LA SANTA MISA EXPLICADA

RITOS INICIALES

Son ritos introductorios a la celebración y nos preparan para escuchar la palabra y celebrar la eucaristía.

Comprende: Entrada – Señal de la cruz – Saludo – Acto penitencial – Gloria – Oración colecta.

PROCESIÓN DE ENTRADA

Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar el misterio más grande de nuestra fe. Acompañamos la procesión de entrada cantando con alegría.

SALUDO INICIAL

Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el sacerdote saluda a la asamblea.

ACTO PENITENCIAL

Pedimos humildemente perdón al Señor por todas nuestras faltas.

GLORIA

Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que nuestra necesidad de Él.

ORACIÓN / COLECTA

Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, hace al Padre. En ella recoge todas las intenciones de la comunidad.

LITURGIA DE LA PALABRA

Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y respondemos cantando, meditando y rezando. Primera Lectura – Salmo Responsorial – Segunda Lectura – Aleluya – Evangelio – Homilía – Credo – Oración universal.

PRIMERA LECTURA

En el Antiguo Testamento, Dios nos habla a través de la historia del pueblo de Israel y de sus profetas.

SALMO

Meditamos rezando o cantando un salmo.

SEGUNDA LECTURA

En el Nuevo Testamento, Dios nos habla a través de los apóstoles.

EVANGELIO

El canto del Aleluya nos dispone a escuchar la proclamación del misterio de Cristo. Al finalizar aclamamos diciendo: “Gloria a ti, Señor Jesús”.

HOMILÍA

El celebrante nos explica la Palabra de Dios.

CREDO

Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA I

.Tiene tres partes: Rito de las ofrendas, Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y Rito de comunión.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Presentamos el pan y el vino que se transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en favor de toda la Iglesia. Oramos sobre las ofrendas.

PREFACIO

Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres veces santo.

EPÍCLESIS

El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la sangre de Jesús.

CONSAGRACIÓN

El sacerdote hace “memoria” de la última cena, pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús.

ACLAMACIÓN

Aclamamos el misterio central de nuestra fe.

INTERCESIÓN

Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.

DOXOLOGÍA

El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: “Amén”.

PADRENUESTRO

Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como Jesús nos enseñó.

COMUNIÓN

Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe.

ORACIÓN

Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión.
RITOS DE DESPEDIDA

Son ritos que concluyen la celebración.

BENDICIÓN

Recibimos la bendición del sacerdote.

DESPEDIDA Y ENVÍO

Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA SANTA MISA

¿Por qué la Misa es los Domingos?

Jesús resucitó el primer día de la semana, al día siguiente del sabbat (sábado). Por eso los cristianos nos reunimos ese día con Jesús.Con el tiempo llegó a llamarse el día del Señor, en latín “dies dominicus”. De ahí viene nuestra palabra domingo.

¿Por qué es necesario que haya un sacerdote para la celebración de la Misa?

Porque él ha recibido la misión de hacer presente a Jesús en la reunión de los cristianos. Él preside la celebración de la Cena del Señor, en nombre de Jesucristo.

¿Por qué se hace una colecta?

Los cristianos colaboramos con los gastos del templo y ayudamos a los necesitados.

¿Por qué algunas personas no comulgan?

Antes de comulgar por primera vez, los niños y los adultos bautizados reciben una preparación que les ayuda a creer firmemente en la presencia real de Jesús en el pan y el vino consagrados. Si no han recibido esa preparación, no van a entender lo que están haciendo. (También cuando se está en pecado mortal no se puede comulgar).

¿Qué Significa?

ALELUYA: Esta palabra hebrea significa: “que viva Dios, hay que darle gracias y alabarlo”. AMÉN: La palabra la hemos heredado, sin traducirla, del hebreo, y significa “firme, seguro, estable, válido”. Por eso se convirtió ya en el Antiguo Testamento en la aclamación con la que alguien, sobre todo la comunidad manifestaba su asentimiento y aceptación de lo que se ha dicho o propuesto. Con esta palabra se acaban las oraciones, bendiciones, promesas, alianzas. Simbólicamente se llama al mismo Dios “Dios del Amén” (Is 65,16), y en el Nuevo Testamento se afirma de Cristo Jesús que es tanto el Amén de Dios a la humanidad como el de la humanidad a Dios: “en Cristo sólo ha habido si: todas las promesa hechas por Dios han tenido su sí en él, y por eso decimos por él amén a la gloria de Dios” (2 Co 1, 19-20). Al mismo Cristo se le define como “el Amén”:”Así habla el Amén, el testigo fiel y veraz” (Apoc 3, 14).Desde siempre se ha pronunciado el Amén en la liturgia cristiana, por ejemplo después de las oraciones. Como decía san Agustín, “el amén de ustedes es su firma (suscriptio), su asentamiento (consensio) y su compromiso (adstipulatio)” (Sermón contra los pelagianos, 3).
Hay dos momentos en que el Amén tiene particular sentido. Ante todo como conclusión de la Plegaria eucarística. La comunidad subraya diciendo, o mejor, cantando, el Amén a lo que el que preside ha proclamado en su nombre. También en la comunión, cuando el ministro dice “El Cuerpo de Cristo” o “La Sangre de Cristo”, el que recibe la comunión contesta “Amén”, reafirmando así su profesión de fe en este momento privilegiado.ANTIFONA, ANTIFONARIO: Viene de la palabra griega “antifoné”, sonido o canto contrario; designaba al principio un estilo de salmodia en el que dos coros alternan en su rezo o canto, estilo llamado por tanto “antifónico”.Luego se ha llamado antífona a otras realidades. En la Eucaristía los cantos de entrada, ofertorio y comunión se llaman también en el Misal “antífonas”. Lo mismo sucede en Completas con el canto mariano final.Pero sobre todo se da este nombre a las breves frases que se dicen o cantan antes y después del Salmo, en el Oficio divino. A veces estas frases están tomadas del mismo Salmo (destacando así una idea más oportuna para el tiempo o la fiesta), otras veces son pensamientos bíblicos o del mismo evangelio (que así dan color cristiano al rezo del Salmo), mientras que otras son frases que se aluden a la teología de la fiesta o a las características del santo que se celebra.En la oración de la comunidad cristiana estas antífonas han gozado siempre de aprecio, sobre todo cuando se cantan, y han mostrado una eficacia notable para hacer más viva la participación del pueblo en el rezo de los Salmos. “Las antífonas ayudan a poner de manifiesto el género literario del Salmo, lo transforman en oración personal, iluminan mejor alguna frase digna de atención y que pudiera pasar inadvertida, proporcionan a un determinado Salmo cierta tonalidad peculiar según las diversas circunstancias; más aun, siempre que se excluyan acomodaciones chocantes, contribuyen en gran medida a poner de manifiesto la interpretación tipológica o festiva, y pueden hacer agradable y variada la recitación de Salmos” (IGLH 113).

