Enero

1. Por gracia de Dios estamos al comienzo de un nuevo año. Este año, cuyo final sólo Dios sabe si lo veremos, debe estar consagrado del todo a reparar por el pasado, a proponer para el futuro; y a procurar que vayan a la par los buenos propósitos y las obras santas.

2. Digámonos con el pleno convencimiento de que nos decimos la verdad: alma mía, comienza hoy a hacer el bien, que hasta ahora no has hecho nada. Movámonos siempre en la presencia de Dios. Dios me ve, digámonos con frecuencia; y, al verme, también me juzga. Actuemos de modo que no vea en nosotros más que el bien.

3. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. Del bien de después están llenos los sepulcros…; y además, ¿quién nos dice que viviremos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, la voz del profeta rey: “Si escucháis hoy la voz del Señor, no cerréis vuestros oídos”. Levantémonos y atesoremos, porque sólo el instante que pasa está en nuestras manos. No queramos alargar el tiempo entre un instante y otro, que eso no está en nuestras manos.

4. ¡Oh, qué precioso es el tiempo! Felices los que saben aprovecharlo, porque todos, en el día del juicio, tendremos que dar cuenta rigurosísima de ello al Juez supremo. ¡Oh, si todos llegasen a comprender el valor del tiempo! ¡Seguro que se esforzarían por usarlo de forma digna de encomio!

5. “Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada”. Estas palabras que el seráfico Padre San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras al comienzo de este nuevo año. En verdad, nada hemos hecho hasta ahora; o, al menos, bien poco; los años se han ido sucediendo, comenzando y terminando, sin que nos preguntáramos cómo los hemos empleado; si no había nada que reparar, nada que añadir, nada que quitar en nuestra conducta. Hemos vivido a lo tonto, como si un día el Juez eterno no nos hubiese de llamar y pedirnos cuenta de nuestra conducta, de cómo hemos empleado nuestro tiempo.

Sin embargo, deberemos dar cuenta rigurosísima de cada minuto, de cada actuación de la gracia, de cada santa inspiración, de cada ocasión que se nos presentaba de hacer el bien. ¡La más pequeña transgresión de la santa ley de Dios será tenida en cuenta!

6. El amor no admite dilación y los Magos, nada más alcanzar su meta, no ahorran esfuerzos por dar a conocer y amar a Aquel que con el influjo de su gracia ha conquistado sus corazones; y los ha herido con aquel amor que busca expandirse, porque no cabe en las reducidas dimensiones del corazón y quiere comunicar lo que lo llena.

7. Es necesario cultivar con solidez estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios.

8. Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual. Dios quiere que vuestras miserias sean el trono de su misericordia y vuestra incapacidad, la sede de su omnipotencia.

9. En una ocasión enseñé al padre un ramo bellísimo de majoleto en flor y, al mostrarle al padre aquellas flores blanquísimas tan bellas, exclamé. “¡Qué bellas!…”. “Sí, dijo el padre, pero más que las flores son bellos los frutos”. Y me hizo comprender que mucho más que los santos deseos son bellas las obras.

10. Que no la amedrenten las frecuentes insidias de esta bestia infernal: Jesús, que está siempre con usted y que luchará a su lado y por usted, no permitirá jamás que llegue a verse engañada y vencida.

11. No te detengas en la búsqueda de la verdad y en la conquista del sumo Bien.

Sé dócil a los impulsos de la gracia, secundando sus inspiraciones y sus llamadas. No te avergüences de Cristo y de su doctrina.

12. Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar.

13. El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor.

14. No se abandone jamás a sí misma. Ponga toda la confianza en solo Dios.

15. Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza.

16. Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita.

17. Busquemos servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad. Nos dará siempre mucho más de lo que merecemos.

18. Alaba sólo a Dios y no a los hombres, honra al Creador y no a la criatura.

Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo.

19. Sólo un general sabe cuándo y cómo deben actuar sus soldados. Ten paciencia; también a ti te llegará tu vez.

20. Apártate del mundo. Escúchame: uno se ahoga en alta mar, otro se ahoga en un vaso de agua. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro? ¿No están muertos los dos?

21. ¡Piensa siempre que Dios lo ve todo!

22. En la vida espiritual cuanto más se corre menos se siente el cansancio; más bien será la paz, preludio del gozo eterno, la que se posesionará de nosotros y seremos felices y fuertes en la medida que, manteniéndonos en este esfuerzo y mortificándonos a nosotros mismos, hagamos que Cristo viva en nosotros.

23. No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último.

Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta.

24. Si queremos recoger la cosecha, es necesario no sólo sembrar la semilla sino también echarla en buena tierra; y cuando esta semilla llegue a hacerse planta, hemos de estar muy atentos para vigilar que la cizaña no sofoque las tiernas plantitas.

25. En todos los acontecimientos humanos, aprended a reconocer y a adorar la voluntad de Dios.

26. En la vida espiritual, hay que ir siempre adelante y no retroceder jamás; de otro modo nos sucede como a la barca, que, si en vez de avanzar, se detiene, el viento la arrastra hacia atrás.

27. Recuerda que la madre, al principio, enseña a andar a su hijo sosteniéndolo, pero que éstos muy pronto deben caminar ellos solos; de igual modo, tú debes razonar con tu cabeza.

28. “Mientras tengas temor no pecarás”.

“Será así, padre, pero sufro mucho”.

“Se sufre mucho, es cierto, pero hay que confiar; existe el temor de Dios y el temor de Judas.

El miedo excesivo nos impide obrar con amor, y la excesiva confianza no nos deja ser conscientes y temer el peligro que debemos superar.

El primero debe dar la mano a la segunda, y deben caminar los dos juntos como dos hermanas. Hay que actuar siempre así, ya que, si nos percatamos de tener miedo o de temer demasiado, entonces debemos recurrir a la confianza; y, si confiamos en exceso, debemos, en cambio, tener un poco de temor, porque el amor tiende hacia el objeto amado, pero al avanzar es ciego, no ve, pero el santo temor le ofrece la luz”.

29. No se alcanza la salvación si no es atravesando el borrascoso mar que nos amenaza siempre con destruirnos. El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte, que se llama Tabor.

30. Yo no deseo otra cosa que morir o amar a Dios: o la muerte o el amor; pues la vida sin este amor es peor que la muerte; para mí esa situación sería más insostenible que la actual.

31. No debo, pues, mi queridísima hija, dejar pasar el primer mes del año sin llevar a tu alma el saludo de mi alma y garantizarte cada día más el afecto que mi corazón siente por el tuyo, al que no dejo nunca de desear toda clase de bendiciones y de felicidad espiritual. Pero, mi buena hija, encomiendo vivamente a tus cuidados ese tu pobre corazón: intenta hacerlo cada día más grato a nuestro dulcísimo Salvador, y actuar de modo que este nuevo año sea más rico en buenas obras que el año pasado, ya que, en la medida que pasan los años y se acerca la eternidad, hay que redoblar el esfuerzo y elevar nuestro espíritu a Dios, sirviéndole con mayor diligencia en todo aquello a lo que nos obliga nuestra vocación y profesión cristiana.

en la santa humildad, el Señor lo irá comunicando a tu corazón.

Febrero

1. La oración es el desahogo de nuestro corazón en el de Dios… Cuando se hace bien, conmueve el corazón de Dios y le invita, siempre más, a acoger nuestras súplicas. Cuando nos ponemos a orar a Dios, busquemos desahogar todo nuestro espíritu. Nuestras súplicas le cautivan de tal modo que no puede menos de venir en nuestra ayuda.

2. Quiero ser solamente un pobre fraile que ora… Dios ve manchas hasta en los ángeles, ¡cuánto más en mí!

3. Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.

4. La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios.

Debes hablar a Jesús también con el corazón además de hacerlo con los labios; o, mejor, en algunas ocasiones debes hablarle únicamente con el corazón.

5. Con el estudio de los libros se busca a Dios; con la meditación se le encuentra.

6. Sed asiduos a la oración y a la meditación. Ya me habéis dicho que habéis comenzado a hacerlo. Oh Dios, ¡qué gran consuelo para un padre que os ama igual que a su propia alma! Continuad progresando siempre en el santo ejercicio del amor a Dios. Hilad cada día un poco: si es de noche, a la tenue luz de la lámpara y entre la impotencia y la esterilidad del espíritu; y si es de día, en el gozo y en la luz deslumbrante del alma.

7. Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si no puedes hablar por ser inculta, no te disgustes; deténte en la habitación como los servidores en la corte, y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano.

8. Este modo de estar en la presencia de Dios, únicamente para expresarle con nuestra voluntad que nos reconocemos siervos suyos, es muy santo, excelente, puro y de una grandísima perfección.

9. Cuando te encuentres cerca de Dios en la oración, háblale si puedes, y si no puedes, párate, hazte ver y no te busques otras preocupaciones.

10. Las oraciones, que tú me pides, no te faltan nunca, porque no puedo olvidarme de ti que me cuestas tantos sacrificios.

Te he dado a luz a la vida de Dios con el dolor más intenso del corazón. Estoy seguro de que en tus plegarias no te olvidarás del que lleva la cruz por todos.

11. El mejor consuelo es el que viene de la oración.

12. Salvar las almas orando siempre.

13. La oración debe ser insistente, ya que la insistencia pone de manifiesto la fe.

14. Las oraciones de los santos en el cielo y las de los justos en la tierra son perfume que no se perderá jamás.

15. Yo no me cansaré de orar a Jesús. Es verdad que mis oraciones son más dignas de castigo que de premio, porque he disgustado demasiado a Jesús con mis incontables pecados; pero, al final, Jesús se apiadará de mí.

16. Todas las oraciones son buenas, siempre que vayan acompañadas por la recta intención y la buena voluntad.

17. Reflexionad y tened siempre ante los ojos de la mente la gran humildad de la Madre de Dios y Madre nuestra.

En la medida en que crecían en ella los dones del cielo, ahondaba cada vez más en la humildad.

18. Como las abejas que sin titubear atraviesan una y otra vez las amplias extensiones de los campos, para alcanzar el bancal preferido; y después, fatigadas pero satisfechas y cargadas de polen, vuelven al panal para llevar a cabo allí en una acción fecunda y silenciosa la sabia transformación del néctar de las flores en néctar de vida: así vosotros, después de haberla acogido, guardad bien cerrada en vuestro corazón la palabra de Dios.

Volved a la colmena, es decir, meditadla con atención, deteneos en cada uno de los elementos, buscad su sentido profundo.

Ella se os manifestará entonces con todo su esplendor luminoso, adquirirá el poder de destruir vuestras naturales inclinaciones hacia lo material, tendrá el poder de transformarlas en ascensiones puras y sublimes del espíritu, y de unir vuestro corazón cada vez más estrechamente al Corazón divino de vuestro Señor.

19. El alma cristiana no deja pasar un solo día sin meditar la pasión de Jesucristo.

20. Para que se dé la imitación, es necesaria la meditación diaria y la reflexión frecuente sobre la vida de Jesús; de la meditación y de la reflexión brota la estima de sus obras; y de la estima, el deseo y el consuelo de la imitación.

21. Ten paciencia al perseverar en este santo ejercicio de la meditación y confórmate con comenzar dando pequeños pasos, hasta que tengas dos piernas para correr, y mejor, alas para volar; conténtate con obedecer, que nunca es algo sin importancia para un alma que ha elegido a Dios por su heredad; y resígnate a ser por el momento una pequeña abeja de la colmena que muy pronto se convertirá en una abeja grande, capaz de fabricar la miel.

Humíllate siempre y amorosamente ante Dios y ante los hombres, porque Dios habla verdaderamente al que se presenta ante él con un corazón humilde.

22. No puedo, pues, admitir y, como consecuencia, dispensarte de la meditación sólo porque te parezca que no sacas ningún provecho. El don sagrado de la oración, mi querida hija, lo tiene el Salvador en su mano derecha; y a medida que te vayas vaciando de ti misma, es decir, del amor al cuerpo y de tu propia voluntad, y te vayas enraizando en la santa humildad, el Señor lo irá comunicando a tu corazón.

23. La verdadera causa por la que no siempre consigues hacer bien tus meditaciones yo la descubro, y no me equivoco, está en esto: Te pones a meditar con cierto nerviosismo y con una gran ansiedad por encontrar algo que pueda hacer que tu espíritu permanezca contento y consolado; y esto es suficiente para que no encuentres nunca lo que buscas y no fijes tu mente en la verdad que meditas. Hija mía, has de saber que cuando uno busca con prisas y avidez un objeto perdido, lo tocará con las manos, lo verá cien veces con sus ojos, y nunca lo advertirá.

De esta vana e inútil ansiedad no te puede venir otra cosa que no sea un gran cansancio de espíritu y la incapacidad de la mente para detenerse en el objeto que tiene presente; y la consecuencia de esta situación es cierta frialdad y sin sentido del alma, sobre todo en la parte afectiva.

Para esta situación no conozco otro remedio fuera de éste: salir de esta ansiedad, porque ella es uno de los mayores engaños con los que la virtud auténtica y la sólida devoción pueden jamás tropezar; aparenta enfervorizarse en el bien obrar, pero no hace otra cosa que entibiarse, y nos hace correr para que tropecemos.

