LA SANTA MISA EXPLICADA

RITOS INICIALES

Son ritos introductorios a la celebración y nos preparan para escuchar la palabra y celebrar la eucaristía.

Comprende: Entrada – Señal de la cruz – Saludo – Acto penitencial – Gloria – Oración colecta.

PROCESIÓN DE ENTRADA

Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar el misterio más grande de nuestra fe. Acompañamos la procesión de entrada cantando con alegría.

SALUDO INICIAL

Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el sacerdote saluda a la asamblea.

ACTO PENITENCIAL

Pedimos humildemente perdón al Señor por todas nuestras faltas.

GLORIA

Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que nuestra necesidad de Él.

ORACIÓN / COLECTA

Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, hace al Padre. En ella recoge todas las intenciones de la comunidad.

LITURGIA DE LA PALABRA

Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y respondemos cantando, meditando y rezando. Primera Lectura – Salmo Responsorial – Segunda Lectura – Aleluya – Evangelio – Homilía – Credo – Oración universal.

PRIMERA LECTURA

En el Antiguo Testamento, Dios nos habla a través de la historia del pueblo de Israel y de sus profetas.

SALMO

Meditamos rezando o cantando un salmo.

SEGUNDA LECTURA

En el Nuevo Testamento, Dios nos habla a través de los apóstoles.

EVANGELIO

El canto del Aleluya nos dispone a escuchar la proclamación del misterio de Cristo. Al finalizar aclamamos diciendo: “Gloria a ti, Señor Jesús”.

HOMILÍA

El celebrante nos explica la Palabra de Dios.

CREDO

Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA I

.Tiene tres partes: Rito de las ofrendas, Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y Rito de comunión.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Presentamos el pan y el vino que se transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en favor de toda la Iglesia. Oramos sobre las ofrendas.

PREFACIO

Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres veces santo.

EPÍCLESIS

El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la sangre de Jesús.

CONSAGRACIÓN

El sacerdote hace “memoria” de la última cena, pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús.

ACLAMACIÓN

Aclamamos el misterio central de nuestra fe.

INTERCESIÓN

Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.

DOXOLOGÍA

El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: “Amén”.

PADRENUESTRO

Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como Jesús nos enseñó.

COMUNIÓN

Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe.

ORACIÓN

Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión.
RITOS DE DESPEDIDA

Son ritos que concluyen la celebración.

BENDICIÓN

Recibimos la bendición del sacerdote.

DESPEDIDA Y ENVÍO

Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA SANTA MISA

¿Por qué la Misa es los Domingos?

Jesús resucitó el primer día de la semana, al día siguiente del sabbat (sábado). Por eso los cristianos nos reunimos ese día con Jesús.Con el tiempo llegó a llamarse el día del Señor, en latín “dies dominicus”. De ahí viene nuestra palabra domingo.

¿Por qué es necesario que haya un sacerdote para la celebración de la Misa?

Porque él ha recibido la misión de hacer presente a Jesús en la reunión de los cristianos. Él preside la celebración de la Cena del Señor, en nombre de Jesucristo.

¿Por qué se hace una colecta?

Los cristianos colaboramos con los gastos del templo y ayudamos a los necesitados.

¿Por qué algunas personas no comulgan?

Antes de comulgar por primera vez, los niños y los adultos bautizados reciben una preparación que les ayuda a creer firmemente en la presencia real de Jesús en el pan y el vino consagrados. Si no han recibido esa preparación, no van a entender lo que están haciendo. (También cuando se está en pecado mortal no se puede comulgar).

¿Qué Significa?

ALELUYA: Esta palabra hebrea significa: “que viva Dios, hay que darle gracias y alabarlo”. AMÉN: La palabra la hemos heredado, sin traducirla, del hebreo, y significa “firme, seguro, estable, válido”. Por eso se convirtió ya en el Antiguo Testamento en la aclamación con la que alguien, sobre todo la comunidad manifestaba su asentimiento y aceptación de lo que se ha dicho o propuesto. Con esta palabra se acaban las oraciones, bendiciones, promesas, alianzas. Simbólicamente se llama al mismo Dios “Dios del Amén” (Is 65,16), y en el Nuevo Testamento se afirma de Cristo Jesús que es tanto el Amén de Dios a la humanidad como el de la humanidad a Dios: “en Cristo sólo ha habido si: todas las promesa hechas por Dios han tenido su sí en él, y por eso decimos por él amén a la gloria de Dios” (2 Co 1, 19-20). Al mismo Cristo se le define como “el Amén”:”Así habla el Amén, el testigo fiel y veraz” (Apoc 3, 14).Desde siempre se ha pronunciado el Amén en la liturgia cristiana, por ejemplo después de las oraciones. Como decía san Agustín, “el amén de ustedes es su firma (suscriptio), su asentamiento (consensio) y su compromiso (adstipulatio)” (Sermón contra los pelagianos, 3).
Hay dos momentos en que el Amén tiene particular sentido. Ante todo como conclusión de la Plegaria eucarística. La comunidad subraya diciendo, o mejor, cantando, el Amén a lo que el que preside ha proclamado en su nombre. También en la comunión, cuando el ministro dice “El Cuerpo de Cristo” o “La Sangre de Cristo”, el que recibe la comunión contesta “Amén”, reafirmando así su profesión de fe en este momento privilegiado.ANTIFONA, ANTIFONARIO: Viene de la palabra griega “antifoné”, sonido o canto contrario; designaba al principio un estilo de salmodia en el que dos coros alternan en su rezo o canto, estilo llamado por tanto “antifónico”.Luego se ha llamado antífona a otras realidades. En la Eucaristía los cantos de entrada, ofertorio y comunión se llaman también en el Misal “antífonas”. Lo mismo sucede en Completas con el canto mariano final.Pero sobre todo se da este nombre a las breves frases que se dicen o cantan antes y después del Salmo, en el Oficio divino. A veces estas frases están tomadas del mismo Salmo (destacando así una idea más oportuna para el tiempo o la fiesta), otras veces son pensamientos bíblicos o del mismo evangelio (que así dan color cristiano al rezo del Salmo), mientras que otras son frases que se aluden a la teología de la fiesta o a las características del santo que se celebra.En la oración de la comunidad cristiana estas antífonas han gozado siempre de aprecio, sobre todo cuando se cantan, y han mostrado una eficacia notable para hacer más viva la participación del pueblo en el rezo de los Salmos. “Las antífonas ayudan a poner de manifiesto el género literario del Salmo, lo transforman en oración personal, iluminan mejor alguna frase digna de atención y que pudiera pasar inadvertida, proporcionan a un determinado Salmo cierta tonalidad peculiar según las diversas circunstancias; más aun, siempre que se excluyan acomodaciones chocantes, contribuyen en gran medida a poner de manifiesto la interpretación tipológica o festiva, y pueden hacer agradable y variada la recitación de Salmos” (IGLH 113).

