Eso es lo que opinan investigadores como Charles Hill del Whittier College en Denver: “Ya no nos basta con casarnos, formar una familia y tener hijos. Queremos alguien que nos entienda, que nos apoye, que sea romántico y aporte a la economía familiar. Queremos tener exitosas carreras y familias unidas. Hoy lo queremos todo.”

El príncipe azul y la superwoman

Renata Ortega, terapeuta de parejas, coincide: “En la actualidad se espera mucho de la relación de pareja: que empiece por amor y termine por amor; que dure toda la vida; que convivan la sexualidad masculina y femenina, a pesar de sus diferencias; que haya atracción, disfrute para los dos, pese a los gustos diferentes.”

De acuerdo con la especialista, el problema empieza cuando nuestras expectativas de una pareja ideal comienzan a derrumbarse frente a la realidad de la convivencia.

“La mujer quiere un príncipe azul, el hombre espera la superwoman que es capaz de barajar trabajo, hijos y hogar. Se exige todo de la pareja: comunicación, sexo, consuelo, apoyo, diversión. Grandes exigencias que llevan a la frustración y la angustia”, agrega Ortega.

Síntomas de que hay problemas

En su libro When loves dies. The process of marital disaffection (Cuando muere el amor: el proceso de insatisfacción matrimonial), el psicoanalista K. Kayfer señala algunos síntomas que presenta una relación “en peligro de extinción”:

• Desencanto, sufrimiento, malestar. La relación no fluye como uno esperaba y las fallas de la pareja empiezan a ser molestas. Frases como “Mi pareja no me comprende”, son un buen ejemplo.

• Resentimiento, hostilidad, indignación, amargura. Los rasgos negativos se convierten en lo más destacado de la pareja. Aquí uno o ambos miembros de la pareja empieza a cuestionarse sobre si vale la pena su relación: “¿Vale la pena todo lo que hago por él?”

• Rabia, apatía, desesperanza. Atribuimos a la pareja todos los problemas que surgen y ya se piensa en disolver la unión: “Ella es la culpable de que nunca podamos hablar”.

A esto, según Kayfer, podemos añadirle: aburrimiento, apatía sexual, falta total de entusiasmo o una profunda diferencia en los objetivos, aficiones y gustos. Estas señales de alerta pueden ser las más saltantes dentro de otras que surgirán con el paso del tiempo, lo cual no significa que entre tanto y tanto no pueda darse alguna solución.

Los inevitables altibajos

Para la psicoterapeuta española, Arantxa Cervera, la relación de pareja es como la corriente de un río. Fluida pero desigual, un proceso natural con sus altibajos y no un modelo estático. De ahí que podemos aceptar y comprender los conflictos como una forma de aprendizaje en la relación.

¿Qué se gana con este tipo de obstáculos? Según la psicoterapeuta la consolidación de una relación. Cervera explica que la pareja atravesará por más de una dificultad en el transcurso de su relación pero sólo de ellos dependerá que esas dificultades se conviertan en pequeños triunfos. Claro que es clara al recalcar que a veces el pasar sobre estos obstáculos requiere de ayuda profesional y que parte del éxito en recuperar la relación está en buscar esta ayuda a tiempo.

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