ANTIGUO TESTAMENTO: Una de las novedades más significativas de la nueva liturgia postconciliar ha sido el lugar mucho más significativo que se le ha dado a la proclamación del Antiguo Testamento.En el ciclo ferial de la Eucaristía (de dos años) y en el Leccionario (sobre todo el bienal) del oficio de Lecturas, se incluyen largas selecciones del mismo en lectura (semi) continuada. También las primeras lecturas de la Eucaristía dominical se toman del Antiguo Testamento, excepto en la Cincuentena Pascual. En el caso de los domingos el Antiguo Testamento se “compone armónicamente con el evangelio” (OLM 67), mientras que en la lectura continuada de las ferias y en el oficio de Lecturas se seleccionan sus libros por si mismos, para seguir con ellos la dinámica de la historia de la Salvación. Así se ayuda a entender el misterio de la salvación en Cristo también en su perspectiva de Historia, que abarca en un único movimiento la preparación del laurel y el tiempo de la Iglesia, centrados ambos en el acontecimiento de Cristo. “En la liturgia la Iglesia sigue fielmente el mismo sistema que usó Cristo en la lectura e interpretación de las Sagradas Escrituras, puesto que él exhorta a profundizar el conjunto de las Escrituras partiendo del hoy de su acontecimiento personal” (OLM 3; Cf Lc 4, 16-21; 24, 5-35.44-49). Con la distribución de las lecturas pensada para los domingos (Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Evangelio) “se pone de relieve la unidad de ambos Testamentos y de la Historia de la Salvación, cuyo centro es Cristo contemplado en su Misterio Pascual” (OLM 66).El Antiguo Testamento nos ayuda a entender el Nuevo Testamento. Las categorías de la salvación en Cristo están tomadas de la herencia de Israel: Pascua, memorial, Mesías, profetas, el Siervo.Como decía san Agustín, en el Antiguo Testamento está latente (“latet”) ya el Nuevo, y en el Nuevo se hace patente (“patet”) el Antiguo (Cf DV 16 y OLM 5). Esto vale para entender el misterio de Cristo y también para lección de nuestra vida cristiana. La historia de Israel y la nuestra son continuación de una misma actuación salvadora de Dios, aunque con la esencial evolución de haberse cumplido en Cristo el tiempo de la plenitud.AÑO LITÚRGICO: Se llama “Año Litúrgico” o “Año Cristiano” a la especial organización del año como celebración progresiva del misterio de Cristo: “La Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año, la obra salvífica de su divino Esposo…En el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la navidad hasta la Ascención y Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor” (SC 102).El comienzo y el ritmo de este Año Litúrgico es distinto al año civil, o del escolar, o del comercial. Comienza ahora en el primer domingo de Adviento, en la liturgia romana. En el pasado ha habido épocas y familias litúrgicas que más bien lo iniciaban en primavera o en otoño.ATRIO: El atrio, del latín “atrium”, indica el pórtico o espacio previo, a veces rodeado de columnas, de los edificios, sobre todo los palacios y las basílicas. Equivale al griego “narthex”. En los textos del Antiguo Testamento resuena con frecuencia la alusión a los atrios del Templo de Jerusalén: “Entren en sus atrios trayéndole ofrendas, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado” (Sal 95, 8-9).A veces el atrio equivale al templo mismo, en sentido simbólico: “Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa” (Sal 83, 11). Litúrgicamente puede tener un buen sentido pastoral el que haya un espacio intermedio entre la calle y la iglesia, una cierta separación pedagógica, que de algún modo “defienda” el espacio interior como espacio de silencio y oración, y a la vez sea lugar de reunión, saludo o despedida, antes y después de la celebraciónBENEDICTUS: El “Benedictus” es un cántico que Lucas pone en labios de Zacarías, padre de Juan Bautista, y que nosotros cantamos cada día en Laudes. El Benedictus, como el Magnificat, “expresa la alabanza y acción de gracias por la obra de la salvación” (IGLH 50). Está lleno de citas, explícitas o implícitas, del Antiguo Testamento, anunciando que Dios cumple ahora, con el Mesías, lo prometido, “según lo había predicho por boca de sus santos profetas”, “realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres”. Ahora, con la plenitud de Cristo, “ha visitado y redimido a su pueblo”, dándole “la salvación que nos libra de nuestros enemigos”

