CONTROLA TUS PENSAMIENTOS

Lo más seguro es que en esos momentos te dices algo en la mente que te provoca y revuelca emociones negativas. Son dos los factores que te presionan para que explotes, el primero es lo que está sucediendo y el segundo es lo que estás añadiendo con los pensamientos: ¡leña al fuego!

Vamos a reparar varios de éstos pensamientos que son como gasolina para la pelea. Si puedes identificar algunos como tuyos, haz conciencia de que sólo son pensamientos, y no tienes que obedecerlos.

Aquí están:

“Siempre le da miedo.”

“¡Tengo coraje y no me puedo controlar!”

“Si sigue molestando, ¡le voy a dar!

“No voy a dejar que me gane ésta.”

“No voy a ceder.”

“Se está burlando y no lo voy a permitir.”

“A mí nada me sale bien.”

“¡Me la voy a desquitar¡”

“¡Ya no aguanto más!”

“¡Yo sigo para adelante aunque me fastidie¡”

“¡Aquí ya no valgo nada¡”

“¡Me estoy alterando!”

“¡Yo no le permito eso a nadie!”

“¡Que se vaya al infierno!”

Ante el ataque de los pensamientos destructivos podemos producir otros que pueden aliviar emociones negativas. Es como el cuento del “diablito y el angelito” que hemos visto en las caricaturas. Está de nuestra parte controlar los pensamientos. Mentalmente podemos decirnos cosas positivas que nos calmen, para no perder el control, como:

“Yo no voy a dejar que me saque de quicio.”

“Todo tiene solución.”

“Yo prefiero no discutir.”

“No tengo que descontrolarme por esto.”

“No le voy a hacer caso.”

“No debo pensar mal.”

“Yo soy un general aguantando.”

“Mejor es ir suave y pensarlo mejor.”

“Esto es importante.”

“Yo valgo mucho para dejarme provocar.”

“Me voy a controlar.”

“Déjame esperar a ver qué pasa.”

“No me voy a dejar sacar el monstruo”.

Si tienes un monstruo tipo “HULK” adentro y dejas que los demás lo provoquen ¡te lo van a sacar!, y ¿quien paga las consecuencias?

Identifica tus pensamientos negativos, y luego ¡cámbialos por buenos!

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