Como Pelear

1.- No eviten el conflicto dejándose de hablar, sólo acentúan sus diferencias y eso se llama “desdén silencioso”.

2.- No vivan del pasado, ni se reprochen constantemente cosas que ya sucedieron, esto equivale a guardar cupones emocionales que se canjean siempre por sufrimiento.

3.- Ataquen el problema, no se ataquen entre sí.

4.- Respalden sus acusaciones con pruebas, no con suposiciones. (No se vale “creer”,” imaginar” o “sentir”).

5.- Recuerden que deben perdonarse y olvidar las ofensas del pasado.

6.- Cuando discutan, no mencionen a gente querida por el otro (parientes, amigos, compañeros de escuela, o de trabajo, o vecinos) . ¡No vale!

7.- No se insulten ni se traten con adjetivos ofensivos.

8.- Cuando hablen de algo, no se aparten del asunto, haciendo referencia a otro tema que no tiene nada que ver con el que están tratando.

9.- Al discutir, no dramaticen (gritos, llanto), ni exageren con los injustos “tu nunca” y “tu siempre”, eviten las odiosas e innecesarias comparaciones con las que solamente se lastiman.

10.- Pidan disculpas al otro cada vez que la ocasión lo requiera, cada uno debe ser humilde y pensar que tal vez no tenga la razón; sí alguno reconoce estar equivocado, admítalo con su pareja, si cree tener la razón; CÁLLESE.

COMENTARIO FINAL:
Toda pareja necesita saber como hacer frente a sus diferencias de manera sana y constructiva, analicen estas reglas entre los dos y póngalas en práctica, con buena voluntad es bien fácil y dan excelentes resultados.

Tagged with:
 

Por qué soy católico

Una de las cosas más lamentables dentro de nuestra Iglesia es el desconocimiento que muchos fieles tienen acerca de los FUNDAMENTOS DE SU FE CATÓLICA. Esto es notorio no sólo en el ámbito de la gente sencilla, sino también entre profesionales que ostentan títulos universitarios.

Un cristiano que desconoce los fundamentos de su fe es fácil presa de “cualquier viento que sople”. Bien decía San Pedro que todos “debemos estar prestos a dar razón de nuestra esperanza” (1Pe.3,15).

En la antigüedad, cuando alguien era enviado como emisario a algún general, se le entregaba un “símbolo” para que fuera la “contraseña” de su identidad. Al Credo se le ha llamado SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES, es la “contraseña” de los que nos llamamos cristianos, pertenecientes a la Iglesia Católica, que viene directamente de los Apóstoles. Cuando rezamos el Credo estamos presentando nuestro “símbolo”, la “contraseña” de una Iglesia netamente apostólica.

Creemos en un solo Dios Padre Todopoderoso

Alguien escribió que Dios nos creó a ” su imagen y semejanza”, Pero que los hombres hemos creado a Dios a “nuestra imagen y semejanza”. Y este es el gran peligro de una mala educación religiosa. Nos podemos encontrar con el Dios de Aristóteles y el de Confucio y no con el Dios de Jesucristo.

Sin lugar a dudas, los hombres, según nuestra educación y circunstancias, hemos ido fabricando “nuestro propio dios” a nuestra imagen. Por eso, muchas veces nos ha salido un dios tan egoísta, como nosotros mismos.
Dios se nos “revela” desde el principio como Alguien “celoso” que no admite la coexistencia de otros dioses. No por egoísmo, sino por la sencilla razón de que es un DIOS ÚNICO.

Este mismo Dios se muestra cercano al hombre. No lo ha creado para “divertirse” con él, o para que le sirva como “esclavo” como los dioses paganos. Dios es un padre que tiene un plan de amor para cada uno de sus hijos los hombres.

Creemos en un Dios Creador del cielo y de la Tierra

Ante todo, hay algo muy importante: creemos que Dios es un Padre que ha querido comunicarse con sus hijos por medio de hombres a quienes El ha ido “inspirando” mensajes a través de la Historia. Estas “revelaciones” se encuentran en la Biblia. Allí se nos habla acerca del principio del mundo y del hombre.

“En el principio creó Dios el cielo y la Tierra”. La Biblia no es un libro científico sino los habla de un Dios que no ha tenido principio, que es eterno, y que un día fue el “principio” de todo cuanto existe.

Creemos en Jesucristo

Para nosotros los cristianos es fundamental profundizar en la personalidad de Jesús, pues toda nuestra religión está centrada en la persona de Jesús. Si Jesús de veras es Dios, pues Jesús mismo lo afirmó.