.BIBLIA: Es el libro sagrado de los cristianos. El Antiguo Testamento narra la Alianza que Dios hizo con el pueblo judío antes de Jesús. El Nuevo Testamento narra la Nueva Alianza que Dios hizo con todos los hombres por medio de su Hijo Jesucristo.BREVIARIO: Breviario (del latín “brevarium”) quiere decir resumen, abreviación. Tertuliano llama al Padrenuestro “brevarium totius Evangelii”, “resumen de todo el Evangelio” (Ora. I). Se ha llamado así sobre todo al volumen o volúmenes en que a partir del siglo XII se fue concentrando todo el Oficio Divino. Hubo ya desde el siglo X una tendencia a refundir en volúmenes únicos los libros litúrgicos que antes estaban separados, pero que así podían facilitar el rezo (lecturas, oraciones, salmos, antífonas e himnos, etc.). El Breviario completo sólo aparece a principios del siglo XIII, para uso de la Curia romana bajo el pontificado de Inocencio III, y fue difundido en seguida sobre todo por los franciscanos, que así, con un volumen más manual, sin musicalización y con lecturas más breves, podían rezar mejor desde su característica de vida itinerante. El Breviario se adaptaba más a lo que poco a poco iba a ser el modo más frecuente de rezo, el personal, abandonado así el rezo comunitario en coro.CATÓLICA: En griego, esta palabra significa “universal”: la Iglesia está abierta a todos los habitantes del universo.

CAMPANAS: Es muy antiguo el uso de objetos metálicos para señalar con su sonido la fiesta o la convocatoria de la comunidad. Desde el sencillo “gong” hasta la técnica evolucionada de los fundidores de campanas o los campanarios eléctricos actuales, las campanas y las campanillas se han utilizado expresivamente en la vida social y en el culto. Son instrumentos de metal, en forma de copa invertida, con un badajo libre. Cuando los cristianos pudieron construir iglesias, a partir del siglo IV, pronto se habla de torres y campanarios adosados a las iglesias, con campanas que se convertirán rápidamente en un elemento muy expresivo para señalar las fiestas y los ritmos de la celebración cristiana. También dentro de la celebración se utilizaron las campanillas, a partir del siglo XIII, ahora bastante menos necesarias (IGMR 109 deja libre su uso) porque ya la celebración la seguimos más fácilmente, a no ser que se quieran hacer servir, no tanto para avisar de un momento -por ejemplo, la consagración- sino para darle simbólicamente realce festivo, como en el Gloria de la Vigilia Pascual.Los nombres latinos de “signum” o “tintinnabulum” se convierten más tarde, hacia el siglo VI, en el de “vasa campana”, seguramente porque las primeras fundiciones derivan de la región italiana de Campania. Las campanas del campanario convocan a la comunidad cristiana, señalan las horas de la celebración (la Misa mayor), de oración (el Angelus o la oración comunitaria de un monasterio), diversos momentos de dolor (la agonía o la defunción) o de alegría (la entrada del nuevo obispo o párroco) y sobre todo con su repique gozoso anuncian las fiestas. Y así se convierten en un “signo hecho sonido” de la identidad de la comunidad cristiana, evangelizador de la Buena Noticia de Cristo en medio de una sociedad que puede estar destruida. Como también el mismo campanario, con su silueta estilizada, se convierte en símbolo de la dirección trascendente que debería tener nuestra vida.CANON: La palabra viene del griego “kanon”, que indica regla, medida, norma. Se aplica a muchas realidades; los canones de la convivencia o del arte, los canones del Código de Derecho, los libros “canónicos” (los que la iglesia admite como revelados), las horas “canónicas” del Oficio Divino, la “canonización” de los santos, etc.En liturgia se ha aplicado a la oración central de la Eucaristía. En latín se llamó “canon actionis”, en el sentido de “norma con que se desarrolla la acción” Sacramentario Gelasiano) o “canon Missae” (Sacramentario Gregoriano). Pero ha tenido otros nombres: anáfora, prex, y ahora sobre todo “Plegaria Eucarística”, que expresa mejor su contenido.

