EL APOSTOLADO DEL EJEMPLO

Recibí un escrito de una joven que me decía:

“Se burlan de mí porque voy a misa”. “Pareciera que en mi barrio los jóvenes ya no creen en Dios”.

EL APOSTOLADO DEL EJEMPLO

No sé por qué, pero me nació del alma responderle:

“Pues ya tienes un apostolado”. “Ser luz en ese barrio”.

“Iluminar con tu vida los caminos que llevan a Dios”.

“¿Pero, qué debo hacer?”, me preguntó inquieta.

“Nada”. Respondí. “Dios lo hará todo”. “Solamente vive el Evangelio”. “Sé santa”.

“Tu ejemplo bastará para tocar sus vidas e iluminarlas”.

“Pide al buen Dios que te haga instrumento suyo”.

Señor, hazme un instrumento de tu paz;
donde haya odio, ponga amor;
donde hay ofensa, perdón;
donde hay duda, fe;
donde hay desesperanza, esperanza;
donde hay tinieblas, luz;
donde hay tristeza, alegría.

Oh divino Maestro, que no busque yo tanto.
Ser consolado como consolar.
Ser comprendido como comprender.
Ser amado como amar.

Porque dando se recibe.
Perdonando se es perdonado.
Y muriendo a si mismo se nace a la vida eterna.

Tagged with:
 

Comments are closed.