ANTIGUO TESTAMENTO: Una de las novedades más significativas de la nueva liturgia postconciliar ha sido el lugar mucho más significativo que se le ha dado a la proclamación del Antiguo Testamento.En el ciclo ferial de la Eucaristía (de dos años) y en el Leccionario (sobre todo el bienal) del oficio de Lecturas, se incluyen largas selecciones del mismo en lectura (semi) continuada. También las primeras lecturas de la Eucaristía dominical se toman del Antiguo Testamento, excepto en la Cincuentena Pascual. En el caso de los domingos el Antiguo Testamento se “compone armónicamente con el evangelio” (OLM 67), mientras que en la lectura continuada de las ferias y en el oficio de Lecturas se seleccionan sus libros por si mismos, para seguir con ellos la dinámica de la historia de la Salvación. Así se ayuda a entender el misterio de la salvación en Cristo también en su perspectiva de Historia, que abarca en un único movimiento la preparación del laurel y el tiempo de la Iglesia, centrados ambos en el acontecimiento de Cristo. “En la liturgia la Iglesia sigue fielmente el mismo sistema que usó Cristo en la lectura e interpretación de las Sagradas Escrituras, puesto que él exhorta a profundizar el conjunto de las Escrituras partiendo del hoy de su acontecimiento personal” (OLM 3; Cf Lc 4, 16-21; 24, 5-35.44-49). Con la distribución de las lecturas pensada para los domingos (Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Evangelio) “se pone de relieve la unidad de ambos Testamentos y de la Historia de la Salvación, cuyo centro es Cristo contemplado en su Misterio Pascual” (OLM 66).El Antiguo Testamento nos ayuda a entender el Nuevo Testamento. Las categorías de la salvación en Cristo están tomadas de la herencia de Israel: Pascua, memorial, Mesías, profetas, el Siervo.Como decía san Agustín, en el Antiguo Testamento está latente (“latet”) ya el Nuevo, y en el Nuevo se hace patente (“patet”) el Antiguo (Cf DV 16 y OLM 5). Esto vale para entender el misterio de Cristo y también para lección de nuestra vida cristiana. La historia de Israel y la nuestra son continuación de una misma actuación salvadora de Dios, aunque con la esencial evolución de haberse cumplido en Cristo el tiempo de la plenitud.AÑO LITÚRGICO: Se llama “Año Litúrgico” o “Año Cristiano” a la especial organización del año como celebración progresiva del misterio de Cristo: “La Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año, la obra salvífica de su divino Esposo…En el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la navidad hasta la Ascención y Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor” (SC 102).El comienzo y el ritmo de este Año Litúrgico es distinto al año civil, o del escolar, o del comercial. Comienza ahora en el primer domingo de Adviento, en la liturgia romana. En el pasado ha habido épocas y familias litúrgicas que más bien lo iniciaban en primavera o en otoño.ATRIO: El atrio, del latín “atrium”, indica el pórtico o espacio previo, a veces rodeado de columnas, de los edificios, sobre todo los palacios y las basílicas. Equivale al griego “narthex”. En los textos del Antiguo Testamento resuena con frecuencia la alusión a los atrios del Templo de Jerusalén: “Entren en sus atrios trayéndole ofrendas, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado” (Sal 95, 8-9).A veces el atrio equivale al templo mismo, en sentido simbólico: “Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa” (Sal 83, 11). Litúrgicamente puede tener un buen sentido pastoral el que haya un espacio intermedio entre la calle y la iglesia, una cierta separación pedagógica, que de algún modo “defienda” el espacio interior como espacio de silencio y oración, y a la vez sea lugar de reunión, saludo o despedida, antes y después de la celebraciónBENEDICTUS: El “Benedictus” es un cántico que Lucas pone en labios de Zacarías, padre de Juan Bautista, y que nosotros cantamos cada día en Laudes. El Benedictus, como el Magnificat, “expresa la alabanza y acción de gracias por la obra de la salvación” (IGLH 50). Está lleno de citas, explícitas o implícitas, del Antiguo Testamento, anunciando que Dios cumple ahora, con el Mesías, lo prometido, “según lo había predicho por boca de sus santos profetas”, “realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres”. Ahora, con la plenitud de Cristo, “ha visitado y redimido a su pueblo”, dándole “la salvación que nos libra de nuestros enemigos”

.BIBLIA: Es el libro sagrado de los cristianos. El Antiguo Testamento narra la Alianza que Dios hizo con el pueblo judío antes de Jesús. El Nuevo Testamento narra la Nueva Alianza que Dios hizo con todos los hombres por medio de su Hijo Jesucristo.BREVIARIO: Breviario (del latín “brevarium”) quiere decir resumen, abreviación. Tertuliano llama al Padrenuestro “brevarium totius Evangelii”, “resumen de todo el Evangelio” (Ora. I). Se ha llamado así sobre todo al volumen o volúmenes en que a partir del siglo XII se fue concentrando todo el Oficio Divino. Hubo ya desde el siglo X una tendencia a refundir en volúmenes únicos los libros litúrgicos que antes estaban separados, pero que así podían facilitar el rezo (lecturas, oraciones, salmos, antífonas e himnos, etc.). El Breviario completo sólo aparece a principios del siglo XIII, para uso de la Curia romana bajo el pontificado de Inocencio III, y fue difundido en seguida sobre todo por los franciscanos, que así, con un volumen más manual, sin musicalización y con lecturas más breves, podían rezar mejor desde su característica de vida itinerante. El Breviario se adaptaba más a lo que poco a poco iba a ser el modo más frecuente de rezo, el personal, abandonado así el rezo comunitario en coro.CATÓLICA: En griego, esta palabra significa “universal”: la Iglesia está abierta a todos los habitantes del universo.