CÁNTICO: Se llama cánticos en la Liturgia de las Horas a los cantos de la Biblia, a modo de himnos, pero que no son salmos. Se emplean en varias horas de la alabanza de las Horas. En Laudes, entre los salmos primero y tercero se intercala, en segundo lugar, un cántico del Antiguo Testamento (Daniel, Judit, Tobías, y sobre todo Isaías), uno para cada uno de los días durante cuatro semanas. En Vísperas, después de los dos primeros salmos, se añade -y ha sido novedad en esta última reforma- un cántico del Nuevo Testamento (Efesios, Filipenses, y sobre todo Apocalipsis), una serie de siete que se repiten cada semana, más uno de la carta de Pedro para los domingos de Cuaresma.También son cánticos los tres cantos del evangelio que se incluyen cada día en la alabanza de las Horas. El Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis, los tres tomados del evangelio de Lucas, y que son tratados en su rezo con los mismos honores que la proclamación del evangelio en la Eucaristía. También se utilizan los cánticos para las Vigilias prolongadas (Cf IGLH 73).CANTO: El canto (del latín “cantus, cantare”) es uno de los elementos más importantes de la oración litúrgica. Su motivación y su especificación se encuentra sobre todo en dos documentos: la instrucción “Musicam sacram”, de 1967, y la introducción a la Liturgia de las Horas (1971: IGLH 267-84). El canto expresa y realiza nuestras actitudes interiores. Tanto en la vida social como en la cúltico-religiosa, el canto no sólo expresa sino que en algún modo realiza los sentimientos interiores de alabanza, adoración, alegría, dolor, súplica. “No ha de ser considerado el canto como un cierto ornato que se añade a la oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios” (IGLH 270).El canto hace comunidad, al expresar más validamente el carácter comunitario de la celebración, igual que sucede en la vida familiar y social como en la litúrgica.El canto hace fiesta, crea clima más solemne y digno en la oración: “nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que toda entera, exprese su fe y su piedad por el canto” (MS 16).El canto es una señal de euforia. El canto tiene en la liturgia una función “ministerial”: no es como en un concierto, que se canta por el canto en sí y su placer estético y artístico. Aquí el canto ayuda a que la comunidad entre más en sintonía con el misterio que celebra. A la vez que crea un clima de unión comunitaria y festiva, ayuda pedagógicamente a expresar nuestra participación en lo más profundo de la celebración.Así el canto se convierte de verdad en “sacramento”, tanto de lo que nosotros sentimos y queremos decir a Dios, como de la gracia salvadora que nos viene de él.CENA DEL SEÑOR: Del latín “coena o caena” (del griego “koiné”, común, comida en común). Es el nombre que, junto al de “fracción el Pan”, le da por ejemplo san Pablo en 1 Cor 11,20 a lo que luego se llamó “Eucaristía” o “Misa” (“kyriakon deipnon”, cena señorial, del Señor Jesús). Es también el nombre que le da el Misal actual: “Misa o Cena del Señor” (IGMR 2 y 7).El Jueves Santo la Eucaristía con que se da inicio al Triduo Pascual es la “Misa in Coena Domini”, porque es la que más entrañablemente recuerda la institución de este sacramento por Jesús en su última cena, adelantando así sacramentalmente su entrega de la Cruz.CEREMONIA: Del latín “caerimonia o caermonia”. Se llama así a un rito, tanto en el contexto social como en el religioso, que se realiza en honor de alguien o de algo, con un tono de solemnidad ritual, más bien público y reglamentado.En todas las liturgias se habla de ceremonias: desde las del Templo de Jerusalén y las religiones paganas hasta la celebración cristiana.
La expresión se entiende popularmente más bien referida a la forma exterior de rito y a su exactitud formal. Pero eso no debe prejuzgar la profundidad de su estilo, que abarca tanto la fenomenología externa como la realidad invisible que sucede. Es lo que quiere transmitir el Ceremonial de Obispos: “Las sagradas celebraciones que preside el obispo manifiestan el misterio de la Iglesia, en el cual está presente Cristo; no son, por lo tanto una mera suntuosidad de ceremonias” (n. 12).Seguimos llamando “maestro de ceremonias” al que, en colaboración con el presidente y los otros ministros, prepara y dirige la celebración (Cf IGMR 69, y sobre todo CE 34-36).

CREDO: Es una palabra latina que significa “creo”. Con este nombre se designa la fórmula que expresa nuestra fe de cristianos.

CORDERO DE DIOS: En los tiempos del Antiguo Testamento, los creyentes ofrecían corderos a Dios. A Jesús se le llama Cordero de Dios porque Él ofrece su vida a Dios.

COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS: Algunos miembros de la comunidad cristiana, nombrados para ello pueden llevar la Eucaristía a domicilio a los enfermos. El sacerdote les confía la Hostia Sagrada en una pequeña cajita llamada “portahostias” y les encarga decirle al enfermo que todos oran por él.CONCELEBRACIÓN: Se llama concelebración al hecho de que varios sacerdotes celebran juntos la misma Eucaristía, presididos por el celebrante principal, en contraste con lo que hasta el 1965 era uso corriente: las Misas individuales en los varios altares. Se puede llamar así a toda clase de celebración, por ejemplo de la Liturgia de las Horas, pero se suele reservar a la de la Eucaristía. El Concilio (SC 57) decidió restaurar o ampliar el rito de la concelebración a muchos más casos de los que antes se habían conservado de los siglos anteriores. De tal modo que ahora es ya un uso corriente cuando son varios los sacerdotes presentes. La regulación de este rito está en su propio ritual, el “Ritus servandus in Concelebratione Missae”, promulgado por primera vez en 1965 (Cf IGMR 153-208).No son fáciles de interpretar los testimonios antiguos de la concelebración tanto en la iglesia latina como en la oriental. La forma de realizarla no era la actual, porque ahora –tal vez como efecto de la espiritualidad marcadamente ministerial e individual de los sacerdotes en los últimos siglos– se ha instaurado una celebración en la que no sólo el sacerdote principal sino también los otros dicen algunas partes de la Plegaria Eucarística. En los primeros siglos era el obispo o sacerdote principal el único que asumía el papel presidencial, subrayando así más su ministerio de signo visible y sacramental de Cristo. La decisión no se ha tomado después del Concilio, sino ya antes, con Pío XII en 1957,en una respuesta del Santo Oficio.Si se ha decidido restaurar la concelebración eucarística, no ha sido precisamente porque así se resuelve el inconveniente de la pluralidad de Misas, ni para dar solemnidad a una fiesta, sino por motivos teológico-espirituales.La concelebración expresa mejor la unidad del sacerdocio: “son muchos los sacerdotes que celebran Misa: sin embargo cada uno no es más que un ministro de Cristo, que, por medio suyo, ejerce su sacerdocio” (Euch. Myst. 47; Cír PO 7). Pone también de relieve la unidad del sacrificio eucarístico: “puesto que todas las Misas reactualizan el único sacrificio de Cristo”, “varios sacerdotes a la vez, con una sola voluntad ofrecen, realizan y al mismo participan en uno solo sacrificio por medio de un solo acto sacramental” (ibid). Y finalmente este modo de celebración pone de relieve la unidad del Pueblo de Dios: “pues toda Misa, en cuanto celebración del sacramento con que continuamente vive y crece la Iglesia… es acción de todo el pueblo santo de Dios, que actúa según un orden jerárquico” (ibid). La concelebración se aconseja de modo particular en ocasiones en que tiene más significación eclesial: la Misa crismal, las ordenaciones, los sínodos, la dedicación de las iglesias, y en general todas las celebraciones presididas por el obispo. CONFESIÓN: La palabra “confesión” viene del latín “confiteri”, que a su vez proviene de “fateri” y “fari”, hablar. En griego responde sobre todo a “exomológesis”. Significa declarar, reconocer, admitir, confesar.Se puede referir a Dios (confesar la grandeza de Dios), a Cristo (dar testimonio, confesar a Cristo ante los hombres; Cf Rom 10, 10), a la fe verdadera (confesión de fe, el símbolo del Credo). Preferentemente se usa en relación a los propios pecados: reconocer y acusar el pecado ante Dios (Salmo 32, 5; 51, 5). A veces forma parte de la Eucaristía: el Misal llama “confesión general” al acto penitencial con que se inicia la Misa (IGMR 29).Pero sobre todo se llama confesión a la acusación de los pecados ante el ministro de la Iglesia en el sacramento de la Reconciliación penitencial. Es uno de los “actos del penitente” en este sacramento, junto al dolor interior, el propósito y las obras de conversión. La confesión puede empezar, si se quiere, con el “yo confieso” (Ritual 18). Tal vez es el acto más característico en la sensibilidad del pueblo cristiano, de tal modo que durante siglos al sacramento se le ha llamado “confesión, ir a confesarte”, tomando una parte por el todo.El “Ritual de la Penitencia” (1974) y más tarde la instrucción de los obispos españoles “Dejaos reconciliar con Dios” (1989) motivan bien, dentro del proceso penitencial, el aspecto de la confesión: una parte necesaria del camino normal de la reconciliación por parte del penitente, que, como signo de su conversión interior, reconoce su falta ante el ministro eclesial y escucha de él la absolución es nombre de Dios y de la Iglesia. La confesión individual, complementada por la absolución, es el único modo ordinario mediante la cual los fieles que han pecado gravemente pueden reconciliarse con Dios y con la Iglesia, tanto cuando se acercan al sacramento en su forma individual como cuando lo celebran comunitariamente.Incluso en la tercera forma, cuando no pueden realizarse la confesión individual ni darse la absolución a cada uno personalmente, deben haber de momento, según el Ritual, una “confesión general”, quedando para cuando se pueda realizar el proceso íntegro la confesión individual o auricular. El Ritual (n, 35). Describe esta confesión general: se trata de manifestar con algún signo externo la conversión interior y el deseo de recibir la absolución el “yo confieso”, un canto, el Padre Nuestro, algún signo corporal como el inclinar la cabeza o arrodillarse.

CONFESIONARIO: “Confesonario” o “confesionario” es el lugar donde se celebra la parte individual del sacramento de la Reconciliación. Toma el nombre del aspecto más característico del mismo, la confesión de los pecados por parte del penitente al ministro de la Iglesia.Durante siglos esta sede penitencial era sencillamente un asiento abierto, a veces situado en la sacristía o en una capilla discreta de la iglesia. Fue a partir de Trento, parece ser que por primera vez con san Carlos Borromeo, a fines del siglo XVI, cuando, para dar más solemnidad al sacramento, se empezaron a idear los confesonarios tal como nosotros los hemos conocido, a modo de habitáculo o garita con abertura delante y con rejas a los lados.Ahora se les llama “sedes penitenciales”, o sea, una sede presidencial y a la vez penitencial, para que pueda tener lugar con tono celebrativo el encuentro eclesial de este sacramento. También se estudia la renovación y adaptación de sus formas como mueble. El episcopado español, en su instrucción “Dejaos reconciliar con Dios” de 1989, indicaba que “ha de evitarse que las sedes para el sacramento de la penitencia o confesionarios estén ubicados en los lugares más oscuros y tenebrosos de las iglesias como en ocasiones sucede. La misma estructura del mueble confesionario, tal y como es en la mayoría de los casos, presta un mal servicio a la penitencia, que es lugar de encuentro con Dios, tribunal de misericordia y fiesta de reconciliación” (n. 79). Y en otro documento anterior de 1978, en donde el mismo episcopado daba orientaciones sobre este sacramento, pensando seguramente en el nuevo gesto sacramental de la imposición de manos, pedía que las sedes de los ministros tengan una forma que sea apta para el desarrollo del rito íntegro (n. 71).ESPÍRITU SANTO: Es la persona divina que Dios nos da para que vivamos como Jesús.