Si Jesús es Dios, entonces nos aferramos totalmente a su mensaje con respecto a la Vida Eterna y a los principios morales que El enseñó de parte de Dios Padre.

A todo cristiano el Señor le pide que se defina con respecto a El. Si toda nuestra creencia se basa en el mensaje de Jesús, debemos estar plenamente convencidos acerca de la personalidad de Nuestro Señor Jesucristo.
Todos los hechos y dichos de Jesús confirman que es el HIJO DE DIOS. Su personalidad, la santidad de su vida, sus milagros no dejan la mayor duda acerca de que de veras Jesús es el Mesías anunciado por las Escrituras.

Creemos que nació de María, la Virgen y se hizo hombre
En toda Iglesia Católica del mundo, lo primero que llama la atención, al entrar, es el sagrario: nuestra fe nos habla de la presencia real de Jesús sacramentado. Inmediatamente nuestra vista se fija en alguna imagen de la Virgen María, que siempre se encuentra en algún lugar destacado. Estas son dos devociones esenciales de la Iglesia Católica. Todos los privilegios que adornan a la Virgen María tienen su origen en que Ella fue elegida por Dios para ser madre virginalmente de Jesús, el Mesías prometido.

Creemos que Jesús murió y resucitó

Bien decía San Pablo, en su primera carta a los Corintios, que “si Jesús no hubiera resucitado, nuestra fe sería vana”.

Desde el momento que Jesús cumplió la promesa de resucitar, no nos queda otro camino que admitir que Jesús es Dios, y si es Dios, todo lo que nos dijo acerca de la vida y de la muerte, para nosotros es una “revelación” de Dios; lo creemos sin dudar. Nuestra fe no es vana porque Jesús resucitó, y por eso para nosotros Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14,6).

Durante su vida Jesús no ocultó el fin trágico que le esperaba; pero tampoco silenció su “resurrección”, concepto que los apóstoles nunca llegaron a entender mientras Jesús convivía con ellos. Muerte y resurrección son palabras claves en el Evangelio.

En el Nuevo Testamento siempre se describe la “muerte” de Jesús como una muerte “redentora”. La palabra “redención”, en la actualidad, no es de uso corriente. En la antigüedad cuando alguien iba al mercado de esclavos y pagaba un rescate por un esclavo, estaba efectuando una “redención”. Jesús con su muerte pagó nuestra redención.

Creemos en el Espíritu Santo

Para muchos cristianos el Espíritu Santo no pasa de ser una paloma en lo alto del altar. El Espíritu Santo no debe ser una creencia, sino una vivencia. Decir “Creo en el Espíritu Santo”, más que el enunciado de un credo, debe ser el testimonio fehaciente del que ha experimentado en su vida la acción del Espíritu Santo. En la última Cena, Jesús, antes de partir de este mundo, les hizo a sus apóstoles una promesa grandiosa. Les dijo que no los iba a dejar “huérfanos”, sino que les enviaría el Espíritu Santo que sería su “Consolador”, que estaría siempre ” en ellos”, que les “recordaría” todo lo que El les había enseñado, y que “los llevaría a toda la verdad”.

Cada uno de nosotros, el día de nuestro Bautismo, fuimos ungidos con santo Crisma, aceite consagrado, como templos vivos del Espíritu Santo.

Jesús le enseñó a Nicodemo en que consistía ser bautizado en el Espíritu Santo. Le dijo que era “un nuevo nacimiento”; también le afirmó que ese nuevo nacimiento “venía de lo alto”, es decir, era un don de Dios para la persona que estuviera dispuesta a abrir su corazón al mensaje de su Palabra.

Con la llegada del Espíritu Santa a una persona, vienen los “dones” o regalos del Espíritu Santo a esa persona.
La santificación consiste en dejarse guiar por el Espíritu Santo y permitirle que obre en nosotros.

Creo en la Iglesia Católica

Para muchos es muy fácil decir: “Yo acepto a Jesús, pero no quiero nada con la Iglesia”. No es raro también encontrarse con grupos de personas que, un día cualquiera de la semana, se reúnen en alguna casa particular o en algún local público para orar y meditar en la Biblia, pero que el día domingo no asisten a ninguna iglesia y no se consideran feligreses de ninguna Iglesia. Hay mucha desorientación al respecto. Esos grupos leen muy “superficialmente” la Biblia, si meditaran en profundidad en ella verían que la Biblia lleva al individuo a reunirse en “Iglesia”, pero no en una iglesia fabricada a “nuestra manera”, sino en la Iglesia que fundó Cristo.

A la Iglesia hay que conocerla para poderla amar y para serle fiel, porque ella es el “Sacramento”, algo sagrado que Jesús fundó para que dentro de ella obtuviéramos la salvación.