24. El que no medita puede hacer como el que no se mira nunca al espejo, que no se preocupa de salir arreglado. Puede estar sucio sin saberlo.

El que medita y piensa en Dios, que es el espejo de su alma, busca conocer sus defectos, intenta corregirlos, se reprime en sus impulsos y pone su conciencia a punto.

25. No sé ni compadecerte ni perdonarte el que con tanta facilidad dejes la comunión y también la santa meditación. Recuerda, hija mía, que no se llega a la salvación si no es por medio de la oración; y que no se vence en la batalla si no es por la oración. A ti te corresponde, pues, la elección.

26. En cuanto a lo que me dices que sientes cuando haces la meditación, has de saber que es un engaño del diablo. Estáte, pues, atenta y vigilante. No dejes jamás la meditación por este motivo; de otro modo, convéncete de que muy pronto serás vencida por completo.

27. Tú, mientras tanto, no te aflijas hasta el extremo de perder la paz interior. Ora con perseverancia, con confianza y con la mente tranquila y serena.

28. Rogad por los malos, rogad por los fervorosos, rogad por el Sumo Pontífice y por todas las necesidades espirituales y temporales de la santa Iglesia, nuestra tiernísima madre; y elevad una súplica especial por todos los que trabajan por la salvación de las almas y por la gloria del Padre celestial.

29. Después del amor a nuestro Señor, te recomiendo, hija, el amor a la Iglesia, su Esposa, a esta querida y dulce paloma, que es la única que puede poner los huevos y procrear los palominos y palominas del Esposo. Da gracias continuas a Dios por ser hija de la Iglesia, a ejemplo de tantas almas que nos han precedido en el feliz tránsito.

Ten gran compasión de todos los pastores, predicadores y guías de almas y contempla cómo están esparcidos por toda la faz de la tierra, porque no hay en el mundo provincia alguna donde no haya muchos. Ruega a Dios por ellos para que, salvándose a sí mismos, procuren fructíferamente la salvación de las almas.

Marzo

1. Padre, tú amas aquello que yo temo. – Respuesta: Yo no amo el sufrimiento por el sufrimiento; lo pido a Dios, lo deseo por los frutos que me aporta: da gloria a Dios, me alcanza la salvación de mis hermanos en este destierro, libra a las almas del fuego del purgatorio, ¿y qué mas quiero yo?

- Padre, ¿qué es el sufrimiento? – Respuesta: Expiación.

- Y para usted, ¿qué es? – Respuesta: Mi alimento diario, mi ¡delicia!

2. No queremos persuadirnos de que nuestra alma necesita el sufrimiento; de que la cruz debe ser nuestro pan de cada día.

Igual que el cuerpo necesita alimentarse, así el alma necesita día tras día de la cruz, para purificarse y separarse de las criaturas.

No queremos comprender que Dios no quiere, no puede salvarnos ni santificarnos sin la cruz, y que cuanto más atrae a un alma hacia sí, más la purifica por medio de la cruz.

3. En esta tierra cada uno tiene su cruz, pero debemos actuar de modo que no seamos el mal ladrón sino el buen ladrón.

4. El Señor no puede darme un cireneo. Debo hacer sólo la voluntad de Dios; y si le agrado, lo demás no cuenta.

5. En la vida Jesús no te pide que lleves con él su pesada cruz, pero sí un pequeño trozo de su cruz, trozo que se compendia en los dolores de los hombres.

6. En primer lugar quiero decirte que Jesús tiene necesidad de quien llore con él por la iniquidad de los hombres, y por este motivo me lleva por los caminos del sufrimiento, como me lo señalas en tu carta. Pero sea siempre bendito su amor, que sabe mezclar lo dulce con lo amargo y convertir en premio eterno las penas pasajeras de la vida.

7. No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunada por haber sido hecha digna y partícipe de los dolores del Hombre-Dios. No es abandono, por tanto, todo esto, sino amor y amor muy especial que Dios te va demostrando. No es castigo sino amor y amor delicadísimo. Bendice por todo esto al Señor y acepta beber el cáliz de Getsemaní.

8. Comprendo bien, hija mía, que tu Calvario te resulte cada día más doloroso. Pero piensa que Jesús ha llevado a cabo la obra de nuestra redención en el Calvario y que en el Calvario debe cumplirse la salvación de las almas redimidas.

9. Sé que sufres y que sufres mucho, pero ¿no son acaso éstas las alhajas del Esposo?

10. El Señor a veces te hace sentir el peso de la cruz.

Este peso te parece insoportable, y sin embargo tú lo llevas porque el Señor, en su amor y en su misericordia, te tiende la mano y te da la fuerza que necesitas.

11. Ciertas dulzuras interiores son cosas de niños. No son señal de perfección. No dulzuras sino sufrimiento es lo que se precisa. Las arideces, la desgana, la impotencia, éstos son los signos de un amor verdadero. El dolor es agradable. El destierro es bello porque se sufre y así podemos ofrecer algo a Dios. La ofrenda de nuestro dolor, de nuestros sufrimientos, es una gran cosa que no podemos hacer en el cielo.

12. Preferiría mil cruces e incluso me sería dulce y ligera toda cruz, si no tuviese esta prueba de sentirme siempre en la duda de si agrado o no al Señor en mis obras. Es doloroso vivir así… Me resigno, ¡pero la resignación, mi “fiat”, me parece tan frío, tan vacío…! ¡Qué misterio! Confío en Jesús.

13. Ama a Jesús; amalo mucho; pero precisamente por esto, ama cada vez más el sacrificio.

14. El corazón bueno es siempre fuerte; sufre pero oculta sus lágrimas, y se consuela sacrificándose por el prójimo y por Dios.

15. Quien comienza a amar debe estar dispuesto a sufrir.

16. El dolor ha sido amado con deleite por las almas grandes. Es el auxiliar de la creación después de la desgracia de la caída; es la palanca más potente para levantarlo; es el segundo brazo del amor infinito para nuestra regeneración.

17. No temas las adversidades, porque colocan al alma a los pies de la cruz y la cruz la coloca a las puertas del cielo, donde encontrará al que es el triunfador de la muerte, que la introducirá en los gozos eternos.

18. Si sufres aceptando con resignación su voluntad, tú no le ofendes sino que le amas. Y tu corazón quedará muy confortado si piensas que en la hora del dolor Jesús mismo sufre en ti y por ti. El no te abandonó cuando huiste de él; ¿por qué te va a abandonar ahora que, en el martirio que sufre tu alma, le das pruebas de amor?

19. Subamos con generosidad al Calvario por amor de aquél que se inmoló por nuestro amor; y seamos pacientes, seguros de que volaremos hacia el Tabor.

20. Manténte unida a Dios con fuerza y con constancia, consagrándole todos tus afectos, todos tus trabajos y a ti misma toda entera, esperando con paciencia el regreso del hermoso sol, cuando el Esposo quiera visitarte con la prueba de las arideces, de las desolaciones y de la noche del espíritu.

21. Sí, yo amo la cruz, la cruz sola; la amo porque la veo siempre detrás de Jesus.

22. Los verdaderos siervos de Dios han estimado siempre la adversidad, como más conforme al camino que recorrió nuestro Señor, que llevó a cabo la obra de nuestra salvación por la cruz y los desprecios.

23. El destino de las almas elegidas es el sufrir. El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria.

24. Ama siempre el sufrimiento, que, además de ser la obra de la sabiduría divina, nos revela con mayor claridad aún la obra de su amor.

25. Dejad que la naturaleza se queje ante el sufrimiento, porque, si excluimos el pecado, no hay nada más natural. Vuestra voluntad, con la ayuda divina, será siempre superior y, si no abandonáis la oración, el amor divino estará siempre en vuestro espíritu.

26. La vida es un Calvario; pero conviene subirlo alegremente. Las cruces son los collares del Esposo y yo estoy celoso de ellos. Mis sufrimientos son agradables. Sufro solamente cuando no sufro.

27. El Dios de los cristianos es el Dios de las transformaciones. Echáis en su seno el dolor y sacáis la paz; echáis desesperación y veréis surgir la esperanza.

28. Los angeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mio, mirad cómo os amo.

29. El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado sufriendo.

30. Gozo inmensamente al saber que el Señor es siempre generoso en sus caricias a tu alma. Sé que sufres, pero el sufrimiento ¿no es la prueba cierta de que Dios te ama? Sé que sufres, pero ¿no es este sufrimiento el distintivo de toda alma que ha elegido por su porción y su heredad a Dios, y a un Dios crucificado? Sé que tu alma está siempre envuelta en las tinieblas de la prueba, pero que te baste saber, mi querida hija, que Jesús está contigo y en ti.

31. Acepta todo dolor e incomprensión que vienen de lo Alto. Así te perfeccionarás y te santificarás.

Abril

1. ¿No nos dice el Espíritu Santo que, cuando el alma se acerca a Dios, debe prepararse para la prueba? ¡Animo, pues! ¡Valor!, hija mía. Lucha con fortaleza y tendrás el premio reservado a las almas fuertes.

2. Hay que ser fuertes para llegar a ser grandes: éste es nuestro deber. La vida es una lucha de la que no podemos retirarnos; todo lo contrario, es necesario triunfar.

3. ¡Ay de los que no son honrados! No sólo pierden todo respeto humano sino que, además, no pueden ocupar ningún cargo civil… Por eso, seamos siempre honestos, desechando de nuestra mente todo mal pensamiento; y vivamos con el corazón orientado siempre hacia Dios, que nos ha creado y nos ha puesto en este mundo para conocerle, amarle y servirle en esta vida y después gozar de él eternamente en la otra.

4. Sé que el Señor permite al demonio estos asaltos porque su misericordia os hace agradables a sus ojos, y quiere que os asemejéis a él en las angustias del desierto, del huerto y de la cruz; pero os tenéis que defender alejándolo y despreciando en el nombre de Dios y de la santa obediencia sus malignas insinuaciones.

5. Fíjate bien: siempre que la tentación te desagrade, no tienes por qué temer, pues, ¿por qué te desagrada si no porque no querrías sentirla?

Estas tentaciones tan inoportunas nos vienen de la malicia del demonio, pero el desagrado y el sufrimiento que sentimos por ellas vienen de la misericordia de Dios, que, contra la voluntad de nuestro enemigo, aparta de su malicia la santa tribulación, y por medio de ella purifica el oro que quiere incorporar a sus tesoros.

Digo más: tus tentaciones son del demonio y del infierno, pero tus penas y sufrimientos son de Dios y del paraíso; las madres son de Babilonia, pero las hijas son de Jerusalén. Desprecia las tentaciones y abraza las tribulaciones.

No, no, hija mía, deja que sople el viento y no pienses que el sonido de las hojas sea el rumor de las armas.

6. No os esforcéis por vencer vuestras tentaciones porque este esfuerzo las fortalecería; despreciadlas y no os entretengáis en ellas. Imaginaos a Jesucristo crucificado entre vuestros brazos y sobre vuestro pecho y repetid muchas veces besando su costado: ¡Esta es mi esperanza, ésta es la fuente viva de mi felicidad! ¡Yo os agarraré estrechamente y no os dejaré hasta que me coloquéis en un lugar seguro!

7. Pon fin a estas aprensiones sin sentido. Recuerda que la culpa no está en el sentimiento sino en el consentir a tales sentimientos. Sólo la voluntad que actúa libremente es capaz del bien y del mal. Pero cuando la voluntad gime bajo la prueba del tentador y no quiere aquello que se le presenta, allí no sólo no hay culpa sino que hay virtud.

8. Que no te asusten las tentaciones; son la prueba a la que Dios somete al alma cuando la ve con las fuerzas necesarias para mantener el combate y para ir tejiendo con sus propias manos la corona de la gloria.

Hasta ahora tu vida ha sido de niña; ahora el Señor quiere tratarte como a adulta. Y porque las pruebas de la vida adulta son muy superiores a las de quien todavía es un niño, por eso al comienzo te encuentras desorganizada; pero la vida del alma adquirirá la calma y tú recobrarás la quietud. Ten paciencia por un poco más de tiempo; todo será para tu bien.

9. Las tentaciones contra la fe y la pureza son mercancía que ofrece el enemigo; pero no hay que tenerle miedo sino despreciarlo.

Mientras siga alborotando, es señal de que todavía no se ha apoderado de la voluntad.

Tú no te desasosiegues por lo que estás experimentando de parte de este ángel rebelde; que tu voluntad se mantenga siempre contraria a estas instigaciones, y vive tranquila que ahí no hay culpa sino complacencia de Dios y ganancia para tu alma.

10. A él debes recurrir en los asaltos del enemigo, en él debes poner tu esperanza, y de él debes esperar todo bien.

No te detengas voluntariamente en aquello que el enemigo te presenta.

Recuerda que vence el que huye; y tú, ante los primeros movimientos de aversión hacia aquellas personas, debes apartar el pensamiento y recurrir a Dios.

Dobla tu rodilla ante él y con grandísima humildad repite esta breve súplica: “Ten misericordia de mí, que soy una pobre enferma”.

Después levántate y con santa indiferencia continúa en tus asuntos.

11. Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del enemigo tanto más cerca del alma está Dios. Piensa y compenétrate bien de esta verdad cierta y reconfortante.

12. Anímate y no temas las obscuras iras de Lucifer. Métete esto en la cabeza para siempre: es una buena señal que el enemigo alborote y ruja en torno a tu voluntad, porque esto demuestra que él no está dentro.