EVANGELIO: Esta palabra de origen griego significa: “buena noticia”. La Buena Noticia es el mismo Jesús, que vive con nosotros. Se llaman “Evangelios” los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento, que nos transmiten la Buena Noticia.

EUCARISTÍA: Es una palabra que viene del griego y significa “agradecimiento, acción de gracias”. Con este nombre se conoce también a la misa.

HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA: Significa que los discípulos deben repetir en memoria de Jesús lo que Él hizo y dijo en la Última Cena.

HOSTIA: La palabra hostia significa “víctima ofrecida”. La hostia consagrada es Jesucristo que se ofreció para dar la vida a todas las personas

.IGLESIA: En griego, esta palabra significa “asamblea”. “Iglesia” escrita con “I” mayúscula, significa la comunidad total de los cristianos en todo el mundo.

MISA: A la reunión eucarística: actualmente se le conoce con el nombre de Misa, porque en latín, la frase con que se anunciaba que la celebración ya había terminado era: Ite, missa est.MISERICORDIA: Viene de dos palabras latinas que significan “miseria” y “corazón”. Dios tiene misericordia por nosotros porque abre su corazón a todas nuestras miserias. También significa “Amor más allá de lo justo”.

OMISIÓN: Dejar de haber hecho algo bueno que yo hubiese podido haber hecho.

PASIÓN: Los sufrimientos que padeció Jesús antes de morir en la Cruz.

PONCIO PILATO: Es el nombre del gobernador romano que mandó crucificar a Jesús.

RECONOCERSE PECADORES: Reconocer que nos hemos alejado de Dios, que es amor.

SACRAMENTO DE NUESTRA FE: Es el signo sagrado de nuestra fe.

Significado del acto marital

Por Mons. Cormac Burke

SIGINIFICADO UNITIVO Y PROCREATIVO DEL ACTO MARITAL

El argumento de los defensores de la contracepción se fundamenta en una tesis esencial: que el aspecto procreativo y el aspecto unitivo del acto conyugal son separables, es decir, el aspecto procreativo se puede anular sin viciar el acto conyugal ni dañar su capacidad de expresar -de modo propio y singular- la verdad del amor y de la unión maritales.

Esta precisa tesis fue y es explícitamente rechazada por la Iglesia. La razón principal por la que la contracepción es inaceptable para la conciencia cristiana es, tal como Pablo VI la expresa en Humanae vitae, la «conexión inseparable, establecida por Dios… entre la significación unitiva y la significación procreativa que están ambas inherentes en el acto conyugal» (HV 12).

Pablo VI afirmó esta conexión inseparable; pero no se detuvo a desarrollar por qué estos dos aspectos del acto marital están tan inseparablemente conectados, o por qué esta conexión es tal que viene a ser el fundamento mismo de la valoración moral del acto. Quizás una serena reflexión -madurada por estos veinte años de debate- puede conducirnos a descubrir las razones por las que esto es así: por qué la conexión entre los dos aspectos del acto de hecho es tal que la destrucción de su referencia procreativa necesariamente destruye su significación unitiva y personalista. Más sencillo: si se destruye deliberadamente el poder del acto conyugal de dar vida, se destruye necesariamente su poder de significar el amor: el amor y la unión propios del matrimonio.

El acto conyugal como acto de unión

¿Por qué se considera al acto conyugal como el acto de autodonación, como la expresión más distintiva del amor marital? ¿Por qué se ve en este acto -que, en resumen, es algo pasajero y fugaz- un acto de unión? A fin de cuentas, los enamorados expresan su amor y sus anhelos de unión de muchas maneras: mirándose, escribiéndose cartas, intercambiando regalos, paseando cogidos de la mano… ¿Qué es lo que da su singularidad al acto sexual? ¿Por qué este acto une a los esposos de tal modo que no lo hace cualquier otro acto? ¿Qué tiene que lo convierte no sólo en una experiencia física sino en una experiencia de amor?

¿El placer especial que lo acompaña? ¿La significación unitiva del acto conyugal queda contenida tan sólo en la sensación, por intensa que sea, que es capaz de producir? Si la intimidad sexual une a dos personas sencillamente porque da un placer especial, entonces parece que un esposo podría a veces encontrar una unión más profundamente significativa fuera del matrimonio que dentro de él. También seguiría lógicamente que una relación sexual sin placer carece de sentido, y que el sexo con placer-aunque sea dentro de una relación homosexual- cobra sentido.

No. Al acto conyugal puede acompañar el placer, o no. Pero el sentido del acto no consiste en el placer. El placer proporcionado por el acto conyugal puede ser intenso, pero es transeúnte. La significación del acto conyugal también es intensa, y no es transeúnte; permanece.

