“Los católicos son idólatras porque adoran las imágenes”. ¿Le suena conocida esta afirmación?, ¿ha escuchado esto alguna vez?. Según los protestantes, los católicos somos idólatras porque tenemos imágenes de Jesús, de la Vírgen y de los Santos en nuestros templos y hogares.

Haciendo un sincero análisis bíblico podremos contestar con toda firmeza a nuestros hermanos separados. En Éxodo 20,3-5 leemos: “No tengas otros dioses aparte de mí, no te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios…”.

Primeramente la lectura bíblica que acabamos de leer está dirigida a un grupo específico de personas, no a todas, ni a cualquiera, ¿cómo lo sabemos?, por lo que leemos en Éxodo 20,2: “Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto donde eras esclavo”. Por lo tanto la prohibición de imágenes es para el Pueblo de Israel, a ellos van dirigidas las Palabras del Señor.

El Pueblo de Israel había vivido esclavizado en Egipto durante más de 400 años y muchos israelitas se habían contaminado con las ideas politeístas (creer en muchos dioses) y estaban rechazando al Dios verdadero: “No tengas otros dioses aparte de mí” (Éxodo 20,3). En Egipto los israelitas se habían dado cuenta de que a los dioses se les adoraba a través de estatuas de piedra o de otros materiales. Tan influenciados quedaron algunos israelitas que hicieron más tarde un becerro de oro (Éxodo 32,1-8).

¿Cuáles imágenes eran prohibidas por Dios? ¿Todas las imágenes?: No. Las imágenes prohibidas por Dios eran aquellas que eran consideradas “dioses”. Dios permitió, incluso ordenó, la fabricación de imágenes que servirían para acercar al pueblo de Israel al verdadero Dios. Veamos en Éxodo 25,17: “Haz una tapa de oro puro, que mida un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho, con dos seres alados de oro labrado a martillo en los dos extremos” y en Números 21,8 “Y el Señor le dijo (a Moisés): -Hazte una serpiente como esas, y ponla en el asta de una bandera. Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta y se salvará.

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en el asta de una bandera, y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se salvaba”.

Ningún católico por más ignorante que sea, va a considerar la imagen de San Judas Tadeo como “dios”, ni la imagen de la Virgen de Guadalupe como “diosa”. En esto si muestran mucha ignorancia nuestros hermanos separados.

En Deuteronomio 7,5 leemos: “Lo que tienen que hacer es derribar los altares paganos de ellos, destruir por completo las piedras y los troncos a los que ellos rinden culto”. Cuando un católico tiene una imagen de algún Santo, no está adorando la imagen, pues no cree que esa imagen está viva o que tiene un poder especial, al contrario, esa imagen nos está recordando al verdadero Santo que está al lado de Dios en el cielo.

Si siguiéramos al pie de la letra la Palabra de Dios y la aplicáramos a todos los ámbitos, tendríamos que romper las fotografías de nuestros seres queridos pues también son imágenes. Tendríamos que derribar las estatuas de los héroes de la Patria que están en nuestros bulevares. ¿Qué harían los protestantes sin fotografías en sus revistas?, ¿tendrían el mismo impacto?. Tendríamos que acabar con muchos anuncios espectaculares o pequeños anuncios donde se muestran imágenes de peces, perros, gatos, etc.

Tenemos imágenes porque necesitamos tenerlas. Ellas nos ayudan a acordarnos mejor de Jesús, de la Vírgen y de los Santos. En todo caso ¿en que parte de la Biblia Jesús prohibe las imágenes?. Cuando el joven rico le preguntó qué debía hacer para alcanzar la vida eterna, Jesús le contestó que cumpliera con los mandamientos, el joven rico preguntó que si cuáles, Jesús le contestó: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, honra a tu padre y a tu madre y ama a tu prójimo como a tí mismo” (Mateo 19,18). Si hubiera sido algo tan importante Jesús se lo habría dicho.

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