¡Animo!, mi queridísima hija. Pronuncio esta palabra con gran sentimiento y, en Jesús, te repito: ¡ánimo!; no hay que temer mientras podamos decir con decisión, aunque sea sin sentirlo: ¡Viva Jesús!

13. Ten por seguro que cuanto más grata es un alma a Dios más tiene que ser probada. Por eso, ¡valor! y ¡siempre adelante!

14. Comprendo que las tentaciones más que purificar el espíritu parece que lo manchan; pero escuchemos cuál es el lenguaje de los santos; y a este propósito, os baste saber lo que, entre otros, dice San Francisco de Sales: que las tentaciones son como el jabón, que, extendido sobre la tela, parece que la ensucia cuando en realidad la limpia.

15. Vuelvo a inculcaros una vez más la confianza; nada puede temer el alma que confía en su Señor y que pone en él su esperanza. El enemigo de nuestra salvación está siempre rondándonos para arrancarnos de nuestro corazón el ancla que debe conducirnos a la salvación, quiero afirmar la confianza en Dios nuestro Padre; agarremos con fuerza esta ancla y no permitamos nunca que nos abandone ni un solo instante, de otro modo todo estaría perdido.

16. Oh, ¡qué felicidad en las luchas del espíritu! Basta querer saber combatir siempre, para salir vencedor con toda seguridad.

17. Estáte atenta para no desanimarte nunca al verte rodeada de debilidades espirituales. Si Dios te deja caer en alguna debilidad, no es para abandonarte, sino sólo para afianzarte en la humildad y hacerte más atenta en el futuro.

18. Marchad con sencillez por el camino del Señor y no atormentéis vuestro espíritu.

Tenéis que odiar vuestros defectos, pero con un odio tranquilo y no con el que inquieta y quita la paz.

19. La confesión, que es la purificación del alma, hay que hacerla a más tardar cada ocho días; yo no me puedo resignar a tener a las almas más de ocho días alejadas de la confesión.

20. El demonio tiene una única puerta para entrar en nuestro espíritu: la voluntad; no existen puertas secretas. Nada es pecado si no ha sido cometido por la voluntad. Cuando no entra en juego la voluntad, no se da el pecado, sino la debilidad humana.

21. El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Manténte, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará.

22. No abandonéis vuestra alma a la tentación, dice el Espíritu Santo, pues la alegría del corazón es la vida del alma y un tesoro inagotable de santidad; mientras que la tristeza es la muerte lenta del alma y no es útil para nada.

23. Nuestro enemigo, provocador de nuestros males, se hace fuerte con los débiles; pero con aquél que le hace frente con valentía resulta un cobarde.

24. Si conseguimos vencer la tentación, ésta produce el efecto que la lejía en la ropa sucia.

25. Sufriría mil veces la muerte antes que ofender al Señor deliberadamente.

26. No se debe volver ni con el pensamiento ni en la confesión a los pecados ya acusados en confesiones anteriores. Por nuestra contrición Jesús los ha perdonado en el tribunal de la penitencia. Allí él se ha encontrado ante nosotros como un acreedor de frente a un deudor insolvente. Con un gesto de infinita generosidad ha rasgado, ha destruido, las letras de cambio firmadas por nosotros al pecar, y que no habríamos podido pagar sin la ayuda de su clemencia divina. Volver sobre aquellas culpas, querer exhumarlas de nuevo con el solo fin de obtener una vez más el perdón, sólo por la duda de que no hayan sido verdaderamente y generosamente perdonadas, ¿no habría que considerarlo como un acto de desconfianza hacia la bondad de la que había dado prueba al destruir él mismo todo título de la deuda que contrajimos al pecar? Vuelve, si esto puede ser motivo de consuelo para tu alma, vuelve tu pensamiento a las ofensas infligidas a la justicia, a la sabiduría, a la infinita misericordia de Dios, pero sólo para derramar sobre ellas las lágrimas redentoras del arrepentimiento y del amor.

27. En el alboroto de las pasiones y de las situaciones difíciles nos sostenga en pie la grata esperanza de su inagotable misericordia. Corramos confiadamente al tribunal de la penitencia donde él con anhelo de padre nos espera en todo momento; y aún sabiendo que somos insolventes, no dudemos del perdón que se pronuncia solemnemente sobre nuestros errores. ¡Pongamos sobre ellos, como la ha puesto el Señor, una piedra sepulcral!

28. Las tinieblas que a veces obscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas os creéis en la obscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de una zarza ardiente. En efecto, cuando la zarza arde, el aire se llena de nubes y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma: que oye, entiende, ama y tiembla.

¡No esperéis, pues, al Tabor para ver a Dios, cuando ya lo contemplasteis en el Sinaí.

29. Camina con alegría y con un corazón lo más sincero y abierto que puedas; y cuando no puedas mantener esta santa alegría, al menos no pierdas nunca el valor y la confianza en Dios.

30. Todas las pruebas a las que el Señor os somete y os someterá son señales de su divino amor y alhajas para el alma. Pasará, mis queridas hijas, el invierno y llegará la interminable primavera, tanto más rica de bellezas cuanto más duras fueron las tempestades.

Mayo

1. Quando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir:

“Te saludo, María.

Saluda a Jesús

de mi parte”.

2. Escucha, Madrecita: yo te quiero mucho más que a todas las criaturas de la tierra y del cielo… después de Jesús, naturalmente…; pero te quiero mucho.

3. Madrecita hermosa, Madrecita querida, eres bella. Si no existiera la fe, los hombres te llamarían diosa. Tus ojos son más resplandecientes que el sol; eres bella, Madrecita; yo me glorío de ello, te amo, ¡ah!, ayúdame.

4. María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba.

5. María sea la razón única de tu existencia y te guíe al puerto seguro de la salvación eterna. Sea para ti dulce modelo e inspiradora en la virtud de la santa humildad.

6. Si Jesús se manifiesta, agradecédselo; y si se oculta, agradecédselo también; todo es broma de amor. La Virgen clemente y piadosa continúe alcanzándoos de la inefable bondad del Señor la fuerza para sobrellevar hasta el final tantas pruebas de amor como os concede. Yo os deseo que lleguéis a morir con Jesús en la cruz y que podáis exclamar en él dulcemente: “Se ha cumplido”.

7. Oh María, madre dulcísima de los sacerdotes, mediadora y dispensadora de todas las gracias: desde lo íntimo de mi corazón te ruego y te suplico encarecidamente que hoy, mañana y siempre des gracias a Jesús, el fruto bendito de tu vientre.

8. La humanidad quiere su parte. También María, la Madre de Jesús, sabía que, por medio de la muerte de su Hijo, se realizaba la redención del género humano, y sin embargo también ella ha llorado y sufrido; y ¡cuánto ha sufrido!

9. María convierta en gozo todos los dolores de tu vida.

10. No os entreguéis tan intensamente a la actividad de Marta que olvidéis el silencio y el abandono de María. La Virgen, que concilia tan perfectamente ambas cosas, os sirva de dulce modelo y de inspiración.

11. María hermosee y perfume continuamente tu alma con nuevas virtudes y te proteja con su amor maternal. Manténte cada vez más unida a la Madre del cielo, porque ella es el mar a través del cual se alcanzan las playas de los esplendores eternos en el reino de la aurora.

12. Trae a tu memoria lo que sucedía en el corazón de nuestra Madre del cielo al pie de la cruz. Es tan intenso su dolor que permanece petrificada ante su Hijo crucificado, pero no puedes decir que haya sido abandonada. Al contrario, ¿cuándo la amó más y mejor que cuando sufría y ni siquiera le era posible llorar?

13. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor por Jesús, crucificado por tu eterna salvación.

La Virgen Dolorosa te acompañará y te servirá de dulce inspiración.

14. Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, “fiat secundum verbum tuum”, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.

Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.

Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos siempre sí al Señor.

15. Correspondamos también nosotros, que hemos sido regenerados en el santo bautismo, a la gracia de nuestra vocación a imitación de la Inmaculada, Madre nuestra. Apliquémonos incesantemente al estudio de Dios para conocerlo, servirlo y amarlo cada vez mejor.

16. Madre mía, infunde en mí aquel amor que ardía en tu corazón por él; en mí, que, cubierto de miserias, admiro en ti el misterio de tu inmaculada concepción y que ardientemente deseo que, por ese misterio, purifiques mi corazón para amar a mi Dios y a tu Dios, mi mente para elevarme hasta él y contemplarlo, adorarlo y servirlo en espíritu y verdad, el cuerpo para que sea su tabernáculo menos indigno de poseerlo cuando se digne venir a mí en la santa comunión.

17. Padre, hoy es la Dolorosa. Dígame una palabra. Respuesta: La Virgen Dolorosa nos quiere bien, nos ha dado a luz en el dolor y en el amor. No se aparte jamás de tu mente la Dolorosa y sus dolores queden grabados en tu corazón; y lo encienda de amor a ella y a su Hijo.

18. El alma bienaventurada de María, como paloma a la que se libera de los lazos, se separó de su santo cuerpo y voló al seno de su Amado.

19. Después de la ascensión de Jesucristo al cielo, María ardía continuamente en el más vivo deseo de reunirse con él. En ausencia de su divino Hijo, le parecía encontrarse en el más duro destierro.

Aquellos años en los que tuvo que estar separada de él, fueron para ella el más lento y doloroso martirio, martirio de amor que la consumía lentamente.

20. Jesús, que reinaba en el cielo con la humanidad santísima que había tomado en las entrañas de la Virgen, quiso que también su Madre, no sólo con el alma sino también con el cuerpo, se reuniera con él y compartiera plenamente su gloria.

Y esto era totalmente justo y merecido. Aquel cuerpo, que no fue ni por un sólo instante esclavo del demonio y del pecado, no debía serlo tampoco de la corrupción.

21. Procura conformarte siempre y en todo a la voluntad de Dios en todos los acontecimientos, y no tengas miedo. Esta conformidad es el camino seguro para llegar al cielo.

22. Yo deseo, y no lo ignoráis, morir o amar a Dios, es decir, la muerte o el amor, ya que la vida sin este amor es peor que la muerte. ¡Hijas mías, ayudadme! Yo muero y agonizo en cada momento.

Todo me parece un sueño y no sé dónde me muevo.

¡Dios mío!, ¿cuándo llegará la hora en que también yo pueda cantar: “éste es mi descanso, oh Dios, para siempre”?

23. Practica la penitencia de pensar con dolor en las ofensas hechas a Dios; la penitencia de ser constante en el bien, la penitencia de luchar contra tus defectos.

24. Confieso ante todo la gran desgracia que supone para mí el no saber expresar y sacar fuera este gran volcán siempre encendido que me abrasa y que Jesús ha metido dentro de este corazón tan pequeño. Todo se resume en esto: vivo devorado por el amor de Dios y por el amor del prójimo.

25. La ciencia, hijo mío, por muy grande que sea, es siempre algo muy pobre; y es menos que nada en comparación con el formidable misterio de la divinidad. Debes encontrar otros caminos. ¡Limpia tu corazón de toda pasión terrena, humíllate en el polvo y ora! De ese modo encontrarás con certeza a Dios, que te dará la serenidad y la paz en esta vida y la beatitud eterna en la otra.

26. ¿Has visto algún campo de trigo en plena madurez? Podrás observar que algunas espigas son altas y vigorosas; otras, en cambio, están dobladas hacia el suelo.

Prueba a coger las altas, las más vanidosas, y verás que están vacías; si, por el contrario, coges las que están más bajas, las más humildes, verás que están cargadas de granos.

De esto podrás concluir que la vanidad es algo vacío.

27. Nos conviene esforzarnos mucho para llegar a ser santos y servir intensamente a Dios y al prójimo.

28. Hagámonos santos; de este modo, después de haber vivido juntos en la tierra, estaremos juntos para siempre en el cielo.

29. ¡Oh Dios!, hazte sentir cada vez más en mi pobre corazón y realiza en mí la obra que has comenzado. Siento en lo íntimo una voz que me dice insistentemente: santifícate y santifica. Pues bien, queridísima mía, es esto lo que yo quiero, pero no sé por dónde comenzar. Ayúdame, pues; sé que Jesús te quiere muchísimo y lo mereces. Háblale, pues, de mí que me conceda la gracia de ser un hijo menos indigno de san Francisco, que pueda servir de ejemplo a mis hermanos de modo que el fervor continúe siempre y crezca siempre más en mí de forma que haga de mí un perfecto capuchino.

30. Sé, pues, siempre fiel a Dios en el cumplimiento de las promesas que le has hecho y no te preocupes de las burlas de los ignorantes. Debes saber que los santos jamás se han preocupado del mundo y de los mundanos y han puesto bajos sus pies al mundo con sus máximas.

31. El campo de batalla entre Dios y Satanás es el alma humana. En ella se desarrolla en todos los momentos de la vida. Es necesario que el alma deje acceso libre al Señor y que sea fortalecida por él en todas partes con toda clase de armas; que sea iluminada por su luz para combatir las tinieblas del error; que sea revestida de Jesucristo, de su verdad y justicia, del escudo de la fe, de la palabra de Dios, para vencer a enemigos tan poderosos. Para ser revestidos de Jesucristo es necesario morir a sí mismos.