CAMPANAS: Es muy antiguo el uso de objetos metálicos para señalar con su sonido la fiesta o la convocatoria de la comunidad. Desde el sencillo “gong” hasta la técnica evolucionada de los fundidores de campanas o los campanarios eléctricos actuales, las campanas y las campanillas se han utilizado expresivamente en la vida social y en el culto. Son instrumentos de metal, en forma de copa invertida, con un badajo libre. Cuando los cristianos pudieron construir iglesias, a partir del siglo IV, pronto se habla de torres y campanarios adosados a las iglesias, con campanas que se convertirán rápidamente en un elemento muy expresivo para señalar las fiestas y los ritmos de la celebración cristiana. También dentro de la celebración se utilizaron las campanillas, a partir del siglo XIII, ahora bastante menos necesarias (IGMR 109 deja libre su uso) porque ya la celebración la seguimos más fácilmente, a no ser que se quieran hacer servir, no tanto para avisar de un momento -por ejemplo, la consagración- sino para darle simbólicamente realce festivo, como en el Gloria de la Vigilia Pascual.Los nombres latinos de “signum” o “tintinnabulum” se convierten más tarde, hacia el siglo VI, en el de “vasa campana”, seguramente porque las primeras fundiciones derivan de la región italiana de Campania. Las campanas del campanario convocan a la comunidad cristiana, señalan las horas de la celebración (la Misa mayor), de oración (el Angelus o la oración comunitaria de un monasterio), diversos momentos de dolor (la agonía o la defunción) o de alegría (la entrada del nuevo obispo o párroco) y sobre todo con su repique gozoso anuncian las fiestas. Y así se convierten en un “signo hecho sonido” de la identidad de la comunidad cristiana, evangelizador de la Buena Noticia de Cristo en medio de una sociedad que puede estar destruida. Como también el mismo campanario, con su silueta estilizada, se convierte en símbolo de la dirección trascendente que debería tener nuestra vida.CANON: La palabra viene del griego “kanon”, que indica regla, medida, norma. Se aplica a muchas realidades; los canones de la convivencia o del arte, los canones del Código de Derecho, los libros “canónicos” (los que la iglesia admite como revelados), las horas “canónicas” del Oficio Divino, la “canonización” de los santos, etc.En liturgia se ha aplicado a la oración central de la Eucaristía. En latín se llamó “canon actionis”, en el sentido de “norma con que se desarrolla la acción” Sacramentario Gelasiano) o “canon Missae” (Sacramentario Gregoriano). Pero ha tenido otros nombres: anáfora, prex, y ahora sobre todo “Plegaria Eucarística”, que expresa mejor su contenido.

CÁNTICO: Se llama cánticos en la Liturgia de las Horas a los cantos de la Biblia, a modo de himnos, pero que no son salmos. Se emplean en varias horas de la alabanza de las Horas. En Laudes, entre los salmos primero y tercero se intercala, en segundo lugar, un cántico del Antiguo Testamento (Daniel, Judit, Tobías, y sobre todo Isaías), uno para cada uno de los días durante cuatro semanas. En Vísperas, después de los dos primeros salmos, se añade -y ha sido novedad en esta última reforma- un cántico del Nuevo Testamento (Efesios, Filipenses, y sobre todo Apocalipsis), una serie de siete que se repiten cada semana, más uno de la carta de Pedro para los domingos de Cuaresma.También son cánticos los tres cantos del evangelio que se incluyen cada día en la alabanza de las Horas. El Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis, los tres tomados del evangelio de Lucas, y que son tratados en su rezo con los mismos honores que la proclamación del evangelio en la Eucaristía. También se utilizan los cánticos para las Vigilias prolongadas (Cf IGLH 73).CANTO: El canto (del latín “cantus, cantare”) es uno de los elementos más importantes de la oración litúrgica. Su motivación y su especificación se encuentra sobre todo en dos documentos: la instrucción “Musicam sacram”, de 1967, y la introducción a la Liturgia de las Horas (1971: IGLH 267-84). El canto expresa y realiza nuestras actitudes interiores. Tanto en la vida social como en la cúltico-religiosa, el canto no sólo expresa sino que en algún modo realiza los sentimientos interiores de alabanza, adoración, alegría, dolor, súplica. “No ha de ser considerado el canto como un cierto ornato que se añade a la oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios” (IGLH 270).El canto hace comunidad, al expresar más validamente el carácter comunitario de la celebración, igual que sucede en la vida familiar y social como en la litúrgica.El canto hace fiesta, crea clima más solemne y digno en la oración: “nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que toda entera, exprese su fe y su piedad por el canto” (MS 16).El canto es una señal de euforia. El canto tiene en la liturgia una función “ministerial”: no es como en un concierto, que se canta por el canto en sí y su placer estético y artístico. Aquí el canto ayuda a que la comunidad entre más en sintonía con el misterio que celebra. A la vez que crea un clima de unión comunitaria y festiva, ayuda pedagógicamente a expresar nuestra participación en lo más profundo de la celebración.Así el canto se convierte de verdad en “sacramento”, tanto de lo que nosotros sentimos y queremos decir a Dios, como de la gracia salvadora que nos viene de él.CENA DEL SEÑOR: Del latín “coena o caena” (del griego “koiné”, común, comida en común). Es el nombre que, junto al de “fracción el Pan”, le da por ejemplo san Pablo en 1 Cor 11,20 a lo que luego se llamó “Eucaristía” o “Misa” (“kyriakon deipnon”, cena señorial, del Señor Jesús). Es también el nombre que le da el Misal actual: “Misa o Cena del Señor” (IGMR 2 y 7).El Jueves Santo la Eucaristía con que se da inicio al Triduo Pascual es la “Misa in Coena Domini”, porque es la que más entrañablemente recuerda la institución de este sacramento por Jesús en su última cena, adelantando así sacramentalmente su entrega de la Cruz.CEREMONIA: Del latín “caerimonia o caermonia”. Se llama así a un rito, tanto en el contexto social como en el religioso, que se realiza en honor de alguien o de algo, con un tono de solemnidad ritual, más bien público y reglamentado.En todas las liturgias se habla de ceremonias: desde las del Templo de Jerusalén y las religiones paganas hasta la celebración cristiana.
La expresión se entiende popularmente más bien referida a la forma exterior de rito y a su exactitud formal. Pero eso no debe prejuzgar la profundidad de su estilo, que abarca tanto la fenomenología externa como la realidad invisible que sucede. Es lo que quiere transmitir el Ceremonial de Obispos: “Las sagradas celebraciones que preside el obispo manifiestan el misterio de la Iglesia, en el cual está presente Cristo; no son, por lo tanto una mera suntuosidad de ceremonias” (n. 12).Seguimos llamando “maestro de ceremonias” al que, en colaboración con el presidente y los otros ministros, prepara y dirige la celebración (Cf IGMR 69, y sobre todo CE 34-36).

