Partes Fundamentales de la Oración

El orante, que no sabe con frecuencia como proceder, quiere algo concreto. Y tiene razón. No ser detallista no significa prescindir de lo concreto.

He aquí las partes fundamentales de una oración:

a. Preparación.
Hablamos de la preparación próxima. No consiste tanto en dejar las cosas cuanto en tomar una conciencia fuerte de la presencia de Dios y de la presencia a Dios. Es cierto que se da una separación de las cosas, pero no es lo principal, porque, de hecho, se las recobra en una dimensión distinta, la dimensión de sentido. Hoy se da mucha importancia a la relajación

b. Lectura.
En principio sirve para concentrarse. También para dar materia a la meditación (paso siguiente). Y, además, liberarnos de una excesiva subjetividad, peligro muy corriente en la oración personal.

c. Meditación.
Es el momento de la reflexión sobre lo que hemos leído, recordado, mirado, etc. Hay personas a quienes por distintas razones no le gusta o gusta poco meditar. Esta meditación no nos puede llevar a una exageración meditativa. En principio, la norma es: esforzarse pero no afanarse. El afán es malo: “Dios no es amigo de que nos quebremos las cabezas”.

d. Contemplación.
No hay que estar todo el tiempo meditando, aunque nos guste hacerlo, esto no es saludable. Hay que dejar tiempo a la contemplación que es el centro de la oración cristiana. Contemplar es un ejercicio más receptivo que donativo, pasivo mas que activo. Contemplar es dejarse llenar y poseer por la verdad descubierta en la meditación, y sobrepasarla.

e. Acción de gracias y Alabanza.
El encuentro de Dios con el hombre es siempre benéfico. El orante cree que todo es gracia, y que haber penetrado una vez mas, o con mayor profundidad, en una verdad es una manifestación de ello. Por eso es el momento de dar gracias a Dios por ello. Si puede ser, con palabras “no compuestas”, sino espontáneas. Alabar a Dios es una parte importante en la oración, pues en la alabanza el Espiritu de Dios deciende sobre el orante y vierte sobre su presencia y comienza a asistir al orante en su dialogo con Dios.

f. Ofrecimiento.
Ofrecernos junto con Cristo al Padre por medio de la oración. Nos ofrecemos Dios tal y como somos, con nuestras flaquezas, nuestras debilidades, confiando que él las tomara y modificara por medio de la gracia que nos ofrece la oración. No solo ofrecernos por lo que somos, sino también ofrecernos con lo que tenemos. De esta manera, nosotros debemos aportarnos como ofrenda a Dios en la realización de su plan salvifico.

g. Petición.
La petición, como término final de la oración, debe ser la ultima prueba de humildad y sinceridad. La razón de terminar pidiendo es esta: el acto precedente ha sido el ofrecimiento de lo que somos y tenemos. Pero el orante se conoce, y de igual manera Dios lo conoce a él, incluso tal vez Dios lo conozca mejor de lo que se conoce el mismo.

Dame, Señor, lo que necesito.

AMEN.

  • http://fecebook. dina raquel.

    bueno yo creo que todas las soluciones que necesitamos deben ser una respuesta a nuestras preguntas para todo existe el internet para responder todas nuestras dudas ok vay .”forever” ;)

  • http://google carlos

    yo creeo que cuando uno dice una pregunta no deberian de explicar tanto por que es una perdida de tienpo porque no solo escriben las partes fundamentales y ya sali de eso

  • http://google carlos

    pero lo hacen muy bien gracias por la graaaaaaaan respuesta