Octubre

1. Recorred con sencillez el camino del Señor y no atormentéis vuestro espíritu. Odiad, sí, vuestros defectos pero con un odio tranquilo y no perturbador e inquieto. Es necesario tener paciencia con ellos y sacar ventaja de los mismos por un santo abajamiento. Cuando falta esta paciencia, mis buenas hijas, vuestras imperfecciones, en vez de disminuir, crecen cada vez más, porque no hay nada que nutra tanto nuestros defectos como la inquietud y la preocupación por quererlos alejar.

2. Guardaos de la ansiedad y de las inquietudes, porque no hay cosa que impida tanto el caminar hacia la perfección. Pon, hija mía, dulcemente tu corazón en las llagas de nuestro Señor, pero no a base de esfuerzos. Ten gran confianza en su misericordia y en su bondad. El no te abandonará jamás, pero no dejes por eso de abrazar estrechamente su santa cruz.

3. No te inquietes cuando no puedes meditar, no puedes comulgar o no puedes llegar a todas las prácticas de devoción. En esta situación, busca suplirlas de otro modo, manteniéndote unida a nuestro Señor con una voluntad amorosa, con las oraciones jaculatorias, con las comuniones espirituales.

4. Caminamos, pues, siempre, incluso cuando nuestro paso es lento; pues si nuestro afecto es bien intencionado y decidido, no podemos sino caminar bien. No, mis querídisimas hijas, no es necesario para el ejercicio de la virtud estar atentas siempre y en cada momento a todas las virtudes; esto, en verdad, embrollaría y enredaría demasiado vuestros pensamientos y afectos.

5. Expulsa de una vez por todas la perplejidad y las ansiedades y goza en paz de las dulcísimas penas del Amado.

6. Tu predicación sea la inmolación continua de ti misma, el ser en todas partes como una delicada aparición y como la sonrisa de Dios.

7. Siento que se me rompe el corazón en el pecho al conocer tus sufrimientos, y no sé qué haría para que te consueles. Pero, ¿por qué inquietarte tanto? ¿Por qué te turbas? ¡Fuera tanta inquietud, hija mía! Jamás te he visto tan regalada de tantas joyas por parte de Jesús como ahora. Jamás te he visto tan querida de Jesús como en este momento. Por tanto, ¿qué motivo tienes para temer, temblar y asustarte? Tu temor y temblor se parecen al de un niño que está en los brazos de su mamá. Por lo mismo, tu temor es tonto e inútil.

8. No tengo nada concreto que reprobar en ti, fuera de esa inquietud un tanto amarga que se da en ti y que no te deja gustar toda la dulzura de la cruz. Corrígete de esto y continúa haciendo lo que has hecho hasta ahora, porque vas bien.

9. Te ruego además que no te angusties por lo que voy sufriendo y sufriré; porque el sufrimiento, por muy grande que sea, comparado con el bien que nos espera, resulta agradable para el alma.

10. Mantén tu espíritu tranquilo y confíate por completo a Jesús cada vez más. Esfuérzate por identificarte siempre y en todo con la divina voluntad, tanto en las cosas favorables como en las adversas, y no te preocupes por el mañana.

11. No temas por tu espíritu: son bromas, predilecciones y pruebas del Esposo celestial, que quiere asemejarte a él. Jesús mira las disposiciones y los buenos deseos de tu alma, que son óptimos; y los acepta y premia; y no mira tu imposibilidad e incapacidad. Por tanto, manténte tranquila.

12. No te fatigues en cosas que producen inquietud, perturbaciones y afanes. Sólo una cosa es necesaria: elevar el espíritu y amar a Dios.

13. Te afanas, mi buena hija, por buscar al sumo Bien. Está en verdad dentro de ti y te tiene tendida sobre la desnuda cruz, alentando fuerza para que soportes ese martirio insostenible y amor para que ames amargamente al Amor. Por lo mismo, el temor a haberlo perdido y a haberle disgustado sin darte cuenta no tiene fundamento alguno, porque él está tan cercano y unido a ti. Tampoco tiene sentido el agobio por el porvenir, ya que la situación actual es una crucifixión de amor.

14. Pobres y desgraciadas las almas que se arrojan en el torbellino de las preocupaciones mundanas. Cuanto más aman el mundo más se multiplican sus pasiones, más se encienden sus deseos, más incapaces se sienten para sus proyectos; y de ahí las inquietudes, las impaciencias, los choques terribles que despedazan sus corazones, que no palpitan de caridad y de santo amor. Roguemos por estas almas desgraciadas, miserables. Que Jesús les perdone y las atraiga hacia sí con su infinita misericordia.

15. No se debe actuar con maneras violentas si no se quiere correr el riesgo de no conseguir nada. Es necesario revestirse de gran prudencia cristiana.

16. Hijas, acordaos de que yo soy tan enemigo de los deseos inútiles como de los deseos peligrosos y malos; porque, aunque sea bueno aquello que se desea, ese deseo es siempre defectuoso en relación a nosotros, sobre todo cuando anda mezclado con una preocupación excesiva, ya que Dios no exige este bien, sino algún otro en el que quiere que nos ejercitemos.

17. En cuanto a las pruebas espirituales a las que te va sometiendo la paternal bondad del Padre del cielo, te ruego que te resignes y que, en cuanto te sea posible, estés tranquila, fiándote de las aseveraciones de quien ocupa el lugar de Dios, te ama en él y te desea toda clase de bienes, y te habla en su nombre. Sufres, es verdad, pero con resignación; sufres, pero no temas, porque Dios está contigo y tú no le ofendes sino que le amas. Sufres, pero cree que Jesús mismo sufre en ti y por ti y contigo. Jesús no te abandonó cuando huías de él, mucho menos te abandonará de ahora en adelante cuando tú quieres amarlo.

18. No te debes confundir al intentar conocer si has consentido o no. Tu estudio y tu vigilancia estén orientadas a la rectitud de intención que debes tener al actuar y al combatir siempre, con valor y generosidad, las artes malignas del espíritu maligno.

19. Manténte siempre con alegría en paz con tu conciencia, dándote cuenta de que estás al servicio de un Padre infinitamente bueno, que, impulsado sólo por su ternura, desciende hasta su criatura para elevarla y transformarla en él, su Creador. Y huye de la tristeza, porque ésta entra en los corazones que están apegados a las cosas mundanas.

20. No hay que desanimarse; porque si existe en el alma el esfuerzo continuo por mejorar, al fin el Señor la premia, haciéndola florecer de golpe en todas las virtudes, como en un jardín florecido.

21. Procura no inquietar tu alma ante el triste espectáculo de la injusticia humana, que tiene también un valor en la economía de las cosas. Sobre esta injusticia verás un día el triunfo definitivo de la justicia de Dios.

22. El Sabio alaba a la mujer fuerte: “Sus dedos, dice, sostienen el huso” (Prov 31,19).

Con gusto os diré algunas cosas sobre estas palabras. Vuestra rueca es el cúmulo de vuestros deseos. Por eso, hilad todos los días un poco, tirad hilo a hilo de vuestros proyectos hasta su ejecución, y sin duda alguna los veréis cumplidos. Pero estad atentos para no apresuraros, porque enredaríais el hilo con nudos y embrollaríais vuestro huso.

Por tanto, caminad siempre; y aunque vayáis avanzando lentamente, haréis un gran viaje.

23. La ansiedad es una de las mayores trampas que la virtud auténtica y la devoción vigorosa pueden encontrar; aparenta enfervorizarse en el bien obrar, pero no lo hace sino para enfriarse, y no nos hace correr sino para que tropecemos, y por eso hay que estar alerta en todo momento, y de modo particular en la oración; y para conseguirlo mejor, será bueno acordarse de que las gracias y los gustos de la oración no son aguas de esta tierra sino del cielo; y que, por eso, todos nuestros esfuerzos no bastan para conseguirlos, y que, si es necesario prepararse con suma diligencia, ha de ser siempre con humildad y sosiego: hay que tener el corazón abierto hacia el cielo y esperar de allí el rocío celestial.

24. ¿Por qué os tiene que preocupar el que Jesús os quiera llevar a la patria celestial por los desiertos o por los campos, si por los primeros y por los segundos se llega del mismo modo a la eterna bienaventuranza? Alejad de vosotros toda preocupación excesiva que brota de las pruebas con las que el buen Dios quiere visitaros; y si esto no es posible, apartad el pensamiento y vivid resignados en todo al divino querer.

25. Tengamos bien esculpido en nuestra mente lo que dice el divino Maestro: en nuestra paciencia poseeremos nuestra alma.

26. No pierdas el ánimo si te toca trabajar mucho y recoger poco… Si pensases cuánto le cuesta a Jesús una sola alma, no te lamentarías por ello.

27. El espíritu de Dios es espíritu de paz, y hasta en las faltas más graves nos hace experimentar un arrepentimiento tranquilo, humilde, confiado, que depende precisamente de su misericordia. El espíritu del maligno, en cambio, excita, exaspera y nos hace experimentar, en el arrepentimiento mismo, una especie de ira contra nosotros mismos, siendo así que el primer acto de caridad debemos dirigirlo a nosotros mismos. Por tanto, si te turban algunos pensamientos, piensa que esta turbación no viene nunca de Dios, sino del diablo. Dios te regala la serenidad porque es espíritu de paz.

28. Si somos apacibles y pacientes, nos encontraremos no sólo a nosotros mismos sino también nuestra alma y con ella a Dios.

29. La lucha que se lleva a cabo antes de la obra buena que se pretende realizar, es como la antífona que precede al salmo solemne que se va a cantar.

30. El impulso para alcanzar la paz eterna es bueno y santo, pero es necesario moderarlo con la completa resignación al querer divino. Es mejor cumplir la voluntad de Dios en la tierra que gozar en el paraíso. “Sufrir y no morir” era el lema de Santa Teresa. Es dulce el purgatorio cuando se sufre por amor de Dios.

31. La paciencia es tanto más perfecta cuanto menos se mezcla con inquietudes y desasosiegos. Si el buen Dios quiere prolongar el tiempo de la prueba, no os lamentéis ni indaguéis el porqué. Tened siempre presente que los hijos de Israel tuvieron que caminar durante cuarenta años por el desierto antes de poner su pie en la tierra prometida.

Diciembre

1. No te importe perder, hijo mío, deja que publiquen lo que quieran. Temo el juicio de Dios y no el de los hombres. Que lo único que nos asuste sea el pecado, porque ofende a Dios y nos deshonra.

2. La bondad divina no sólo no rechaza a las almas arrepentidas, sino que va también en busca de las contumaces.

3. Cuando estéis en la abyección, haced como el martín pescador que construye su nido en los mástiles de las naves; es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba.

4. Tu reino no está lejos y tú haces participar de tu triunfo en la tierra para después hacer partícipes de tu reino en el cielo. Haz que, al no poder dar cabida a la comunicación de tu amor, prediquemos con el ejemplo y con las obras tu divina realeza. Toma posesión de nuestros corazones en el tiempo para poseerlos en la eternidad. Que nunca nos retiremos de debajo de tu cetro, y ni la vida ni la muerte consigan separarnos de ti. Que nuestra vida sea una vida sacada de ti a grandes sorbos de amor para expandirla sobre la humanidad y que nos haga morir en cada momento para vivir sólo de ti y derramarte en nuestros corazones.

5. Hagamos el bien mientras disponemos del tiempo, y daremos gloria a nuestro Padre del cielo, nos santificaremos a nosotros mismos, y daremos buen ejemplo a los demás.

6. Cuando no consigas avanzar a grandes pasos por el camino que conduce a Dios, conténtate con dar pequeños pasos y espera pacientemente a tener piernas para correr, o mejor alas para volar. Confórmate, hija mía, con ser por el momento una pequeña abeja en la colmena, que muy pronto llegará a ser una gran abeja capaz de fabricar la miel.

7. Humillate amorosamente delante de Dios y de los hombres porque Dios habla a quien tiene las orejas bajas. Ama el silencio, porque en el mucho hablar hay siempre algo de culpa. Manténte en el retiro cuanto te sea posible, porque en el retiro el Señor habla al alma libremente y el alma está en mejor situación para escuchar su voz. Reduce tus visitas y sopórtalas cristianamente cuando te las hagan a ti.

8. Dios se le sirve únicamente cuando se le sirve como él quiere.

9. En resumen, no filosoféis sobre vuestros defectos y tampoco repliquéis; continuad vuestro camino sin rodeos. No. Dios no puede abandonaros cuando vosotros, por no perderlo, permanecéis firmes en vuestras decisiones. Que el mundo se destruya, que todo esté en tinieblas, en humo, en confusión…, pero Dios está con nosotros. ¿De qué, pues, vamos a tener miedo? Si Dios habita en las tinieblas y sobre el monte Sinaí, entre relámpagos y truenos, ¿no debemos estar contentos sabiendo que estamos cerca de él?

10. Agradece y besa dulcemente la mano de Dios que te pega; es siempre la mano de un padre que te pega porque te quiere bien.

11. El miedo es un mal peor que el mismo mal.

12. El dudar es el mayor insulto a la divinidad.

13. Es por medio de las pruebas que Dios une a sí a las almas que ama.

14. Quien se apega a la tierra queda apegado a ella. Es mejor despegarse poco a poco que hacerlo de golpe. Pensemos siempre en el cielo.

