El catequista tiene una gran capacidad pedagógica
Autor: Tere Fdez. del Castillo/ Lucrecia R. de Planas
No sirve saber mucho si no se sabe cómo transmitir esos conocimientos.
Un verdadero educador de la fe debe estar preparado pedagógicamente para poder llevar a cabo la delicada tarea de moldear las almas y mentes de los niños.
No sirve saber mucho si no se sabe cómo transmitir conocimientos de una manera adecuada a la edad y etapa de formación de los alumnos.
Por eso, el catequista que la Iglesia necesita:
a) Es un asiduo estudioso de la psicología y los intereses de los niños.
- Se esfuerza por conocer a cada uno de sus alumnos, sabiendo que es un alma que Dios le ha confiado y que tiene una misión importante e insustituible dentro de la Iglesia.
- Trata a cada uno de acuerdo a sus características individuales, potenciando sus cualidades al máximo y desarrollando todas sus capacidades intelectuales: estudio, memoria, análisis y síntesis y actitudes de reflexión y de acción que los conviertan en un verdadero apóstol del Reino de Cristo.
- Sabe escuchar a cada alumno, dándole atención personal y dedicándole el tiempo necesario.
- Confía en la capacidad de cada alumno, haciendo que se sienta seguro y desarrolle una alta autoestima.
- Sabe reconocer sus logros, por más pequeños que éstos sean. Los motiva constantemente para que tengan interés en la clase de formación católica.
- Se preocupa no sólo de transmitir datos, sino de lograr que estos datos influyan y transformen la vida de los alumnos.
b) Conoce y aplica las técnicas básicas para el control del grupo
- Es un líder que atrae a los demás y los ayuda a su realización.
- Tiene ascendiente sobre sus alumnos, no por castigos y amenazas, sino por su testimonio.
- Conoce el valor de la disciplina y no la confunde con la represión. Sabe aplicar la disciplina formativa: Prevenir, motivar y responsabilizar.
- Utiliza la disciplina preventiva como medio eficaz para mantener el interés y las actitudes adecuadas dentro de la clase.
c) Se exige cada día hacer más interesantes y atractivas sus clases.
- No se confía de su simple experiencia.
- Lee y estudia acerca de nuevas técnicas de enseñanza.
- Elabora material didáctico para hacer del aprendizaje una tarea llena de interés.
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