CREDO: Es una palabra latina que significa “creo”. Con este nombre se designa la fórmula que expresa nuestra fe de cristianos.

CORDERO DE DIOS: En los tiempos del Antiguo Testamento, los creyentes ofrecían corderos a Dios. A Jesús se le llama Cordero de Dios porque Él ofrece su vida a Dios.

COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS: Algunos miembros de la comunidad cristiana, nombrados para ello pueden llevar la Eucaristía a domicilio a los enfermos. El sacerdote les confía la Hostia Sagrada en una pequeña cajita llamada “portahostias” y les encarga decirle al enfermo que todos oran por él.CONCELEBRACIÓN: Se llama concelebración al hecho de que varios sacerdotes celebran juntos la misma Eucaristía, presididos por el celebrante principal, en contraste con lo que hasta el 1965 era uso corriente: las Misas individuales en los varios altares. Se puede llamar así a toda clase de celebración, por ejemplo de la Liturgia de las Horas, pero se suele reservar a la de la Eucaristía. El Concilio (SC 57) decidió restaurar o ampliar el rito de la concelebración a muchos más casos de los que antes se habían conservado de los siglos anteriores. De tal modo que ahora es ya un uso corriente cuando son varios los sacerdotes presentes. La regulación de este rito está en su propio ritual, el “Ritus servandus in Concelebratione Missae”, promulgado por primera vez en 1965 (Cf IGMR 153-208).No son fáciles de interpretar los testimonios antiguos de la concelebración tanto en la iglesia latina como en la oriental. La forma de realizarla no era la actual, porque ahora –tal vez como efecto de la espiritualidad marcadamente ministerial e individual de los sacerdotes en los últimos siglos– se ha instaurado una celebración en la que no sólo el sacerdote principal sino también los otros dicen algunas partes de la Plegaria Eucarística. En los primeros siglos era el obispo o sacerdote principal el único que asumía el papel presidencial, subrayando así más su ministerio de signo visible y sacramental de Cristo. La decisión no se ha tomado después del Concilio, sino ya antes, con Pío XII en 1957,en una respuesta del Santo Oficio.Si se ha decidido restaurar la concelebración eucarística, no ha sido precisamente porque así se resuelve el inconveniente de la pluralidad de Misas, ni para dar solemnidad a una fiesta, sino por motivos teológico-espirituales.La concelebración expresa mejor la unidad del sacerdocio: “son muchos los sacerdotes que celebran Misa: sin embargo cada uno no es más que un ministro de Cristo, que, por medio suyo, ejerce su sacerdocio” (Euch. Myst. 47; Cír PO 7). Pone también de relieve la unidad del sacrificio eucarístico: “puesto que todas las Misas reactualizan el único sacrificio de Cristo”, “varios sacerdotes a la vez, con una sola voluntad ofrecen, realizan y al mismo participan en uno solo sacrificio por medio de un solo acto sacramental” (ibid). Y finalmente este modo de celebración pone de relieve la unidad del Pueblo de Dios: “pues toda Misa, en cuanto celebración del sacramento con que continuamente vive y crece la Iglesia… es acción de todo el pueblo santo de Dios, que actúa según un orden jerárquico” (ibid). La concelebración se aconseja de modo particular en ocasiones en que tiene más significación eclesial: la Misa crismal, las ordenaciones, los sínodos, la dedicación de las iglesias, y en general todas las celebraciones presididas por el obispo. CONFESIÓN: La palabra “confesión” viene del latín “confiteri”, que a su vez proviene de “fateri” y “fari”, hablar. En griego responde sobre todo a “exomológesis”. Significa declarar, reconocer, admitir, confesar.Se puede referir a Dios (confesar la grandeza de Dios), a Cristo (dar testimonio, confesar a Cristo ante los hombres; Cf Rom 10, 10), a la fe verdadera (confesión de fe, el símbolo del Credo). Preferentemente se usa en relación a los propios pecados: reconocer y acusar el pecado ante Dios (Salmo 32, 5; 51, 5). A veces forma parte de la Eucaristía: el Misal llama “confesión general” al acto penitencial con que se inicia la Misa (IGMR 29).Pero sobre todo se llama confesión a la acusación de los pecados ante el ministro de la Iglesia en el sacramento de la Reconciliación penitencial. Es uno de los “actos del penitente” en este sacramento, junto al dolor interior, el propósito y las obras de conversión. La confesión puede empezar, si se quiere, con el “yo confieso” (Ritual 18). Tal vez es el acto más característico en la sensibilidad del pueblo cristiano, de tal modo que durante siglos al sacramento se le ha llamado “confesión, ir a confesarte”, tomando una parte por el todo.El “Ritual de la Penitencia” (1974) y más tarde la instrucción de los obispos españoles “Dejaos reconciliar con Dios” (1989) motivan bien, dentro del proceso penitencial, el aspecto de la confesión: una parte necesaria del camino normal de la reconciliación por parte del penitente, que, como signo de su conversión interior, reconoce su falta ante el ministro eclesial y escucha de él la absolución es nombre de Dios y de la Iglesia. La confesión individual, complementada por la absolución, es el único modo ordinario mediante la cual los fieles que han pecado gravemente pueden reconciliarse con Dios y con la Iglesia, tanto cuando se acercan al sacramento en su forma individual como cuando lo celebran comunitariamente.Incluso en la tercera forma, cuando no pueden realizarse la confesión individual ni darse la absolución a cada uno personalmente, deben haber de momento, según el Ritual, una “confesión general”, quedando para cuando se pueda realizar el proceso íntegro la confesión individual o auricular. El Ritual (n, 35). Describe esta confesión general: se trata de manifestar con algún signo externo la conversión interior y el deseo de recibir la absolución el “yo confieso”, un canto, el Padre Nuestro, algún signo corporal como el inclinar la cabeza o arrodillarse.

