor y un no al odio;

-gloria para algunos, calvario para otros;

-cielo e infierno;

-es poder del humilde y debilidad del soberbio;

-es don de Dios que mendiga los corazones de los hombres.

Como perdonar.

El perdón se integra simultáneamente en dos universos: el humano y el divino; es importante respetar estos dos componentes para articularlos bien, pues, de no hacerlo así, se corre el riesgo de amputar el perdón en uno de sus elementos esenciales. El perdón constituye el único vínculo posible entre los hombres y Dios.

1.El universo divino.

Perdonar significa dar en plenitud; llevar el amor hasta el extremo a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Para dar este paso se requieren fuerzas espirituales que superen las fuerzas humanas. En el perdón todo es cuestión de amor. Así es, quien verdaderamente ama, ni siquiera tiene que perdonar porque el amor verdadero desconoce el resentimiento. No perdonar equivale a crear un universo sin Dios.

No cabe duda que Dios es el autor intelectual y práctico del perdón, el cual ha convertido este gusto en un don gratuito para todo hombre que quiere forjarse un futuro. Renunciar a la voluntad de perdonar es cerrar mente, corazón y cuerpo a la acción de Dios.

El perdón de Dios se hace discreto, humilde, incluso silencioso. No depende de la sensibilidad ni de la emotividad, sino que emerge desde el ser y del corazón animado por el espíritu. Goza de algo único que no tiene nada en común con el sentimiento.

El perdón es Dios mismo; es el Padre misericordioso del hijo pródigo; es el amor en su pura gratuidad; es el papá que allí donde los hijos engendran muerte, hace surgir la vida con el perdón.

Dios es y será la fuente primera y última del perdón autentico, pero el perdón no acontece sin la cooperación humana.

2.El universo humano.

El perdón se sitúa en el tiempo y tiene sus períodos largos y cortos; implica un antes, un durante y un después.

Perdonar requiere una multitud de condiciones; tiempo paciencia consigo mismo, moderación, prudencia y perseverancia en la decisión de llegar hasta el final.

El perdón comienza con la decisión de no vengarse; “si quieres ser feliz un instante: véngate. Si quieres ser feliz toda la vida: perdona”.

El perdón requiere una introspección; una conversión interior, una peregrinación al corazón; una iniciación al amor hacia los enemigos. Perdonar para liberar en uno la fuerza del amor.

El perdón requiere una búsqueda de una visión nueva de las relaciones humanas. El perdón no es el olvido del pasado, sino la posibilidad de un futuro distinto del impuesto por el pasado o por la memoria.

Para perdonar es indispensable seguir creyendo en la dignidad de aquél o aquélla que nos ha herido o traicionado. Las amistades renovadas exigen mas cuidado que las que nunca se han roto.

Perdonar no sólo supone liberarse del peso del dolor, sino también liberar al otro del juicio malintencionado y severo que de él nos hemos formado.

El perdón es liberación. Renueva devuelve la alegría y la libertad a quienes estaban oprimidos pon el peso de la culpabilidad.

Perdonar es un gesto de confianza hacia un ser humano; es un acto de amor hacia el pecador, al que no queremos cerrar definitivamente el futuro.

El perdón es un derecho del corazón herido y de la mente perturbada por el odio.

P. Joel Santos M.msp.

Cuando Pedro le pregunto a N.S. Jesucristo cuantas veces tengo que perdonar le contesto hasta setenta veces siete. (Lo que es lo mismo que siempre)

¡Perdona y serás feliz!.

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En un salón de clases de 2do. Primaria, se les hicieron algunas sencillas preguntas a los pequeños para medir la apreciación que tienen de ciertas situaciones de su entorno.

Estas fueron algunas de las respuestas más graciosas

A.)- ¿Por qué hizo Dios a las Madres?
1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran

B.) ¿Cómo hizo Dios a las Madres?
1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás.
2. Con magia además de súper poderes y mezclar todo muy bien.
3. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más
grandes.
4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces
las mujeres son muy complicadas.

C.) ¿Qué ingredientes usó?
1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en
este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó
cuerda, principalmente.
3. Yo creo que con muchas flores…

D.) ¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?
1. Porque somos parientes.
2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me
quisieran.
3. Porque nos pare cemos mucho.

E.) ¿Qué clase de niña era tu mamá?
1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.
2. No se porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy
mandona.
3. Dicen que antes era muy linda.

F.) ¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?
1. Su apellido.
2. Si quería casarse con ella.
3. Pues… si tiene trabajo y si le gusta ir de compras

G.) ¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?
1. Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come
mucho.
2. Porque ya se estaba haciendo vieja
3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.
4. Para poder ser la mamá de la casa.

H.) ¿Quién es e l jefe en tu casa?
1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es un
chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo
que hay debajo de mi cama.
3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer
que mi papá.

I.) ¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?
1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al
trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero
poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.

J.) ¿Quá hace tu mamá en su tiempo libre?
1.Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día…
3. Creo que… trabajar.

K.) ¿Qué haría a tu mamá perfecta?
1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele
3. Si supiera jugar fútbol…

L.) ¿Si podrías cambiar algo de tu mamá, que sería?
1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.

Una vez qu e dejen de sonreír, envíenlo a otras mamás, tías, abuelas o a
cualquiera que tenga algo que ver con niños o que solo necesite sonreír un poco.

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