¿Por qué ha de ser más significativo este acto, que cualquier otra manifestación de cariño entre los esposos? ¿Por qué será este encuentro conyugal una expresión más intensa de amor y de unión? Evidentemente, a causa de lo que ocurre en este encuentro, que no es un sencillo contacto, ni una mera sensación, sino una comunicación, una oferta y una aceptación, un intercambio de algo que representa de un modo totalmente singular el don de la persona y la unión entre dos personas.

Es importante no olvidar que el deseo de los dos esposos de donarse recíprocamente, de unirse mutuamente, queda, en lo humano, en un nivel puramente intencional. Cada esposo puede y debe vincularse al otro. Pero no puede realmente darse a sí mismo al otro. La máxima expresión de su deseo de darse a sí mismo es dar la semilla de sí (2). La entrega de la propia semilla es mucho más significativa, y de modo especial es mucho más real, que la entrega del corazón. «Soy tuyo; te doy mi corazón; tómalo», puede quedar en el plano de la mera poesía, a la que ningún gesto físico llega a dar auténtico cuerpo. En cambio, «Soy tuyo; te doy mi semilla; tómala», no es mera poesía; es amor. Es el amor conyugal encarnado en una singular acción física por la que se expresa la intimidad -«te doy lo que no doy a nadie»-, y se alcanza la unión: «toma lo que te doy: la semilla de un nuevo yo. Unido a ti, a lo que tú me vas a dar, a tu semilla, se convertirá en un nuevo “tu-y-yo”, fruto de nuestro mutuo conocimiento y amor». Ésta es la mayor aproximación que se puede lograr al don conyugal de sí y a la aceptación de la auto-donación conyugal de otro, lográndose así la unión de los esposos.

Por tanto, lo que constituye el acto conyugal en una relación y una unión singulares no es la participación en una sensación, sino la participación en un poder: un poder físico y sexual que es extraordinario precisamente por tener una orientación intrínseca a la creatividad, a la vida. En una auténtica relación conyugal, cada esposo dice al otro: «Yo te acepto como no acepto a nadie más. Tú eres único para mí, y yo para ti. Tú, y tú solo, eres mi marido; tú sola eres mi mujer. Y la prueba de tu singularidad para mí es el hecho de que contigo -y sólo contigo- estoy dispuesto a participar en este poder divinamente dado y orientado a la vida».

En esto consiste la cualidad singular de la cópula conyugal. Cualquier otra manifestación de afecto no va más allá del nivel de un gesto, y es símbolo de la deseada unión. Pero el acto conyugal no es un mero símbolo. En el trato sexual genuino entre los esposos, hay un intercambio real: hay entrega y aceptación plenas de masculinidad y feminidad conyugales. Y queda, como testimonio de su relación conyugal y de la intimidad de su unión conyugal, la semilla del marido en el cuerpo de la mujer (3).

Ahora bien, si se anula intencionadamente la orientación a la vida del acto conyugal, se destruye su poder intrínseco de significar la unión conyugal. De hecho, la contracepción transforma el acto marital en un tipo de auto-decepción o en sencilla mentira «Te amo tanto que contigo, y contigo sólo, estoy dispuesto a participar en este singularísimo poder…». Pero, ¿qué poder singular? En un acto contraceptivo no se participa de ningún poder singular, si no es un poder de producir placer: su significación ha desaparecido.

El trato sexual contraceptivo es un ejercicio carente de sentido humano auténtico. Cabría compararlo al ejercerse en las mociones de una canción sin dejar que ningún sonido de música pase de los labios.

Algún lector quizás se acordará de los «dúos» de amor de Jeanette McDonald y Nelson Eddy, dos grandes cantantes -estrellas de Hollywood-de los primeros años de los talkies. ¡Qué absurdo si se hubiesen cantado dúos «silenciosos»!: pasando por los gestos de unas canciones, pero sin dejar que sus cuerdas vocales produjesen ningún sonido inteligible: nada más que reverberaciones sin sentido…; unas agitaciones que no dicen nada. La contracepción está en esa línea. Los esposos contraceptivos se entretienen en movimientos corporales, pero emplean un «lenguaje del cuerpo» que no es verdaderamente humano (4). No permiten que sus cuerpos se comuniquen mutuamente, de un modo sexual e inteligible. Pasan por las mociones de una canción; pero no hay canción.

La contracepción no es tan sólo una acción sin sentido; es una acción que contradice el sentido esencial que el verdadero trato sexual marital debe tener, si ha de significar la mutua auto-donación total e incondicional (5). En vez de aceptarse en su totalidad, los esposos contraceptivos se rechazan en parte, porque la fertilidad es parte de cada uno de ellos. Rechazan parte de su amor mutuo: su capacidad de tener fruto…

1. Aquí, como será evidente, no hablamos de la donación a Dios que una persona puede hacer de sí misma.

2. Por semilla se quiere significar aquí el elemento procreativo tanto femenino como masculino.

3. De esta manera la originalidad o la excepcionalidad de la decisión de casarse con una persona determinada, de hecho queda reafirmada en cada acto conyugal. Por medio de todo y cada acto de verdadero trato sexual, cada esposo es confirmado en su condición singular de ser marido o mujer del otro.

4. Como es sabido, «lenguaje del cuerpo» es una de las expresiones clave en los escritos de Juan Pablo II sobre sexualidad y matrimonio.