15. Tener miedo de perderte entre los brazos de la divina bondad es algo más extraño que el temor del niño estrechado entre los brazos de su madre.

16. ¡Animo!, mi querida hija; tienes que cultivar atentamente ese corazón bien formado y no ahorrar nada que le pueda ser útil para su felicidad. Y si es cierto que esto puede y debe hacerse en toda estación, es decir, en toda edad. La edad que tú tienes es la más apropiada.

17. En sus lecturas, hay poco que admirar y casi nada que edifique. Os es necesario del todo que, a esas lecturas, añada la de los libros santos (=Sagrada Escritura), tan recomendada por todos los santos padres. Y yo, a quien me apremia tanto su perfección, no puedo eximirle de estas lecturas espirituales. Conviene (si quiere obtener de tales lecturas tan inesperado fruto) que deponga sus prejuicios sobre el estilo y la forma con que se presentan estos libros. Esfuércese por cumplir esto y encomiéndelo al Señor. En todo esto se oculta un grave engaño y yo no se lo puedo ocultar.

18. Todas las fiestas de la Iglesia son bellas… La Pascua, sí, es la glorificación…, pero la Navidad tiene una ternura, una dulzura infantil, que me conquista por entero el corazón.

19. Tus ternuras conquistan mi corazón y quedo aprisionado por tu amor, Niño celestial. Deja que al contacto con tu fuego, mi alma se derrita por amor, y que tu fuego me consuma, me abrase, me convierta en cenizas aquí a tus pies y permanezca derretido por amor y glorifique tu bondad y tu caridad.

20. Pobreza, humildad, bajeza, desprecio, rodean al Verbo hecho carne; pero nosotros, en la obscuridad en la que está envuelto este Verbo hecho carne, comprendemos una cosa, oímos una voz, entrevemos una sublime verdad. Todo esto lo has hecho por amor, y no nos invitas más que al amor, no nos hablas más que de amor, no nos das más que pruebas de amor.

21. Madre mía María, condúceme contigo a la gruta de Belén y concédeme abismarme en la contemplación de lo que, tan grande y sublime, va a acontecer en el silencio de esta grande y bella noche.

22. Jesús Niño sea la estrella que te guíe a través del desierto de esta vida.

23. La fe también nos guía a nosotros. Y nosotros, detrás de su luz, seguimos seguros el camino que nos conduce a Dios, a su patria; como los santos magos, que, guiados por la estrella, símbolo de la fe, llegaron al lugar deseado.

24. Tu entusiasmo no sea amargo ni puntilloso, sino libre de todo defecto; que sea dulce, benigno, gracioso, pacífico y animoso. ¡Ah!, mi buena hija, ¿quién no ve en el querido y pequeño Niño de Belén, a cuya venida nos estamos preparando, quién no ve, digo, que su amor por las almas no tiene parangón? El viene a morir para salvar, y es tan humilde, tan dulce, tan amable.

25. Vive alegre y animosa, al menos en las facultades superiores del alma, en medio de las pruebas en las que el Señor te pone. Vive alegre y animosa, repito, porque el ángel, que preconiza el nacimiento de nuestro pequeño Salvador y Señor, anuncia cantando y canta anunciando que él promulga alegría, paz y felicidad, a los hombres de buena voluntad, para que no haya nadie que ignore que, para recibir a este Niño, basta ser de buena voluntad.

26. Jesús desde su nacimiento nos indica nuestra misión, que es la de despreciar lo que el mundo ama y busca.

27. Jesús llama a los pobres y sencillos pastores por medio de los ángeles para manifestarse a ellos. Llama a los sabios por medio de su misma ciencia. Y todos, movidos por la fuerza interna de su gracia, corren hacia él para adorarlo. Nos llama a todos nosotros con divinas inspiraciones y se nos comunica a nosotros con su gracia. ¿Cuántas veces nos ha invitado amorosamente también a nosotros? Y nosotros ¿con qué prontitud le hemos correspondido? Dios mío, me ruborizo y me lleno de confusión al tener que responder a esta pregunta.

28. Los mundanos, enfrascados en sus negocios, viven en la obscuridad y en el error, y no se preocupan de conocer las cosas de Dios, ni piensan en su salvación eterna, ni se cuidan de conocer la venida de aquel Mesías esperado y suspirado por las naciones, profetizado y anunciado por los profetas.

29. Cuando llegue nuestra última hora y cesen los latidos de nuestro corazón, todo habrá terminado para nosotros y también el tiempo de merecer y de desmerecer. Tal como nos encuentre la muerte, nos presentaremos a Cristo juez. Nuestros gritos de súplica, nuestras lágrimas, nuestros suspiros de arrepentimiento, que, todavía en la tierra, nos habrían ganado el corazón de Dios y con la ayuda de los sacramentos nos habrían podido cambiar de pecadores en santos, en ese momento ya no sirven para nada; el tiempo de la misericordia ha terminado y comienza el tiempo de la justicia.

30. Es difícil hacerse santos. Difícil pero no imposible. El camino de la perfección es largo, como es larga la vida de cada uno. El consuelo es el descanso en el camino; pero, apenas recuperados, hay que levantarse con solicitud y reemprender la carrera.

31. La palma de la gloria está reservada para el que combate con valentía hasta el fin. Comencemos, pues, este año, nuestro santo combate. Dios nos asistirá y nos coronará con un triunfo eterno.

¿Conoces tu fe católica?

La ignorancia de la fe produce el éxodo hacia otras religiones.

Alfredo Gómez Bolívar / Venezuela

Primera Parte

Algunas veces, cuando los testimonios de otras personas llegan a nuestros oídos, pueden producir un cambio en nuestra conducta. Sin embargo a la mayoría de las personas, estos testimonios, les causan curiosidad; lo cual en algunos casos puede llegar a ser peligroso, porque nuestra ignorancia de las Sagradas Escrituras es aprovechada por quienes quieren “ayudarnos” transmitiéndonos su propia interpretación de las mismas y sembrando la duda en nuestras mentes. Sobre todo en aquellos temas en los que simplemente carecemos de una sólida formación.

” Vengan a comer de mi pan y a beber del vino que he preparado. Dejen su ignorancia y vivirán; avancen por el camino de la prudencia.” Pr. 9,5-6

” Avergüenza el ver la profunda ignorancia religiosa en la cual están personas que por otra parte son muy versadas en otro género de ciencias.

Este conocimiento de nuestra religión es indispensable para no caer en dudas, rechazar muchas necedades, y refutar las no pocas objeciones que hoy pululan en materia religiosa. Qué nube de prejuicios, errores y exageraciones caen por tierra cuando se estudia con seriedad la Religión Católica.” (1)

Veamos cómo aborda a un católico desprevenido un hermano separado, o evangélico, como comúnmente los llamamos, de una “iglesia” nueva, (secta nacida de la Religión histórica Luterana, fundada en Europa por el alemán Martín Lutero en 1.520 ) vamos a ver un ejemplo:

Hola, ¿Cómo te llamas? – Fulanito – Oye quiero preguntarte algo: ¿Tú eres feliz? – Y Fulanito contesta:

Bueno… creo que Sí …o más bien más o menos. – ¿ Porque me lo preguntas?

Bueno te diré… que yo he encontrado la “verdadera” felicidad y quiero compartirla contigo si tu me aceptas que te la explique. Y a partir de ese momento ya empezó la labor de conquista del evangélico.

” Supe que vacilaba la rectitud de tu criterio. Y para que me entendieras, te escribí: el diablo tiene la cara muy fea, y como sabe tanto no se expone a que le veamos los cuernos: No va de frente.- Por eso, ¡cuántas veces viene con disfraz de nobleza y hasta de espiritualidad “(2)

Este tipo de pregunta tiene una respuesta tan amplia, que resulta difícil resumirla en un solo “SI” como respuesta, existen en la actualidad muchas formas como los protestantes irrumpen en tu vida, indagando de una manera muy sutil e inteligente tu forma de pensar y sobre todo, tu formación religiosa.

Testimoniando que encontraron la verdadera felicidad o lo que es lo mismo ” la verdad “. (Nos causa curiosidad como el Señor Dios Jesús, se haya quedado dormido 1500 años, no le parece a usted “católico” mucho tiempo) y sea “ellos” únicamente ahora, que se les ha revelado. Nos hacen ver que “ellos” tienen la sartén agarrada por el mango, y por consiguiente la ” razón.” ¿ Se ha cuestionado usted si los católicos tienen 2.000 años equivocados? O lo que es peor, ¿se equivocó El SEÑOR cuando fundó Su Iglesia?

Nosotros los católicos no somos poseedores de la verdad, mas aún todo lo contrario, lo que ellos no saben o se hacen los sordos, mudos y ciegos, es que la Verdad nos posee a nosotros.

Obviamente todos los que no compartimos sus puntos de vista de las Sagradas Escrituras estamos en el error. Estos serían por lo tanto, una gran parte de los creyentes y entre ellos estaríamos nosotros los católicos. ¿Pero cuantos somos los católicos a nivel mundial?

En la Religión Católica se estima que para el año 2.000 contaremos con mas de 1.000 Millones de fieles distribuidos en más de 150 países en todo el mundo y continuará creciendo eternamente para mayor gloria de Dios.

¿Será posible que todos estemos equivocados y que la misericordia de Dios sea para unos pocos solamente?

¿ Que cree Usted ?. Esto sencillamente yo estoy convencido que es imposible.

Tenemos que tener presente que Dios Nuestro Señor, no tiene preferencia por ninguno de sus hijos, pero su verdad no se puede falsear, trampear o cambiarla a voluntad.

Jesús fundó una sola iglesia, única, y no un ramillete de pseudo-iglesias cristianas como las que existen hoy en todo el mundo.

La Religión Natural es la búsqueda del ser superior o seres superiores por parte del hombre, pero La Religión Revelada es todo lo contrario, y en forma singular por parte de Dios, o sea un solo Dios en búsqueda del hombre, aún más, por ello se hace hombre.

El ser humano a través de los siglos siempre ha estado en búsqueda de la verdad y esta verdad plena solo es posible, cuando Dios sale al encuentro con el hombre (La Revelación ).

En la religión Católica esta contenida la verdad completa, mientras que en la otras religiones que se hacen llamar cristianas está sólo una parte de la verdad.

Continuando con el ejemplo de este abordaje sigue otra pregunta:

¿ Crees en Jesucristo? Y Fulanito, como buen “católico” contesta:

Claro que sí creo.

Con esta respuesta, ya está entrando en el terreno donde lo quieren situar. Ahora continua la información “verdadera”, pero no bien explicada.

Esta información es expuesta de la siguiente forma:

Crees en Jesucristo y Jesucristo es Dios .. Y te pregunta de nuevo: estamos de acuerdo.. En esto, ¿ No?

Y Fulanito contesta: ….. Sí estoy de acuerdo.

Sabías que en el Evangelio de Juan, Jesús dice:

” Yo soy el camino, verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si ustedes me conocen a mí también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo.” ( 14,6-7 )

Este encuentro desafortunado o afortunado según con el cristal con que se vea, puesto si te convierten serás muy desafortunado, pero si no, entonces te habrás librado de ellos y tal vez despierte en ti afortunadamente, la curiosidad para tratar de conocer mejor tu Religión Católica.

Concluye este encuentro con el hermano separado y Fulanito, con en una propuesta, que apoyada en un análisis errado de la Sagradas Escritura y te ves sometido a aceptar.

Esta conversión de tu persona a la fe errada, la hacen por medio de una oración, donde te proponen ha aceptar a Nuestro Señor Jesucristo como tu único Salvador y Mediador, pero rechazando implícitamente con esta afirmación, la intervención de la Santísima Virgen y la de los Santos.

Por lo tanto te invitan a repetir con tus propias palabras lo siguiente:

” Fulanito aceptas,… al Señor Jesucristo como tu único mediador y salvador de tu alma inmortal para la vida eterna y que El vivió, murió en una cruz y resucitó por ti para el perdón de todos tus pecados.”

La oración parece que no contradice la fe Católica pero tiene sus detalles los cuales explicaremos más adelante.

En cuanto a estos mediadores (hombres y mujeres) los cuales hemos rechazado implícitamente cuando repetimos esta oración. Debemos hacer notar lo siguiente. Todo cristiano tiene un puesto activo en la Iglesia y debe ser testigo de su fe ante el mundo.

” Dios ha asignado a cada uno un lugar en la Iglesia ” ( 1 Cor. 12,28) y “el Espíritu reparte a cada uno sus dones como él quiere” ( 1 Cor. 12,11) para hacerlo fructificar en bien de los demás. Creo conveniente que hagamos referencia de algunos de estos cristianos, por lo menos, muchos que surgieron después de Cristo excluyendo por supuesto a los Apóstoles y a sus discípulos.

Todos estos personajes que citaremos a continuación tienen algo en común, todos eran católicos y murieron siéndolos, además durante estos dos mil años han sido ejemplos de vida cristiana, fieles imitadores de Nuestro Señor Jesucristo.

Pues aunque usted no lo crea; para nuestros hermanos separados estas personas, solo tendrían que ser recordados como buenos cristianos y nada mas, sus biografías ó sus ejemplos de vida no deberían tomarse en cuenta por ningún motivo para nuestra edificación moral y fortalecimiento de nuestra vida espiritual.