CONFESIONARIO: “Confesonario” o “confesionario” es el lugar donde se celebra la parte individual del sacramento de la Reconciliación. Toma el nombre del aspecto más característico del mismo, la confesión de los pecados por parte del penitente al ministro de la Iglesia.Durante siglos esta sede penitencial era sencillamente un asiento abierto, a veces situado en la sacristía o en una capilla discreta de la iglesia. Fue a partir de Trento, parece ser que por primera vez con san Carlos Borromeo, a fines del siglo XVI, cuando, para dar más solemnidad al sacramento, se empezaron a idear los confesonarios tal como nosotros los hemos conocido, a modo de habitáculo o garita con abertura delante y con rejas a los lados.Ahora se les llama “sedes penitenciales”, o sea, una sede presidencial y a la vez penitencial, para que pueda tener lugar con tono celebrativo el encuentro eclesial de este sacramento. También se estudia la renovación y adaptación de sus formas como mueble. El episcopado español, en su instrucción “Dejaos reconciliar con Dios” de 1989, indicaba que “ha de evitarse que las sedes para el sacramento de la penitencia o confesionarios estén ubicados en los lugares más oscuros y tenebrosos de las iglesias como en ocasiones sucede. La misma estructura del mueble confesionario, tal y como es en la mayoría de los casos, presta un mal servicio a la penitencia, que es lugar de encuentro con Dios, tribunal de misericordia y fiesta de reconciliación” (n. 79). Y en otro documento anterior de 1978, en donde el mismo episcopado daba orientaciones sobre este sacramento, pensando seguramente en el nuevo gesto sacramental de la imposición de manos, pedía que las sedes de los ministros tengan una forma que sea apta para el desarrollo del rito íntegro (n. 71).ESPÍRITU SANTO: Es la persona divina que Dios nos da para que vivamos como Jesús.

EVANGELIO: Esta palabra de origen griego significa: “buena noticia”. La Buena Noticia es el mismo Jesús, que vive con nosotros. Se llaman “Evangelios” los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento, que nos transmiten la Buena Noticia.

EUCARISTÍA: Es una palabra que viene del griego y significa “agradecimiento, acción de gracias”. Con este nombre se conoce también a la misa.

HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA: Significa que los discípulos deben repetir en memoria de Jesús lo que Él hizo y dijo en la Última Cena.

HOSTIA: La palabra hostia significa “víctima ofrecida”. La hostia consagrada es Jesucristo que se ofreció para dar la vida a todas las personas

.IGLESIA: En griego, esta palabra significa “asamblea”. “Iglesia” escrita con “I” mayúscula, significa la comunidad total de los cristianos en todo el mundo.

MISA: A la reunión eucarística: actualmente se le conoce con el nombre de Misa, porque en latín, la frase con que se anunciaba que la celebración ya había terminado era: Ite, missa est.MISERICORDIA: Viene de dos palabras latinas que significan “miseria” y “corazón”. Dios tiene misericordia por nosotros porque abre su corazón a todas nuestras miserias. También significa “Amor más allá de lo justo”.

OMISIÓN: Dejar de haber hecho algo bueno que yo hubiese podido haber hecho.

PASIÓN: Los sufrimientos que padeció Jesús antes de morir en la Cruz.

PONCIO PILATO: Es el nombre del gobernador romano que mandó crucificar a Jesús.

RECONOCERSE PECADORES: Reconocer que nos hemos alejado de Dios, que es amor.

SACRAMENTO DE NUESTRA FE: Es el signo sagrado de nuestra fe.

Aborto…
Una Muerte, Una Herida…
Es Asesinato Legalizado…

Usted puede ser pro-opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Desde el principio DIOS ordenó,
“Sed fecundos y multiplicáos; henchid la tierra y sometedla.”
Génesis 1:28, y Génesis 8:17, y Génesis 9:1
DIOS no añadió, ‘Si es TU voluntad’, o ‘Si TE place’, o ‘Si TU decides hacerlo’,
o ‘SI ES TU OPCION’, verdad que no?
No, El dijo ‘HAZLO’, Es la voluntad de DIOS, no la nuestra, que bebés sean traídos al mundo.
Si toman nota, verán que esta órden fué repetida por lo menos tres veces en Génesis, y existen versos similares en otros libros. Ahora, porqué alguien se repite a si mismo?
Para remachar un punto importante, por eso.

Usted puede ser pro-opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Pero Jesús les dijo,
“Dejad que los niños vengan a Mí,
y no se lo impidáis porque de los que son como éstos,
es el Reino de los Cielos.”
Mateo 19:14

Puede una criatura abortada gozar de este privilegio celestial?

Pero Jesús, conociendo el razonamiento de sus corazones, tomó un pequeño niño y lo colocò a su lado y les dijo,
“El que reciba a este niño en Mi nombre, a Mí me recibe;
y el que me reciba a Mí, recibe a Aquel que me ha enviado.”
Lucas 9:47-48

Ama Jesucristo a los niños?

La palabra ‘niños’ es mencionada más de 1500 veces en las Sagradas Escituras.
De ésto, deduzco que los ‘niños’ son de gran importancia para DIOS.

Para el autor de un libro, el fruto de esa obra, pertenece al autor.