5. La contracepción contradice la verdad del amor conyugal» (Juan Pablo II, Discurso. 17 de septiembre de 1983).

Del libro Cormac Burke, Felicidad y entrega en el matrimonio.

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Como Ser un Buen Catolico

He aqui algunas reglas basicas y obligatorias que todos los Catolicos deberian conocer. Lamentablemente, hay algunos Catolicos que las desconocen, o simplemente no quieren hacerles caso.

*Asista a Misa cada semana. Es un pecado mortal deliberadamente no ir a Misa el Domingo o el Sabado de Vigilia.

*Asista a Misa en los Dias Santos de obligacion. Estamos obligados a ir en ciertos Dias de Fiesta. El boletin semanal de su Iglesia a y un buen calendario Catolico enumera estos dias de obligacion.

*Vaya a confesarse por lo menos una vez al año si esta en pecado mortal. Un pecado mortal es un pecado en contra de cualesquiera de los Diez Mandamientos. El Catecismo tiene referencias especificas acerca de pecados mortales y veniales.

*Crea con todo su corazon en La Presencia Verdadera, Cuerpo, Sangre, Alma, y Divinidad, de Nuestro Senor JesuCristo en la Sacrada Eucaristia.

*No reciba Santa Comunion si sabe que se encuentra en pecado mortal en su alma. Esto constituyeria un pecado mortal peor aun que se llama Sacrilegio. Examinacion de Conciencia se sugiere cada dia y especialmente antes de la Confesion.

*”Obedezcan a sus dirigentes y esten sumisos,pues ellos se desvelan por sus almas, de las cuales deberan rendir cuenta. Ojala esto sea para ellos motivo de alegria y no un peso,pues no les traera a ustedes ventaja de ninguna clase”. Hebreos 13:17
Adultos obedecen a sus dirigentes en el trabajo, a la autoridad, y a la ley. Por supuesto, todos estos estan subjetos a la ley de Dios y alli es donde nuestra primer alianza tiene que estar.
Obedezca las enseñansas de nuestro Padre Bendito el Papa, y del Magisterio.

*Tenemos que respetar la vida en todos los sentidos. El aborto es la muerte de las criaturas indefensas de Dios, un inocente niño en el vientre de su mama. La vida comienza desde la concepcion. Los que creen en el aborto esconden lo que en realidad es “Muerte Legalizada”, usando la terminologia, “Derecho de Escoger”. No es un “derecho de escoger” si debe de matar al niño que aun no nace o no. El niño no es de ella. Pertenece a DIOS. No es parte de su cuerpo. Como podria serlo si el niño fuera un varon y ella una mujer? Es una persona aparte con sus propios sistemas humanos y hasta podria tener un tipo de sangre diferente a la mama.
Asi pues,nuestro Creador ha creado a cada persona unicamente,funcionando independientemente y con el potencial de ser un miembro humilde del mundo o ser una gran persona.
En nuestro hermoso pais, tenemos el poder de votar para que haiga gran gente en posiciones de liderazgo. Un buen Catolico, hace su voto inteligentemente y para una persona que es Pro-Vida y Pro-DIOS. El hecho de votar con la corriente de popularidad que encumbre la arrogancia, el agrandeciemiento propio, y el orgullo de aquellos que estan a favor del “derecho de escoger” es votar por todos aquellos que estan a favor de la cultura de la muerte. Esto esta estrictamente prohibido y va en contra de las enseñanzas de las Iglesia Catolica que es la enseñanza de Cristo! Un voto for el Derecho de Vida es decirle Si a Dios. Recuerde, Maria, Nuestra Madre Amantisima dijo “Si” a Dios. Haga que su voto cuente por la Vida!

*No practique la Contracepcion, al menos que sea por Planeacion Natural Familiar, como nos enseña la Iglesia. El Papa Paulo VI escribio una Encyclica en 1968 en la que enumero las consequencias funesta si la contracepcion continuara. Se llama Humanae Vitae. Asegurese de leer el parrafo #17, ya que predijo exactamente lo que pasaria y esta sucediendo hoy, unos 30 años despues. Contracepcion es la mentalidad drogada que lleva al aborto y mas.

*Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos el bien del mal a una temprana edad, y de asegurarse que tengan una educacion Catolica adecuada. Enseñeles sus obligaciones dominicales, sus oraciones, que DIOS los ama, etc., en cuanto ellos tengan uso de razon. No es la responsabilidad de la Iglesia hacer esto, ya que la responsabilidad principal pertenece a los padres.
Por el ejemplo de los padres, ellos aprenderan.Nuestros niños cuando no estan bien preparados y no tienen modelos positivos que emular, entran al mundo como presas faciles de muchas religiones falsas y los cultos que esperan capturarlos. En su ignorancia de la verdad, son seducidos por la falsedad y sucumben a sus enseñanzas. Ponga a sus niños en un buen programa educativo religioso. Hagale preguntas a los maestros, laicos y religiosos. Busque un programa que este fuerte para la enseñanza.

*Tenga una devocion amorosa por Nuestra Madre Amantisima de DIOS.

*Reze el Rosario todos los dias.

*Ore todos los dias. Diga el Acto de Contricion cada noche.

*Apoye a la Iglesia economicamente. Cada persona debera de saber que es lo que puede contribuyir.

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