¿ Será esto justo? ¿ Será un error ? ¿ Que piensa usted… ? estos personajes son por ejemplo:

Santa Mónica , San Atanasio y San Agustín de Hipona, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y San Jerónimo, del siglo IV ; San Gregorio Magno del siglo VI.

Santa Rosalia del siglo XII, San Ignacio de Loyola del siglo XVI, Santo Tomás de Aquino, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua pertenecientes al siglo XIII.

Santa Teresa de Avila y Santo Tomás de Villanueva del siglo XVI. San Pedro Claver y San Vicente de Paul del siglo XVII.

Personalidades más recientes como San Juan Bosco y San Antonio María Claret del siglo XIX, lo mismo que: San Maximiliano Kolbe, San Pío X, así como también la madre Teresa de Calcuta y el Padre Pío entre otros, pertenecientes al siglo XX.

Esta lista podría extenderse en un sin número de personas pero sólo hemos querido resaltar algunos de ellos, por ser especialmente representativos.

Nos haría un gran provecho estudiar la biografía de cada uno de ellos, todos tuvieron una vida apasionante por lo que vale la pena conocerla a profundidad.

Entonces. ¿Será un error no tomarlos en cuenta y aceptar, que su paso por este mundo fue inútil, intranscendente o estéril ? Es decir, que sus vidas no fueron un don de Dios a Su Iglesia para edificarla, reafirmar su fe e interceder por ella.

Como podemos ser tan incautos y dejar que los hermanos separados insulten nuestra inteligencia. Para los Evangélicos basta conocer el pasaje de San Juan 14, 6-7 y así podríamos salvarnos.

Es imposible pensar de esta forma tan excluyente. Tenemos que reconocer que a través de estas personas santas, la Iglesia Católica se ha fortalecido. Su legado ha sido inmenso y sobre todo didáctico. En el marco de la historia, sus obras y su convicción admirable , sigue siendo de actualidad. Sus virtudes teologales ( fe, esperanza y caridad ) las manifestaron en grado heroico, pudiendo concluir todos ellos, en vidas santas, para gloria de Dios y la Iglesia Católica ya que a lo largo de los siglos cada uno de ellos honró las palabras de Cristo, observando todos los mandamientos de la Ley de Dios, pero muy especialmente al nuevo mandamiento que Jesús nos dio, el cual cumplieron a cabalidad:

” Aménse unos a otros, como yo los amo a ustedes” Jn.15,12

Si estas personas “santas” que hemos mencionado están en el cielo con Dios, y en vida demostraron el amor por el prójimo, entonces; ¿Será posible que hayan perdido su interés por nosotros? ¿Están o no en capacidad de pedir por nosotros? ¿ Que piensa usted?… ¿Están los Evangélicos en la verdad o en el error?

La historia de estos “santos” varones y mujeres, y de muchos otros, ha traído como consecuencia la consolidación de las bases Religión Católica. Debemos reconocer que la Reforma sirvió para que los Católicos se actualizarán y cambiaran los viejos paradigmas, que existían en aquella época. El Concilio Vaticano II, siguió esta tónica de actualización, hoy en día seguimos recibiendo esta Gracia por la voluntad divina, la cual se proyecta para el gozo y el bienestar de todo El Pueblo de Dios.

Recientemente el Santo Padre en su ultima visita a Venezuela nos dijo: ” hay que despertar y reaccionar”. Este despertar ha traído como consecuencia que el Espíritu Santo actúe con nuevos bríos en la Iglesia, especialmente en los actuales momentos, tal como ha sucedido en el pasado y como sigue ocurriendo en el presente, un buen ejemplo de ello han sido todos los concilios que se han realizado: empezando por el de Jerusalén y hasta el Concilio Vaticano II y mas recientemente los Sínodos de Obispos. Además por si esto fuera poco, toda una gama de encíclicas, cartas pastorales y otros documentos que han surgido y siguen publicándose cada año, todos al alcance de nuestras manos.

Cuando realizas y aceptas esta oración de nuestros hermanos separados. Te han convertido en un evangélico por tu ignorancia. No quiere decir que sea malo si tu conducta no estaba afín con la de un católico practicante o eras muy pasivo, ahora te encuentras en una situación peor porque: primero se han aprovechado de tu falta de conocimiento sobre tu propia religión y segundo lo que es más dañino, te han apartado de la Unica Religión Verdadera.

Es lamentable como nuestros hermanos separados o evangélicos, dejan pasar por alto, el pasaje que se encuentra mas adelante y en el mismo Evangelio de San Juan:

” No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. Te pido que todos ellos estén completamente UNIDOS, QUE SEAN UNA SOLA COSA en unión con nosotros oh Padre, así como tú estas en mí y yo estoy en ti.” ( 17, 20-21)

La gran cantidad sectas protestantes, colaboran activamente con la desunión o el desmembramiento de la Iglesia fundada por Jesucristo. Por lo tanto ellos fomentan esta separación de la Iglesia cometiendo con este acto un gran pecado: el procurar la división de la Iglesia o del Reino de Dios, lo cual no es justificable ni edificante para ninguna persona que se proclame ser cristiana. El Evangelio es muy claro en este sentido. No se necesita ser una persona de una gran inteligencia para comprender lo que Jesús quiere de nosotros; y esto se reduce sencillamente a dos cosas: que nos amemos unos a otros como El, nos ama y que seamos UNA SOLA Iglesia.

Esta unión por lo tanto debe ser indivisible. ” Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamado. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que esta sobre todos, por todos y en todos.” (Ef.4, 4-6). Esto es lo que quiere, y ha querido Jesús desde el comienzo de su Iglesia. Jesús no formo grupitos de creyentes independientes. Todo lo contrario siempre fomentó y propuso la unidad. El padre Flaviano Amatulli V., en Su obra: “Dialogo con los Protestantes” la encabeza haciendo un reconocimiento justo de la dignidad de nuestros hermanos separados la cual comparto y la expresa así: ” Antes que nada, quiero que sepas claramente que te considero como un verdadero hermano mío, y que te quiero y te admiro por muchas cosas buenas que he visto en ti y en tu iglesia.

Admiro tu deseo de dar a conocer a Cristo, tu entrega. De veras que muchas veces he sentido en mi corazón una santa envidia por tu celo apostólico. Naturalmente, hay también cosas que no me gustan en tu actuación. Pero: ¿ en qué familia, entre hermanos, no hay desavenencias, problemas, malentendidos ?”

Sin Embargo no son muchas las cosas que nos separan, agrega Amatulli: ” Por desgracia, no estamos completamente unidos a El, el pecado nos ha dividido. Hemos desgarrado el Cuerpo de Cristo. El está roto por nuestra culpa y la culpa de nuestros mayores. El adversario nos ha ganado.

En lugar de luchar juntos para mejorar la Iglesia, cada uno ha querido hacerlo a su modo, apartándose del hermano.

A causa de nuestras divisiones, muchos llegan a rechazar a Cristo y odiar cualquier religión, privándose de una riqueza tan enorme. Y todo, ¡ por nuestra culpa !”

Segunda Parte

” Las ovejas que no son de este redil ”

Tuve un amigo evangélico hace algunos años cuando estudiaba secundaría, que me decía: Lee la Biblia y te harás salvo. En ella esta toda contenida toda la verdad … Siempre que lo veía me repetía lo mismo. Como tratando de convencerme de que cambiara de fe. Un día decidí complacerlo y logré leer solo una parte del antiguo testamento y todo el nuevo, pero esto no me convirtió en un evangélico.

Dice el Señor:

” Yo soy el buen pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi Padre, así también conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por mis ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; y también a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerán, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. ( Jn. 10,14-15)

Este ejemplo de conversión de los evangélicos narrado en la primera parte, es una de las muchas formas o tácticas, de como las sectas protestantes se basan, argumento que utilizan para decir que los católicos le hacemos culto a los santos ( adoración) y los idolatramos. Esto lo hacen con el único propósito de hacernos ver que nosotros no creemos que existe un solo mediador entre el Hijo y El Padre y poniendo en tela de juicio nuestra propia fe católica.

Para aclarar esta disyuntiva, nuestra respuesta es la siguiente:

Hay dos clases de mediadores: el que paga por nuestros pecados y salva nuestra alma ese es uno solo, Jesucristo. En esto únicamente Cristo es el Mediador porque El murió para pagar nuestros pecados, y nadie más ha muerto por nuestros pecados.

” Uno solo es medidor entre Dios y los hombres ” (1 Timoteo 2,5)

Pero hay otra clase de mediador el que ruega a Jesús y al Padre y al Espíritu Santo por nosotros para obtener de ellos, los favores que necesitamos. Esos son la Santísima Virgen y los Santos. Y en este sentido si puede haber más de un mediador.

En la Sagrada Escritura tanto en el antiguo testamento como en el nuevo, trae ejemplos de lo expuesto anteriormente:

Cuando Dios se disgustó con los 4 hombres que le habían inventado al Patriarca Job lo que él había hecho, entonces Dios les dijo:

“Mi siervo Job intercederá por vosotros y Yo le atenderé su petición para no trataros duramente como merecéis” (Job 42,8)

En este caso Job aparece como Mediador entre los hombres y Dios, pero no para pagar las deudas que le tenían al Señor sino para rogar en favor de ellos. Y el Señor Dios atendió su petición y los perdonó.

Hay otro caso en el antiguo testamento donde Moisés dice a Dios:

” Perdona las maldades de este pueblo, según la grandeza de tu misericordia “( Nm. 14,19) y Dios le responde:

” Los perdono conforme a tu suplica ”

Aquí Moisés aparece como Mediador no pagando los pecados de los otros (que eso solamente lo puede hacer y lo hizo el propio Jesucristo.)

Así la Virgen María en la Bodas de Caná rogó a Jesús y se hizo el milagro para los novios y los presentes en aquella boda ( Jn. 2,1-11).

La Virgen y Los Santos son Mediadores ante el Gran Mediador que es Jesucristo. Cabe entonces hacernos la siguiente pregunta ¿ Por qué siendo tan amigos de El, no pueden ir a pedirle favores para nosotros? ¿ Es que una vez que están en el cielo ya no nos aman?

Podemos observar en el Nuevo Testamento un gran número de mediadores narrados en los Evangelios que actuaron por otras personas para que Jesús les concediera favores o milagros.

Por ejemplo cuando Jesús sana a un paralítico, descrito este mismo pasaje en los tres Evangelios sinópticos como son: ( Mt. 9,1-18// Mc. 2,1-12 // Lc. 5,17-26). En todos el Señor Jesús pluralista la fe que tenían los hombres ( terceros- medidores) que llevaban al paralítico a los píes de Jesús. Y el Señor Jesús les concede el favor que ellos le piden.

” Allí le llevaron un paralítico, acostado en una camilla; y cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo:

- Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados. ( Mt. 9,2)

Otro ejemplo de la intervención de terceros lo vemos en la Biblia cuando Jesús sana a la suegra de San Pedro y de igual forma indicado en los tres sinópticos. (Mt. 8,14-15 // Mc. 1,29-31)

“Jesús salió de la sinagoga y entro en casa de Simón. La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y rogaron por ella a Jesús .” (Lc. 4,38-39)

Otros episodios narran la intervención de terceros, como cuando Jesús sana al criado de un capitán romano ( Lc 7,1-10 // Mt 8,5-13 ), de igual forma a la hija de Jairo en: (Mt. 9,18-26), también cuando un hombre pide curación para su hijo que tenía un demonio en: ( Mt 17,14-20 // Mc. 9,14-29// Lc. 9,37- 43) y otro de los casos es cuando a Jesús, le llevan un sordo mudo para que lo sane: ( Mc. 7,31-37 )

Peticiones muy similares como las nombradas anteriormente, están en capacidad de hacer los santos y la Santísima Virgen por nosotros ante Dios, ¿ quien se atrevería a dudar de esta posibilidad?

Una de las intervenciones más extraordinaria realizadas por un mediador y narrada en la Biblia es el caso de una de las hermanas de Lázaro, Marta cuya mediación o petición es totalmente directa a Jesús:

” Señor si hubieras estado aquí mi hermano no hubiera muerto.” ( Jn.11,21). Y más tarde ocurre el milagro de volver a la vida a Lázaro.

Es común ver como los evangélicos, se expresan de los Católicos cuando nos dicen:

“Los católicos son adoradores de imágenes”.

La Sagrada Escritura prohibe la adoración de las imágenes, ( en otras palabras tratarlas como si fueran un Dios) pero no prohibe venerar, o sea rendirles respeto o admiración.

Los católicos no adoramos las imágenes ( o sea no las tratamos como si ellas fueran Dios o tuvieran poder como el de Dios) pero si las veneramos, o sea les rendimos honor como al retrato que se tiene a seres queridos y santos que rezan por nosotros en el cielo.

“Las imágenes son sólo un recuerdo ante la comunidad cristiana de esa inmensa pléyade de hombres y mujeres que la Iglesia nunca debe olvidar porque nos dicen que si ellos pudieron vivir su fe, nosotros también

El culto a las Imágenes no es extraño en la historia de las religiones paganas; sin embargo si es un fenómeno extraño en el mundo religioso judío. Para lo cual analizaremos dos posiciones diferentes, la primera:

La prohibición de las Imágenes en la Sda. Escritura se extiende

- a las imágenes- ídolos, ante las que se rinde culto de adoración.

