El Hijo de Dios, Dios mismo, Dios de Dios, se hizo hombre. El Padre le dice: “Tu eres mi hijo”. El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro como niño indefenso para que podamos amarlo. Dios es tan bueno que puede renunciar a su esplendor divino y descender a un establo para que podamos encontrarlo y, de este modo, su bondad nos toque, se nos comunique y continúe actuando a través de nosotros. Esto es la Navidad: “Tu eres mi hijo, hoy yo te he engendrado”. Dios se ha hecho uno de nosotros para que podamos estar con él, para que podamos llegar a ser semejantes a él. Ha elegido como signo suyo al Niño en el pesebre: él es así. De este modo aprendemos a conocerlo. Y en todo niño resplandece algún destello de aquel “hoy”, de la cercanía de Dios que debemos amar y a la cual hemos de someternos; en todo niño, también en el que aún no ha nacido.

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Actualicemos unos con otros la bondad del Señor.

Himno a la grandeza y bondad de Dios
Acabamos de orar con la plegaria del salmo 144, una gozosa alabanza al Señor que es ensalzado como soberano amoroso y tierno, preocupado por todas sus criaturas.

La liturgia nos propone este himno en dos momentos distintos, que corresponden también a los dos movimientos poéticos y espirituales del mismo salmo. Ahora reflexionaremos en la primera parte, que corresponde a los versículos 1-13.

Este salmo es un canto elevado al Señor, al que se invoca y describe como “rey” (cf. Sal 144, 1), una representación divina que aparece con frecuencia en otros salmos (cf. Sal 46; 92; 95; y 98). Más aún, el centro espiritual de nuestro canto está constituido precisamente por una celebración intensa y apasionada de la realeza divina. En ella se repite cuatro veces -como para indicar los cuatro puntos cardinales del ser y de la historia- la palabra hebrea malkut, “reino” (cf. Sal 144, 11-13).

Sabemos que este simbolismo regio, que será central también en la predicación de Cristo, es la expresión del proyecto salvífico de Dios, el cual no es indiferente ante la historia humana; al contrario, con respecto a ella tiene el deseo de realizar con nosotros y por nosotros un proyecto de armonía y paz. Para llevar a cabo este plan se convoca también a la humanidad entera, a fin de que cumpla la voluntad salvífica divina, una voluntad que se extiende a todos los “hombres”, a “todas las generaciones” y a “todos los siglos”. Una acción universal, que arranca el mal del mundo y establece en él la “gloria” del Señor, es decir, su presencia personal eficaz y trascendente.

2. Hacia este corazón del Salmo, situado precisamente en el centro de la composición, se dirige la alabanza orante del salmista, que se hace portavoz de todos los fieles y quisiera ser hoy el portavoz de todos nosotros. En efecto, la oración bíblica más elevada es la celebración de las obras de salvación que revelan el amor del Señor con respecto a sus criaturas. En este salmo se sigue exaltando “el nombre” divino, es decir, su persona (cf. vv. 1-2), que se manifiesta en su actuación histórica: en concreto se habla de “obras”, “hazañas”, “maravillas”, “fuerza”, “grandeza”, “justicia”, “paciencia”, “misericordia”, “gracia”, “bondad” y “ternura”.

Es una especie de oración, en forma de letanía, que proclama la intervención de Dios en la historia humana para llevar a toda la realidad creada a una plenitud salvífica. Nosotros no estamos a merced de fuerzas oscuras, ni vivimos de forma solitaria nuestra libertad, sino que dependemos de la acción del Señor, poderoso y amoroso, que tiene para nosotros un plan, un “reino” por instaurar (cf. v. 11).

3. Este “reino” no consiste en poder y dominio, triunfo y opresión, como por desgracia sucede a menudo en los reinos terrenos, sino que es la sede de una manifestación de piedad, de ternura, de bondad, de gracia, de justicia, como se reafirma en repetidas ocasiones a lo largo de los versículos que contienen la alabanza.

La síntesis de este retrato divino se halla en el versículo 8: el Señor es “lento a la cólera y rico en piedad”. Estas palabras evocan la presentación que hizo Dios de sí mismo en el Sinaí, cuando dijo: “El Señor, el Señor, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34, 6). Aquí tenemos una preparación de la profesión de fe en Dios que hace el apóstol san Juan, cuando nos dice sencillamente que es Amor: “Deus caritas est” (1 Jn 4, 8. 16).

4. Además de reflexionar en estas hermosas palabras, que nos muestran a un Dios “lento a la cólera y rico en piedad”, siempre dispuesto a perdonar y ayudar, centramos también nuestra atención en el siguiente versículo, un texto hermosísimo: “el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas” (v. 9). Se trata de palabras que conviene meditar, palabras de consuelo, con las que el Señor nos da una certeza para nuestra vida.