Por tanto…

Al Autor de la Vida, el fruto de Su obra pertenece al Autor.
“Vosotros renegásteis del Santo y del Justo, y pedísteis que se os hiciera gracia de un asesino; y matásteis al Autor de la Vida pero DIOS le resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.”

Hechos 3:14-15

“Mirad, todas las vidas son mías: la vida del padre lo mismo que la del hijo:
el que peque es quién morirá.”
Ezequiel 18:4

DIOS es Pro-Vida.

“Sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo,
que está en vosotros, y habéis recibido de DIOS,
y que no os pertenecéis?
Habéis sido bien comprados!
Glorificad por tanto a DIOS en vuestro cuerpo.”
1 Coríntios 6:19-20
DIOS es Pro-Vida.

Yahveh dijo a Caín, “Dónde está tu hermano Abel?”
El contestó, “No sé. Soy acaso el guarda de mi hermano?”
Replicó Yahveh: “Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo.
Pues bien, maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de
tu mano la sangre de tu hermano.”
Génesis 4:9-11
DIOS es Pro-Vida.

“Ved ahora que Yo, solo Yo Soy, y que no hay otro DIOS junto a Mí.
Yo doy la muerte y doy la vida, hiero Yo y sano Yo mismo,
y no hay quién libre de Mi mano.”
Deuteronomio 32:39
DIOS es Pro-Vida.

“Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré.
Yahveh dió y Yahveh quitó.”
Job 1:21
DIOS es Pro-Vida.
“Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y la tierra.
Te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición.
Escoge la Vida entonces, para que vivas, tú y tu descendencia amando a Yahveh escuchando Su voz,, viviendo unido a El; pues en eso está tu vida,
así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra que Yahveh juró
dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”
Deuteronomio 30:19-20
DIOS es Pro-Vida.

“No Matarás.”
El Quinto Mandamiento.
Exodo 20:13.

“Habéis oído que se dijo a los antepasados, No matarás;
y aquel que mate será reo ante el tribunal.”
Mateo 5:21

“No matarás, no cometerás adulterio;
no pervertirás a la juventud; no fornicarás;
no robarás; no darás atención a profesías;
no practicarás brujería;
No matarás una criatura a través de un aborto,
ni la matarás al nacer;
no codiciarás los bienes de tu vecino.”
Didache 2:2

Nota: ‘Didache’ es la enseñanza de los Apóstoles.
Ellos la escribieron y observaron durante el primer siglo,
cientos de años antes de que existiera el Nuevo Testamento.

*El Didache (Did-Ah-Key) entero se encuentra en este website*

“Tus manos me formaron , me plasmaron, y luego en arrebato me quieres destruir!
Recuerda que me hicistes como se amasa el barro; y que al polvo has de devolverme.
No me vertistes como leche, y me cuajastes como queso?
De piel y de carne me vestistes, y me tejistes de huesos y de nervios. Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.”
Job 10:8-12

“El soplo de DIOS me hizo,
me encaminó el aliento de Sassay.”
Job 33:4

“Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre.
Yo te doy gracias por tantas maravillas, prodigio soy, prodigios son tus obras.
Mi alma conocías cabalmente.”
Salmos 139:13-14

“Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta; así tampoco sabes la obra de DIOS que todo lo hace.”
Eclesiástes 11:5

“Así dice Yahveh que te creó y formó, y te da ayuda.”
Isaías 44:2,24

“Yahveh desde el seno me llamó,
desde el seno materno me plasmó para siervo Suyo.”
Isaías 49:1,5

“Antes de haberte formado en el seno materno, Te conocía;
y antes de que nacieses, te tenía consagrado…”
Jeremías 1:5
DIOS tiene un plan para cada uno de nosotros y El sabía cuando nos crearía,
y Lo sabía por toda la eternidad.

Las Sagradas Escrituras son bien específicas,
el Autor de la Vida da vida, y solo El puede eliminarla.
Nosotros, por tanto, no tenemos control de quién vive y quién debe morir. Pues todos sois hijos de DIOS (Gálatas 3:26), y debemos vivir según las leyes del Padre.
Nadie ‘es dueño’ de otro ser humano. Nadie puede decir, ‘Yo vivo pero
tú debes morir’. Nadie puede decir de una criatura que no ha nacido, ‘Este es mi cuerpo
y haré con él como me plazca’. La criatura no nacida pertenece a su
‘Autor’, el Creador de la Vida, y solo a El, y no a su madre.
La madre solo sirve como un recipiente de nutrición, cuando DIOS está formando la criatura en su vientre. Ni ella ni otra persona tiene el derecho de destruir un ser que Dios ha creado.

“No os busquéis la muerte con los extravíos de vuestra vida, no os atraigáis la ruina con las obras de vuestras manos. Que no fué DIOS quién hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. El todo lo creó para que subsistiera; y las criaturas del mundo son saludables; no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra. Porque la justicia es inmortal. Pero los impíos con las manos y las palabras llaman a la muerte teniéndola por amiga, se desviven por ella y con ella conciertan un pacto, pues bien merecen que les tenga por suyos.”
Sabiduría 1:12-16
DIOS es Pro-Vida.

Es la voluntad de DIOS que nosotros:
“Sed fecundos y multiplicáos; henchid la tierra y sometedla.”
Génesis 1:28, 9:7

Como recompensa a la fidelidad a DIOS, El promete bebés:

“No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril;
y colmaré el número de tus días.”
Exodo 23:26

“Yo me volveré hacia vosotros y los haré fecundos
os multiplicaré y mantendré Mi alianza con vosotros.”
Levítico 26:9

“La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas.”
Salmos 127:3

DIOS también prometió un castigo para aquellos que fuesen infieles:

Si unos hombres en el curso de una riña, dan un golpe a una mujer encinta y provocan el parto sin más daño, el culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y mediante arbitrio…”
Exodo 21:22

“Quién vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida.”
Génesis 9:6

“Comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán.
Su propio descarrío matará a los simples
y la despreocupación perderá a los insensatos.”
Proverbios 1:31-32

“¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman. Ninguno, cuando sea probado, diga:
“Es DIOS quien me prueba”; porque Dios ni es probado por el mal, ni prueba a nadie;
Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce. Después la concupiscencia cuando ha concebido, da a luz al pecado; y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte.”
Santiago 1:12-16