” No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto” ( Ex. 20, 4-5)

y la segunda:

En razón de su espiritualidad y trascendencia

” El día en que el Señor habló con ustedes de en medio del fuego, en el monte Horeb, no vieron ninguna figura. Tengan, pues, mucho cuidado de no caer en la perversión de hacer figuras que tengan formas de hombre o de mujer, ni figuras de animales, aves, reptiles o peces.”

“Pero tengan cuidado de no olvidarse del pacto que el Señor su Dios ha hecho con ustedes. No se hagan ningún ídolo ni figura de las que el Señor su Dios les ha prohibido hacer.”

” Quemarán ustedes las imágenes de sus dioses, pero no intenten quedarse con el oro y la plata que las recubre; no caigan en esa tentación, pues cometerán una acción despreciable ante el Señor.” ( Deut. 4,15-18, 23 y 7,25)

Estas ideas debían de ser muy bien asimiladas en un pueblo que estaba en constante contacto con culturas politeístas y, por lo tanto, también en continuo peligro de caer en la adoración de dioses falsos y de creer en imágenes como si fueran la encarnación de Dios. Comparar a Yahvé ( Dios), aunque fuera remotamente con una imagen era rebajar su naturaleza a la categoría de Baal ( Dios pagano cananeo que significa Señor o Dios de la fertilidad). (Os.2,16)

Sin embargo, la prohibición de (Ex.20,4 ) no es absoluta , pues el mismo Yhavé manda al pueblo a que se construya el arca y ponga dos querubines de oro macizo.

” Haz una tapa de oro puro, que mida un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho, con dos seres alados de oro labrado a martillo en los dos extremos.” ( Ex. 25, 17-18 )

También se construye una serpiente de bronce para que cuantos la miren, queden sanos de las mordeduras de las serpientes:

” Y el Señor dijo:

- Hazte una serpiente como ésas, y ponla en el asta de una bandera. Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que miré hacia la serpiente del asta, y se salvará.” (Num. 21, 8-9)

Podemos encontrar otros ejemplos donde Dios permite la construcción de seres tallados como en el libro de los Jueces y en la primera de Reyes los cuales dicen:

” Después que Micaía devolvió el dinero a su madre, ella le entregó a un platero doscientas monedas de plata para que hiciera un ídolo tallado y recubierto de plata, que luego puso en casa de Micaía.

Micaía tenía un lugar de culto en su casa. Y se hizo un efod y dioses familiares, y nombró sacerdote a uno de sus hijos.” ( Jue. 17, 4-5)

” Hizo también dos seres alados de madera de olivo para el Lugar Santísimo.”….. (1 Re 6,23-35)” (3)

Aunque podemos observar en nuestra Iglesia Católica que en algunas ocasiones muchas personas, pareciera que confundieran los dos conceptos: el de veneración por el de adoración. Por lo tanto es necesario que tengamos bien claro la diferencia de ambos, pues podemos caer en este error involuntario, sobre todo por falta de conocimiento.

Cuando profundizamos en el Evangelio podemos observar como la Biblia ve en la serpiente un símbolo de Jesucristo.

” Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del Hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.”(Jn. 3,14-15)

En la Encarnación de Jesús explica San Juan:

“Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros, lleno de amor y verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre.” ( 1,14)

Este pasaje nos brinda la oportunidad de aclarar muchas dudas en cuanto a las imágenes: Si Dios se ha hecho hombre y ha tomado carne realmente humana. Dios se ha hecho visible. Por lo tanto ha sido superada con Cristo la idea del (Deut. 4,15), pues Dios se ha hecho visible a través de Jesucristo. Sin embargo el hecho de la prohibición de hacer imagen del antiguo testamento puede tener una respuesta mucho más sencilla: Es que si Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza entonces ¿ qué mas imagen realizada por el hombre puede superar al autor original de todo?

Tercera Parte

Nos dicen nuestros hermanos:

“no te molestes si nosotros decimos que la Virgen tuvo otros hijos después de Jesús… Eso no la desmerita”.

Creo que este criterio expuesto anteriormente por los evangélicos es como cuando con intención te dan un punta pie y luego le dicen… perdona no fue con intención. O cuando te dicen que la intervención quirúrgica fue todo un excito, pero el paciente falleció. O en otras palabras si no te gusta el olor que respiras, deja respirar.

Es importante dejar claro que no se menciona en ninguna parte de los Evangelios “: los hijos de María.” Es inaceptable esta postura de nuestros hermanos separados para ensombrecer la majestuosidad e intachable conducta honorable de la Santísima Virgen María:

Virgen antes del parto.

” ¿ Cómo será eso, pues no conozco varón? ” ( Lc. 1,34)

Virgen durante el parto .

José respetó profundamente la presencia del Hijo de Dios en el seno de la Virgen, y así lo dice claramente el evangelio de San Mateo:

” Sin que él hubiera tenido relación con ella, dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Jesús” ( 1,25 )

Y Virgen después del parto.

” En cambio, respecto de la castidad perfecta conservada hasta el fin de su vida, tenemos un sólido fundamento en la pregunta, de María al angel Gabriel:

” ¿ Cómo será eso, pues no conozco varón? “( Lc. 1,34 )

Esta pregunta supone una firme intención de permanecer siempre virgen. De lo contrario, no tendría sentido si se piensa que ya muy pronto iba a convivir con José. Ahora bien: un tal aprecio de la virginidad, que llegó a constituir para María un reparo al anuncio que se le hacía de parte de Dios, no pudo cambiar después del nacimiento de Jesús; antes bien, tuvo que aumentar por el amor y respeto a su Hijo divino y por la entrega que podría exigirle la vinculación a su obra.” (4)

Escuche una vez un comentario de un sacerdote católico que el parto de la Santísima Virgen debió ser como la luz que atraviesa un cristal donde ésta pasa o lo atraviesa sin dañarlo de forma alguna.

Podemos concluir que en toda la historia de la creación no ha existido un ser humano más extraordinario, digno y honroso tomado por Dios como lo fue la Santísima Virgen María.

Por lo tanto su virginidad es a toda prueba y durante toda su vida. Poner en duda esta verdad que aceptamos por la fe y convicción, es ofender a Dios. Si el cuarto mandamiento es honrar a padre y madre y Jesús observó este mandamiento al pie de la letra, el solo hecho de dudar de la virginidad de la María antes, durante y después del parto es una ofensa imperdonable a Jesucristo, ya que el mismo la amó y el mismo la honró. Jesús fue el primogénito y todos nosotros somos de la Virgen sus hijos espirituales, solo de esta forma podemos aceptar los otros hijos María ya que en realidad somos la humanidad entera.

Algunos evangélicos les gusta meter cizaña a los católicos cuando dicen:

PERO ES QUE LA BIBLIA LLAMA ALGUNA VEZ ” MADRE DE DIOS ” A LA VIRGEN MARÍA, NO ES ESTO UN TITULO MUY HONROSO E INDIGNO PARA UN SER HUMANO PECADOR”

Nos extraña observar como los protestantes tan estudiosos de las sagradas escrituras puedan dejar pasar algo tan trascendental.

Cuando la Virgen María fue a visitar su prima Isabel, esta llena de Espíritu Santo exclamó:

-¡ Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo ¿ Quien soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor?( Lc. 1,42) y en la Biblia la palabra Señor se refiere única y exclusivamente a Dios.

Pero los evangélicos o protestantes, no se quedan tranquilos con la agresión en contra de Santísima Virgen, y es muy natural no pueden soportar la veneración que los católicos le profesamos, ellos insisten con:

LOS HERMANOS DE JESUS ESTAN INDICADOS EN LOS EVANGELIOS

En la Biblia se llama hermanos a los que tienen un mismo Abuelo o sea a los primos, tíos, y sobrinos. Abraham llama ” hermano “a Lot, que en realidad es su sobrino.

” Recuperó toda la hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres y a la gente.”( Gn. 14,16)

La Biblia dice que Labán es ” hermano” de Jacob pero Labán es tío de Jacob.

“Labán le dijo entonces: ¿ Acaso porque eres hermano mío me vas servir en balde?” Dime cuál va ser tu salario” ( Gen.29,16)

En el libro de Tobías el hace diferencias claras entre el pueblo y su familia llamándolos “hermanos” ( 1,3) ; 5-10 : 4,13 y 7,4)

” La palabra ” hermano ” en la Biblia, no designa necesariamente hermano carnal. Puede significar miembro de la misma familia, de la tribu, del pueblo, además de la vasta gama de personas de alguna manera allegadas.

Es importante recordarles a nuestros hermanos separados que, en el idioma hebreo (arameo) no tiene una palabra especial para todos los grados de parentesco; por ejemplo para primos no existe.

Los evangélicos se apoyan en los siguientes pasajes para defender sus argumentos sobre los hermanos y hermanas de Jesús los cuales analizáremos uno por uno: el primero lo encontramos en el evangelio de San Mateo. “¿ No es éste el hijo del carpintero, y su madre María? ¿ No es el hermano de Santiago, José, Simón y Judas, y no viven sus hermanas también aquí entre nosotros? “( 13,55-56)

En cuanto a los cuatro hermanos mencionados en el evangelio, no hay ningún indicio seguro sobre el parentesco con Jesús; sólo, hipótesis, más o menos probables.” (5)

” Bajo la cruz de Jesús, entre otros, estaban María de Cleofás , una “hermana” de la Virgen María. (llamada también María) y María Magdalena ( Jn. 19,25 )

” Junto a la cruz estaban su madre, la hermana de su madre llamada María, María la esposa de Cleofás y María Magdalena.”

Este Cleofás, esposo de María sería, según Hegesipo ( hacia el a.180 escribió unas “Memorias”, cuyos fragmentos conservó Eusebio en su Historia Eclesiástica), era hermano de José, tío legal de Jesús y padre de Simón y Judas, quienes resultarían primos hermanos de Jesús por parte paterna.

A la ” hermana” de la Virgen hay que identificarla como la madre de los otros dos “hermanos” de Jesús, Santiago el Menor y José. Lo que indicaría que no se trata de una hermana carnal de la Virgen, sino de una pariente cercana. Esta María “hermana” de la Virgen es mencionada varias veces en los acontecimientos del viernes de la crucifixión y del domingo de la resurrección. Cuando, después de la muerte de Jesús, está mirando ” desde lo lejos “hacia el Calvario, Mt la designa como “madre de Santiago el Menor y José”. ( Tm. 27,56 Mc. 15,40) ” (6)

Además existe un pasaje en el Evangelio de San Juan que no podemos dejar pasar por alto, el cual dice:

“Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho (San Juan) dijo a su madre:

..Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Luego le dijo al discípulo:

.. Ahí tienes a tu madre.”

Desde entonces, el discípulo la recibió en su casa. ( 19, 26-27)

Es natural pensar que si Jesús hubiera tenido otros hermanos carnales no hubiera encargado la responsabilidad de su madre a su discípulo querido ( San Juan ), en el momento de su muerte. Por lo que podemos concluir que Jesús no tenía más familia directa que su madre. Por que ni siquiera su padre ( San José ) se menciona en los evangelios como persona que estuviera viva en el momento de su muerte, por lo que debemos suponer que ya había muerto.

En otros dos pasajes bíblicos que argumentan los evangélicos en reacción a los hermanos de Jesús, son: el de ( Lc.8,19-21) y el de ( Jn. 7,3) en ambos, su aclaratoria puede deducirse fácilmente, de lo explicado anteriormente.

El niño perdido en el templo tenía 12 años de edad, no se menciona en los Evangelios que sus hermanos menores lo estaban buscando junto con sus padres, entonces es sencillamente por que no los tenía.

” Y sucedió que al acabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: ¿ por qué has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.”( Lc. 2, 46-48)

Cuando el Espíritu Santo ilumina a la Iglesia única y original de Cristo (tradición apostólica), para la interpretación de las Sagradas Escrituras no existe el error en su interpretación.

Veamos un ejemplo en el siguiente pasaje:

” Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces que un hermano tuyo tiene algo contra ti. Deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presenta tu ofrenda.

Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te encuentre al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.”( Mt. 5,23-24)

La palabra responsable viene de responder. Es persona responsable la que puede responder de sus actos en cada momento.

Vamos a responder de nuestra vida ante Dios que es la Verdad. Dejemos, pues, de llamar solamente pecado a aquello que los hombres notan y condenan. Mi pecado es el odio que tengo a mi hermano o el rencor que guardo vivo dentro de mi y que me lleva a desearte el mal.

Obviamente este pasaje no se refiere “solamente” a tu hermano carnal sino mas bien a tu prójimo en este sentido la palabra hermano es tomada en forma global ( pueblo – humanidad- tu prójimo ). Pero cuidado el evangélico pudiera decir que este pasaje se refiere solamente a tus hermanos carnales… esto sería un gran error.

