“De la boca del necio brota arrogancia; los labios del sabio son su propia protección” Proverbios 14:3. NVI
“De la boca del necio brota la soberbia, los labios del sensato lo guardan” Proverbios 14:3 VS
Hoy me puse a meditar en los reyes de Israel y me encontré con Saúl y su reinado, que pena que el gran pecado que desbarató todo su gobierno fuera algo tan simple (en este tiempo parecería más una virtud digna) como un poquito de arrogancia.
He meditado en su obrar, pero antes de empezar con una interpretación espiritual quiero definir con el uso del diccionario el término arrogancia, quizá sea bueno refrescar nuestro concepto de esta característica tan usada por hombres, mujeres y todo el que quiera tener un liderazgo que deje huella.
La arrogancia es una cualidad negativa que se refiere al excesivo orgullo de una persona consigo misma. El adjetivo calificativo relativo a esta pasión es arrogante, una persona arrogante tiende a exagerar, a menudo su propia importancia.
Frecuentemente, las personas arrogantes no de se dan cuenta de su comportamiento y se niegan a reconocer que lo son, aunque la definición parece amarrada a las personas que tienden a remarcar su propia importancia de forma verbal, también se puede aplicar a alguien que no muestra externamente esta cualidad a través de sus comentarios, pero si parece afirmarla a través de sus hechos.
Una persona arrogante normalmente intentará echar por tierra los puntos de vista y opiniones de otras personas con el objetivo ingenuo de acomodarse por encima de éstas, esto hace que probablemente, las discusiones con estos angelitos no se puedan resolver de una forma argumentada e inteligente. Un conversador prudente no podrá encontrar argumentos lógicos con que cambiar la discusión irracional de este arrogante emocional pues la razón egocéntrica del arrogante lo obliga a no ceder su posición de prepotencia.
Unidos a la arrogancia aparecen la falta de capacidad para reconocer las propias limitaciones y el carácter competitivo. Todo lo que dice el diccionario sobre la persona arrogante nos indica que interactuar con una persona soberbia es una experiencia desagradable, el arrogante no es popular ni con su familia, su absoluta falta de consideración con los demás lo hace a pesar de sentirse sumamente importante un ser solitario y rechazado.
Del necio brota una soberbia vital y creciente que no se puede controlar, porque sencillamente no se quiere dominar y fatalmente provocará consecuencias graves, el sensato por su parte, controla los labios y por ello son estos lo que lo guardan y protegen. Algunos están a merced de su boca soberbia y otros tienen en los labios un custodio y protector, el proverbios que estamos meditando hoy dice que el necio arrogante esgrime en sus palabras una vara de arrogancia que hiere y perjudica al que se presenta o se enfrenta, el sensato cuando ve a un arrogante armado, no cae en la provocación, con su silencio y mesura se protegerá de los estragos de la soberbia necedad.
“En los labios del prudente hay sabiduría, en la espada del falto de juicio sólo garrotazos” Proverbios 10:13.
Si las palabras adornadas de un soberbio son como varas en la espada de su víctima, como garrotazos contra la sabiduría, toda vanidad, fanfarronería y petulancia, son sinónimos de arrogancia, pecado del que hay que tomar conciencia y huir.
“La rebeldía es tan grave como la adivinación y la arrogancia como el pecado de la idolatría” I Samuel 15:23.