Más castigo que iguala al aborto:
“Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba, como aborto
de mujer que no contempla el sol.”
Salmos 58:8 (9)

Oseas pide a DIOS castigo para los Israelitas por sus pecados:
“A Efraím, como un pájaro, se le vuela su gloria,
desde el nacimiento, desde el seno, desde la concepción.
Y aunque críen a sus hijos, yo les privaré de ellos antes de que se hagan hombres.
Y ¡ay de ellos también cuando Yo los abandone.
Efraím, tal lo he visto, era como Tiro plantada en la pradera, pero,
Efraím tendrá que sacar sus hijos al verdugo.
Dales, Yahveh…, que les darás?
¡Dales senos que aborte y pechos secos!”
Oseas 9:11-14

“Si, tú del vientre me sacastes, me distes confianza a los pechos de mi madre.”
Salmos 22:10-11

“Y al extender vosotros vuestras palmas, Me tapo los ojos por no veros;
aunque menudéis la plegaria, Yo no oigo,

vuestras manos están de sangre llenas.
Lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de Mi vista.”

Isaías 1:15-16

“Porque Mis ojos están puestos sobre todos sus caminos: no se me ocultan, ni se zafa su culpa de delante de mis ojos.”
Jeremías 16:17

“Sino que vuestras faltas os separaron a vosotros de DIOS,
y vuestros pecados le hicieron esconder Su rostro de vosotros, para no oir.

Porque vuestras manos estan manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa.

Vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia.”
Isaías 59:2-3

“No morirán los padres por culpa de los hijos,
ni los hijos por culpa de los padres;

Cada cual morirá por su propia culpa.
Deuteronómio 24:16

“Sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios, sangre inocente derramaban las sangre de sus hijos y sus hijas que inmolaban a los ídolos de Canaán; y fué el país profanado de sangre,
y así manchaban con sus obras y se protituían con sus prácticas.”
Salmos 106:37-39

“Sí, sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley,
teniendo bien presente que la ley no ha sido instituída para el justo sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores,
para los patricidas y matricidas, para los asesinos, adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, según el Evangelio de la gloria de DIOS bienaventurado, que se me ha confiado.
1Timoteo 1:8-11

“Libra a los que son llevados a la muerte y a los que conducidos al suplicio ¡si los pudieras retener! Si dices, “Mira que no lo sabíamos,” acaso el que pesa los corazones no comprende? el que vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras.
Proverbios 24:11-12

“Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma:
ojos altaneros, lengua mentirosa,

manos que derraman sangre inocente.”

Proverbios 6:16-17

Una de las historias más tristes en la Biblia se encuentra en el Libro de Mateo.
“Entonces Herodes, viendo que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda la comarca, de dos años para abajo según el tiempo que había precisado por los magos.”
Mateo 2:16

Esos niños asesinados son llamados los “Benditos Inocentes.”
No existe nadie más inocente e inofensivo que una criatura reciennacida,
o uno que se encuentre en el vientre de su madre. Estos no pueden defenderse.
Estos son indefensos y desamparados, y son todos propiedad de DIOS.
Las Sagradas Escrituras no especifican el número de los Benditos Inocentes,
pero deben haber sido un pequeño número ya que Belén era un pequeña aldea.
Compare esos Benditos Inocentes con los 39,000,000 que en los E.U. nada más,
y los 1,200,000,000 mundiales, asesinados en los últimos 28 años por aborción.

“Así Yahveh dice: En Rama se escuchan ayes, lloro amarguísimo, Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse — por sus hijos –
porque no existen.”
Jeremías 31:15, Mateo 2:17-18

Que tuvieron que decir los Padres de la Iglesia y los escritores de la Iglesia en los primeros tiempos?

Tertullian, Apología 9, 197 A.D.
“…asesinato en un tiempo prohibido, no podemos destruir ni el feto en el vientre, mientras el ser humano obtiene sangre de otras partes del cuerpo para su alimentación. El impedir un nacimiento es meramente un asesinato; ni es diferente el que una vida sea eliminada al nacer, o destruir una que está por nacer. Eso es un hombre que va a existir; tiene usted la fruta en la semilla.”

San Hippólytus de Roma, Philosophoumena, o Refutación de todas Herejías, 222 A.D.
“…por esta razón, mujeres con reputación de creyentes empezaron a tomar drogas que las hicieran estériles, y a amarrarse tan apretadamente para así expulsar lo concebido, ya que ellas, de ninguna forma, por razones de familia o riquezas excesivas, deseaban tener una criatura de un esclavo u otra persona insignificante. Vean así, a que impiedad desenfrenada han procedido, enseñando así adulterio y asesinato al mismo tiempo.” 9:12

San Basil, el Grande, Primera Carta Canónica a Amphilochius, 374 A.D.
“Una mujer que deliberadamente a matado a un feto tiene que pagar con la penalidad de asesinato.” 188:1
“Aquellos también que proveen drogas para causar abortos son asesinadores igualmente,
como las que reciben el veneno para matar al feto.” 188:8

San Agustín de Hippo, Enchiridion de Fé, Esperanza, y Caridad, 23,86, 421 A.D.
“…aunque no sé si el hombre puede encontrar una contestación: cuando es que un ser humano empieza a vivir en el vientre, y si existe una clase de vida escondida ahí que no es aparente en los movimientos del ser viviente. Parece muy desconsiderado el negar que esos fetos vivieron en un instante, que son cortados y expulsados miembros por miembros de los vientres de las embarazadas, a menos que las madres mueran también y los fetos son dejados por muertos.”