En la exégesis de la Biblia Pastoral Latinoamericana a cerca de este mismo pasaje lo tratan de la siguiente forma:

La comparación de los dos adversarios que necesariamente no tenían que ser hermanos y que caminan juntos nos enseña que no debemos aplazar constantemente el momento en que nos pondremos a arreglar las cuentas y a enderezar nuestra vida. Mejor vale hoy que mañana. La cuestión no es solamente de arrepentirnos sino también de reparar el mal que hemos hecho. Reparar el mal no es solamente devolver a mi prójimo su martillo que me había llevado. También es ver por qué tengo una personalidad tan poco firme que me dejo llevar por cualquier deseo. También es fortalecer mi conciencia débil con la oración y la meditación de la palabra de Dios.

A menudo reconocemos que somos fríos para amar a Dios, poco perseverantes en el camino del bien: La razón de esto se debe a que desde hace años hemos cometido muchos pecados y maldades: logramos olvidarlos, pero no hemos reparado los daños que hicieron a nuestra conciencia. Y mientras andamos sonrientes e irresponsables, arrastramos estas torpezas, así como otras tantas sin poner ningún remedio.

“No saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último céntimo.” Todo el mal enterrado en nuestra conciencia deberá ser sacado a la luz antes de que entremos a la Verdad que es Dios. Si no nos purificamos después de la muerte, y la Iglesia usa la palabra Purgatorio para designar esta purificación dolorosa.

Es importante llamar la atención en este momento cuando analicemos mas adelante el Purgatorio, que San Mateo aclara las instrucciones de Jesús cuando nos dice en el capítulo cinco versículo veintiséis.

” No saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo ”

Podemos concluir que existe la esperanza y la posibilidad real, de saldar nuestra cuenta final en la otra vida, con el Padre eterno. Si y solo si, no existió en nuestro tiempo biológico terrenal, el tiempo necesario para arrepentirse ( como por ejemplo una muerte accidental) entonces, en otras palabras pasamos después de muerto a una especie de ante sala en el cielo, lo que nosotros llamamos Purgatorio lo que nos permitirá pagar hasta el último céntimo de nuestra deuda para poder salir y compartir con Dios la vida eterna. O como lo dijo el propio Jesús “en la casa de mi Padre existen muchas moradas”.

EL “PODER” QUE EL PROPIO JESUS DIO A SUS APOSTOLES, NO DICE EN LA BIBLIA QUE ES UN PODER HEREDABLE, ADEMAS LA TRADICION NO ES VALIDA

Así como no dice en la Biblia que Jesús haya enseñado a bautizar a sus primeros discípulos, pero la Biblia si dice que Jesús realizó muchas cosas que no pudieran contener todos los libros de la tierra. De igual forma les dijo a sus apóstoles que fueran por todo el mundo predicando el evangelio, convirtiéndolos y haciendo discípulos suyos ( La Tradición, nacimiento de la Iglesia), bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñaran todo lo que de El habían aprendido. De igual forma no esta escrito como Jesús enseñó la manera o el rito en que debía realizarse el sacramento del orden sacerdotal para cuando el no estuviera físicamente con nosotros. Pero lo extraordinario de este hecho concreto, es que se ha mantenido desde el origen de la misma Iglesia ( Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo) cosa que CON UN POQUITO DE INTELIGENCIA podemos deducir sin ninguna duda, que debió haber sido enseñado por el propio Jesús a sus Apóstoles.

Siento mucha pena cuando algunos hermanos separados que originalmente fueron católicos nos dicen:… voy a los cultos de los evangélicos porque en ellos se canta, se baila y a todo el mundo se encuentra feliz, además existe “algo” en el ambiente de ese lugar, que alimenta mi alma y mi espíritu. Por ese motivo he dejado de frecuentar la Iglesia Católica.

Seguramente porque usted va muy poco a la Iglesia Católica no ha observado que allí también se canta, eso no tiene nada malo, todo lo contrario San Agustín decía: “el que canta ora dos veces” pero, ¿ Qué es lo que verdaderamente va alimentar su alma, el canto, el baile o el aplauso en las asambleas del Señor que realizan los evangélicos? “El que coma de mi carne y beba de mi sangre tendrá vida eterna”

Hermano católico no se engañe, lo ” único ” que puede alimentar su alma, es el Sacramento de la Sagrada Eucaristía. En ella se encuentra totalmente presente, Nuestro Señor Jesucristo, con todo su cuerpo, con toda su sangre, toda su alma y toda su divinidad. No lo podemos ver porque se encuentra oculto bajo las especies de pan y vino. Misterio que aceptamos por la fe en Jesucristo. Cosa que los protestantes no creen por lo que aun se encuentran totalmente ciegos y desnutridos de cuerpo y muy especialmente de alma.

” Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.

Si uno come de este pan, vivirá para siempre;

y el pan que yo les voy a dar, es mi carne por la vida del mundo”

(Jn. 6,51)

En La Primera Epístola a los Corintios (11,17-27) escrita antes de los evangelios, San Pablo expone esta tradición:

“Y al dar estas disposiciones, no os alabo, porque vuestras reuniones son más para el mal que para el bien. Pues, ante todo, oigo que, al reuniros en asambleas, hay entre vosotros también disensiones, para que se ponga de manifiesto quiénes son de probada virtud entre vosotros. Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la Cena del Señor; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga. ¿ No tenéis casa para comer y beber? ¿ O es que desprecias a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿ Qué voy a deciros? ¿ Alabaros? ¡ En eso no os alabo !

Porque yo recibí del Señor lo que os he trasmitido; que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, Tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo:

** Este es mi cuerpo que se da por vosotros, haced esto en recuerdo mío** Asimismo también la copa después de cenar diciendo ** Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la beberéis, hacedlo en recuerdo mío. Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor ”

BIBLIOGRAFIA

1) — Curso Superior de Religión-Dogma, Moral y Culto

Autor: Pbro. J. Rafael Faría; Nº 1

2) — Camino

Autor: Pbro. José María Escrivá; Nº 2

3) — Curso Bíblico-Antiguo Testamento.

Autor: Pbro. Pedro Heredia M.; Nº 3

4) — El Misterio de María

Autor: José María Carda Pitarch; Nº 4

5) — Diccionario de los Evangelios

Autor: Pbro. Agustín Augustinovich; Nºs 5, 6

6) — Los Sacramentos Acciones de Cristo

Autor: Pbro. Cesáreo Gil;

7)– Las Tres Dimensiones de la Curesma

Autor: Mons. Baltazar Porras;

8)– Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica

9)– La Nueva Biblia Latinoamericana

Autores: Comunidades Cristianas de Latinoamerica;

10)– ¿Católico o Protestante?

Autor: Pbro. Eliéser Sálesman;

11)– Temas de Hoy- “Lo que sí es secta y lo que no lo es”

Autor: Publicaciones – Iglesia de la Sagrada Familia de Nazaret. Arquidiócesis de Caracas -Venezuela

12)– Tema 32- ” La Confesión Jesús Perdona por Medio del Sacerdote”

Autor: Publicaciones- Iglesia de la Sagrada familia de Nazaret; Caracas- Venezuela

13)– La Biblia- La Casa de la Biblia-

Autores: Santiago Guijarro y Miguel Salvador

En nuestros días cuando uno se pone a leer la Biblia, una inquietud que se plantea es sobre el numero de los libros que contiene: unas Biblias ( las católicas) tienen 73 libros, otras (protestantes) tienen solo 66. ¿Por qué esta diferencia en los libros? ¿Se quitaron o se añadieron libros? ¿qué explicación hay para esta cuestión? Hagamos un poco de historia para poder contestar.

1.- Durante siglos, el pueblo judío vio nacer lentamente sus textos sagrados. Primero tradiciones orales que se contaban de una generación a otra, luego se pusieron por escrito, hasta que llegaron a formarse los libros santos. Llamaron así a los libros que eran inspirados por Dios y que les servían de meditación y oración. Estos libros se leyeron en las reuniones de la comunidad (sinagogas), y en la familia. Eran muy importantes por que en ellos se contenía la fe de los padres.

Este pueblo hablaba el hebreo, era su lengua materna, aunque con el tiempo, por motivos de conquista, hablaron arameo. Sus libros fueron compuestos en esta lengua, la que predomino en la composición de los libros fue la hebrea. El texto resultante se le conoce como texto hebreo o palestinense del A. T. Por ser el que se leía en la región de Palestina. Podemos decir que estaba formado por los 39 libros actuales del canon hebreo.

2.- Pero el pueblo judío se había extendido en las naciones extranjeras, que para el siglo II a. C. Hablaban el griego, ya que los griegos eran la potencia mundial del entonces. Estos judíos que no hablaban hebreo sintieron la necesidad de tener el texto sagrado en su lengua común: el griego. Fue entonces que se hizo una traducción de la Biblia en hebreo al griego, al principio parece que lo que mas les interesaba era la ley Torah, que consistía en los cinco primeros libros (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio), los escribió Moisés por orden divina. Después les intereso traducir el resto de los libros. Estos judíos que vivían en el extranjero (diáspora) tenían una serie de libros mas amplia que los judíos de Palestina. A este conjunto se le conoce como versión de los LXX. Sin embargo, no había problemas por ello.

Inclusive, parece que los judíos de Palestina conocían también esos libros y eran leídos en algunos lugares como edificantes. Los libros concretamente a los que nos referimos son: Judit, Baruc, Tobías, 1-2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico. Había otros más que por lo pronto no mencionamos, pues no fueron considerados dentro de los libros sagrados.

3.- Durante el siglo I d. C. surge el cristianismo, que ahora entiende los textos del A. T. a la luz del gran acontecimiento que le dio en Cristo. La forma como estos cristianos entendían los libros santos provoco una reacción muy dura de parte de los judíos. Estos empezaron por expulsarlos de las sinagogas (Jn 15, 18-21), y sacrificaban (He 7, 5 7-60). Proscribieron todo lo que tenia que ver con los cristianos: como el cristianismo se desarrollo en ambientes de lengua griega, utilizando la lengua griega (versión de los LXX) para predicar, se prohibió estas Biblia con todos los libros que contenía, ya que <> la interpretación del A. T. que hacían los cristianos. Es en este momento (fines del S. I. d. C;) principios del II aproximadamente) cuando los judíos definen que los únicos libros sagrados son los 39 que ellos reconocen, rechazando lo que fuera en contra de ello. A esto se le llama <>(lista de los libros)

4.- Durantes los siguientes siglos en la Iglesia Cristiana se continuo leyendo la Biblia de un modo abierto en cuanto al numero de libros. Algunos siguieron la costumbre de solo citar los 39 libros de los judíos, dado que en las polémicas contra ellos era inútil argumentar con los libros que no aceptaban. San Jerónimo, por ejemplo, fue partidario de la llamada (Verdad de los hebreos). Así las cosas, se fueron clarificando por algunos concilios (Hipona y Cartago III, por ejemplo) y declaraciones, como el uso en las celebraciones cristianas (liturgia) el numero de 46 libros del A. T. hasta que el s. XVI d. C., ante el movimiento luterano, el Concilio de Trento (1546) declaro que el Canon (lista) de los libros del A. T. era de 45, se considera así por que Lamentaciones va con Jeremías. En esta época Lucero proponía volver a (la verdad hebraica) y por tanto a la lista de 39 libros, afirmando que los 7 restantes no eran inspirados. Desde entonces la postura de los católicos frente a los libros sagrados es distinta a la de los protestantes.

Con el tiempo algunas iglesias protestantes lo han puesto al final de la Biblia como un apéndice, aceptándolos como libros edificantes. De todo esto podemos decir lo siguiente:

a) Si estos libros fueron leídos en amplios sectores de la comunidad judía (los de la diáspora, los de Qumran, entre otros) junto a los otros libros sagrados, y después se ha hecho lo mismo desde el cristianismo naciente hasta la definición solemne del concilio del Trento, no hay motivo para dudar de su canonicidad

b) Otro punto que nos puede ayudar a confiar la canonicidad de estos 7 libros es el hecho de que el N. T., que se escribió en griego, además de reportar citas del A. T. tomadas de la Biblia griega (versión de los LXX) tiene ciertas citas indirectas de los libros en cuestión, por ejemplo pueden compararse St, 19 con Si 5, 11; 1P 1, 6-7 con Sb 3, 5.7; HB 11, 34s con 2 M 6, 18-7, 42; HB 1, 3 con Sb 7, 26; MT 27, 43 con Sb 2, 18; Jn 15, 1 con Sir 24, 23; Rm 1, 19-32 con Sb 12, 24-13, 9, todos ellos hablan del valor de estos libros

c) El que los judíos hacia finales del S. I d. C. principios del II d. C. hayan fijado su lista de libros como reacción, en parte, a la herejía no es definitiva para los cristianos, al contrario, desde el punto de vista cristiano es la iglesia la que fijo dicha lista..

Finalmente, hemos de decir que a estos 7 libros se les ha dado el nombre de Deuterocanonicos. Conviene aclarar la terminología:

Católicos

Protestantes
+ Protocanonocos

+Deuterocaninicos

+ Apócrifos
39 libros de los judíos

7 libros de la versión giega

No inspirados
+Canónicos

+Apócrifos

+ Pseudoepigrafos

Aunque la nomenclatura pronto Deuterocanónico no es la mas feliz, la utilizamos aquí para no crear confusión.

Como se puede ver el problema de los libros se refiere mas a los del Antiguo testamento. No se trata de que la iglesia aumento libros. Reconoce los que mucho tiempo se han leído como palabra de Dios. De manera que los 46 libros del A. T. mas los 27 del N. T. nos dan el total de 73.

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