A este propósito, san Pedro Crisólogo (380 ca. 450 ca.) en el Segundo discurso sobre el ayuno: “”Son grandes las obras del Señor”. Pero esta grandeza que vemos en la grandeza de la creación, este poder es superado por la grandeza de la misericordia. En efecto, el profeta dijo: “Son grandes las obras de Dios”; y en otro pasaje añade: “Su misericordia es superior a todas sus obras”. La misericordia, hermanos, llena el cielo y llena la tierra. (…) Precisamente por eso, la grande, generosa y única misericordia de Cristo, que reservó cualquier juicio para el último día, asignó todo el tiempo del hombre a la tregua de la penitencia. (…) Precisamente por eso, confía plenamente en la misericordia el profeta que no confiaba en su propia justicia: “Misericordia, Dios mío -dice- por tu bondad” (Sal 50, 3)” (42, 4-5: Discursos 1-62 bis, Scrittori dell area santambrosiana, 1, Milán-Roma 1996, pp. 299. 301).

Así decimos también nosotros al Señor: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad”.

01.II.2006 – BENEDICTO PP. XVI – Obispo de Roma, ‘Primus inter pares’, junto a la tumba de Pedro. Vat.

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Son muchos los que habitan la tierra que no están contentos con ellos mismos, no están contentos con su vida y menos estarán mañana con su muerte.

Quisieran ser de otra manera, parecerse a otro con más fortuna. Tienen hábitos, actitudes, costumbres, vicios, defectos en su vida que quisieran hacer desaparecer. Lo han intentado muchas veces, y es bueno porque quisieran ser mejores. Pero se olvidan que son MI MILAGRO, MI CRIATURA, MI CREACION MAS GRANDE, seres únicos e irrepetibles, los reyes de la creación.

TU eres uno de ellos, y espero te entusiasmes con la vida, con lo que has vivido y más aún con lo que te está reservado vivir. Pero por favor sin tantas quejas, no te olvides que eres UNICO, pero no EL UNICO. En lugar de reprocharme porque no te ayudé con esto o con aquello o porque no se te dio tal cosa o tal otra, en vez de canjearme oraciones por casas, buscá mejor descubrir tus dones, tus talentos, y tené en cuenta que no siempre sos la idea e imagen que tienes dentro, de ti mismo. eres distinto, mucho más de lo que creés…

Sí, y mucho mejor que esas tontas ideas que por ahí te surgen de necio orgullo, de ser más lindo, más fuerte, más inteligente y en realidad sólo puedes ser MAS PERSONA.

Mirate bien adentro, con los ojos del corazón, ahí está lo mejor de ti.

Reconocete, aceptate, animate. Si hay algo que no está bien o huele mal en tu conciencia, desde este momento puedes cambiar tu vida para bien, sólo hasta tu autenticidad. Y no te esfuerces; si te lo propones no es imposible. Y aprendé a CONFIAR EN TI MISMO y no sólo en MI. Pero no me olvides: llamame, buscame, encuentrame. No te lamentes, no te atormentes, no te deprimas, no temas comenzar de nuevo cada vez que las cosas no salgan como habías pensado.

NADIE es igual a ti. No temas. Eres MI CREACION. Busca y acepta el CAMINO de tu felicidad, enfrentalo, no es sencillo, no es camino de placer ni de gozo…

Pese a los escollos sigue adelante. Aceptalo, eso depende de ti, simplemente porque eres libre. En ti está el poder de no esclavizarte de las cosas, sí de servirte de ellas… Las cosas no hacen LA FELICIDAD.

Aprovechá tu capacidad, no la destruyas. Descubre y valorá tus poderes:

· PUEDES PENSAR

· PUEDES IMAGINAR

· PUEDES REIR

· PUEDES AMAR

· PUEDES CREAR

· PUEDES HABLAR

· PUEDES DETERMINAR

· PUEDES PLANEAR

También te di el poder de REZAR…, para comunicarnos, para entendernos mejor… Pero por sobre todo te di el poder de ELECCION, y SIEMPRE DEPENDE DE TI. ¡Usalo con sabiduría!

Yo sólo te sugiero:

· Elige AMAR en lugar de odiar.

· Elige CREAR en lugar de renunciar.

· Elige REIR en lugar de llorar.

· Elige DAR en lugar de robar.

· Elige CRECER en lugar de consumirte.

· Elige VIVIR EN LUGAR DE MORIR.

Te quiero feliz, pero no volando en las nubes, te necesito por el mundo, por los CAMINOS que transitar, para que otros vean en vos que… ¡¡¡EL AMOR ES POSIBLE!!!

Yo siempre contigo… DIOS.

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