San Agustín de Hippo, Matrimonio y Apetito Carnal, 17, 419 A.D.
“Es, sin embargo, una cosa para personas casadas el tener coito con el deseo de tener niños, lo cual no es pecado: es otra cosa el de desear el placer carnal en cohabitación, con el esposo o esposa solamente, lo cual implica pecado venial. Porque a pesar de que la propagación no es el motivo del coito, no exite prevención de dicha propagación, ni con deseos erróneos o artefacto malvado. Aquellos que usan éstos, y se llaman esposos, no son realmente; no retienen vestigio alguno del verdadero matrimonio, pretendiendo la designación honorable como una excusa para su conducta criminal. Habiendo procedido de esta manera, se sienten traicionados al exponer sus niños que nacen encontra de su voluntad. Estos odian el tener que alimentar y retener aquellos que tenían miedo de engendrar. Esta crueldad impuesta en sus progenie obtenida sin quererla, desenmascara el pecado que habían practicado en la obscuridad, y lo expone a la luz del día. La crueldad expuesta censura el pecado escondido. Algunas veces, esta crueldad carnal, o; si quieren, placer cruel, recurre a métodos extravagantes como el de usar drogas venenosas para obtener esterelidad; o de no tener éxito, querer destruir la semilla concebida de alguna forma antes de que nazca, prefiriendo así que su progenie muera en vez de recibir vitalidad; o si ya existía en el vientre, debería morir antes de nacer. Bueno, si ambas partes son tan abominables, no son esposo y esposa; y si este es su caracter no se unieron desde el principio bajo el sacramento de matrimonio pero por sensualidad. Pero si este pecado no corresponde a ambas partes, entonces proclamo que la mujer es la prostituta del esposo o el hombre es el adúltero de la esposa.”

San Clemente de Alejándria, Cristo el Educador, 2:10, 202 A.D.
“Si controláramos nuestra sensualidad desde el principio y si no matáramos a la raza humana nacida y desarrollándose según el plan divino, entonces nuestras vidas serían vividas conforme a la naturaleza.”

“Mujeres que recurren a alguna droga venenosa abortiva no solo matan al embrión, pero junto con eso toda bondad humana.” Ibid, 23:174

San Gerónimo, Cartas 22:13, 380 A.D.
“Se pueden ver muchas mujeres viudas antes de casarse quienes tratan de esconder su miserable caída con un atavío falso, a menos que sean traicionadas por vientres hinchados o por el lloro de sus infantes…Algunas hasta toman brebajes para asegurararse de que serán infértiles…Algunas cuando se encuentran encinta por su pecado, usan drogas para obtener un aborto, y cuando mueren con su progenie (como muchas veces pasa), entran al infierno llenas de culpabilidad no solo por el adultério contra Cristo pero también por el suicidio y asesinato de su progenie…No obstante, son éstas las que dicen: “…mi conciencia es suficiente guía para mí…”

San Juan Crysostom, Sermón 24 en Romanos, 391 A.D.
“Porque no tengo nombre que darle, ya que no es un arranque del nacido, pero previene que nazca. Porque entonces se abusa del regalo de DIOS, y se pelea con Sus leyes, y sigue lo que es una maldición como si fuera una bendición, y hacen del cuarto de procreación, un cuarto para asesinatos y arman a la mujer que fué criada para procrear para que masacre?”

Flavius Josephus, aunque no se encuentra entre los Padres de la Iglesia, fué el historiador principal Judío de sus tiempos, 37-101 A.D., y vivió durante los tiempos de los Apóstoles. El tuvo que decir lo siguiente:
“La Ley, nos obliga a criar a todos nuestros progénies, y prohíbe a las mujeres que causen un aborto para perder lo que han engendrado, o destruírlo después; y si alguna mujer demuestra el haber hecho ésto, ella será la asesina de su criatura por destruír una criatura viviente, y el decrecimiento de la humanidad:
si alguien, por tanto, procede con esta fornicación o asesinato, no puede ser limpio.”
Josephus contra Apion, 2:25…

Como pueden ver por todos los escritos históricos que les he presentado,
no existe nada nuevo con respecto a la abominación del Aborto.
Las Sagradas Escrituras una vez más establecen un punto…

“Todas las cosas dan fastidio, nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oir. Lo que fué, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; nada nuevo hay bajo el sol. Si algo hay de que se diga, “Mira, eso sí que es nuevo, aún eso ya sucedió en los siglos que nos precedieron. No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros que dará memoria en los que después vendrán.”
Eclesiástés 1:8-11

Un hombre le rogaba a DIOS. “Querido DIOS, porqué no nos dás alguien que pueda encontrar la cura para el cancer y enfermedad cardíaca?”
DIOS respondió, “Eso hice, pero tú los abortastes.”

Yo me atrevo a decir, que dados la oportunidad, los proponentes de un Aborto
respaldarían el aborto del Hijo de DIOS.

Pro-Opción, exactamente que quiere decir eso?
Las personas que eligieron ese título lo hicieron porque suena menos repulsivo
de lo que realmente quiere decir, que es…
“Yo tengo el perfecto derecho a matar a otro ser humano,
una criatura de la creación de DIOS, si así lo deseo.”
Llamémoslo por lo que realmente es… Asesinato Legalizado…

Para aquellos que puedan decir, “Eso es solo una protuberancia de carne”,
yo tengo que preguntarle:
“Y en que se convertería esa ‘protuberancia de carne’ si la dejaran tranquila en el vientre”

Tengo que preguntar de seguido:
“Tiene una ‘pretuberancia de carne’ un latido de corazón?”

“Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril.”
Lucas 1:36

“Y sucedió que, cuando oyó Isabel el saludo de María,
saltó de gozo el niño en su seno.”
Lucas 1:41

“Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo,
saltó de gozo el niño en mi seno.”
Lucas 1:44

Ahora, favor de explicarme,
“Como puede una ‘pretuberancia de carne’ saltar en el seno de su madre,
y como siente gozo?”

“Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?”
Isaías 49:15

“El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.”
Apocalípsis 12:4

Qué diferencia hay entre los abortadores del presente y el dragón de Apocalípsis 12:4?

Que DIOS tenga piedad de nosotros por lo que hemos hecho.

“Ténme piedad, Señor, pues a tí clamo todo el día; recrea el alma de tu siervo, cuando hacia tí, Señor, levanto mi alma. Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan. Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
En el día de mi angustia yo te invoco pues tú me has de responder.”
Salmos 86:3-7

Usted puede que sea Pro-Opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Un aborto transforma el seno en una tumba.

©
Written by Bob Stanley, November 26, 1998
Updated September 28, 2001

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