Tagged with:
 

Si piensas que has sido afectado por esta droga busca ayuda antes de que te destruya

Uno de los elementos que está minando fuertemente la sociedad y de manera más contundente las familias, es el uso de la pornografía, la cual, como se ha comprobado recientemente, es un elemento “adictivo” como cualquiera de las drogas, a la cual es fácil adherirse y difícil de salir de ella, causando graves desórdenes en la misma persona y en todo su medio. Desafortunadamente, mientras que para otros tipos de drogas hay programas de prevención e incluso su uso y distribución están penadas por la ley, este tipo de droga se escuda en la ley de “la libre expresión” quedando como una “elección” personal el comparar el material o someterse a su influjo (¿un drogadicto es libre de elegir?).

Lo que no se contempla, es que la adicción opera de la misma manera que las otras drogas, por pequeñas cantidades. En el ámbito de la droga, los vendedores del estupefaciente, regalan a sus futuros clientes, pequeñas dosis esperando que éstas se apoderen de la persona y creen en ella la dependencia. Una vez conseguida esta, tienen un cliente seguro. Ya no se regala más y por el contrario se les ofrecen drogas cada vez más poderosas y lógicamente más caras. Lo mismo sucede con la pornografía, con la grande desventaja de que ésta llega prácticamente a casi todo el mundo por medio de nuestros medios ordinarios de comunicación.

En los medios de comunicación ordinaria como son el periódico, la televisión y el cine, la industria de la pornografía va creando el morbo, la curiosidad y con ello la adicción a esta droga. Es triste ver que en prácticamente todos los comerciales de la televisión y de los periódicos se encuentran temas sexuales. La ciencia de la comunicación ha desarrollado ampliamente lo que se llama la “publicidad subliminal” en la cual el aspecto pornográfico pasa desapercibido del consciente de la persona, pero se va filtrando lentamente hasta lo más profundo de la conciencia de la persona. En una reciente investigación realizada en los Estados Unidos por la “National Coalition for the Protection of Children and Families” organización creada para proteger a la sociedad contra los efectos de la pornografía, ha quedado al descubierto que incluso en muchas de las producciones recientes de cuentos, como son “la Sirenita” y “Pokahontas”, existen elementos expresamente de carácter sexual, los cuales van modificando en los niños su apreciación con respecto a la relación de la pareja, el matrimonio, y la vida íntima.

Sólo para darnos una idea de la magnitud del problema, en los Estados Unidos, en 1997, la Industria de la pornografía ganó más de 8,000 millones de dólares. Es pues un problema al que no nos podemos cerrar como comunidad cristiana, pues está dirigido a destruir los hogares y en sí, la vida de la persona. En su efecto devastador, la pornografía no sólo destruye la intimidad de la pareja, sino que, debido a la gran carga de violencia contenida en el material pornográfico, sobre todo contra la mujer, ésta pasa a ser un simple objeto de placer y el blanco de la agresión sexual, lo cual con el tiempo tiende a extenderse a las demás áreas de la vida de los que se ven expuestos a este material, llegando a causar la desintegración total, no sólo de la familia sino del propio individuo. Es totalmente contraria a la vida cristiana, pues si la relación íntima está ordenada por Dios en orden a que la pareja crezca en el amor y en la generosidad, disfrutando como regalo el placer sexual, la pornografía invita a buscar únicamente la experiencia del sexo de una manera totalmente egoísta.

Por otro lado, en la pornografía las relaciones fuera del matrimonio se presentan como una experiencia “excitante y deseable” completamente al margen del compromiso que implica el matrimonio.
Hace que la belleza de la mujer sea medida por la proporción de las partes de su cuerpo, devaluando totalmente su calidad humana. Es por ello que los jóvenes que han estado expuestos continuamente a la pornografía son generalmente incapaces de establecer una relación adecuada con una persona, pues sus criterios y expectativas no van en busca del amor sino del placer.

Aunque es triste, recientes estudios han demostrado que, al menos en los Estados Unidos, los principales consumidores de pornografía son los jovencitos entre 12 y 17 años. Esto, sin lugar a dudas, nos habla de la falta de atención de los padres en la educación sexual de los hijos, quienes en la pubertad buscan por todos los medios el saciar no sólo su conocimiento sino su curiosidad natural. Al no encontrar respuestas y atención adecuada en el medio familiar, la buscan de manera equivocada entre los amigos, recurriendo naturalmente a las revistas, películas y ahora al Internet.
Uno de los grandes problemas de ser “instruidos” por la pornografía, es que en ella no existe absolutamente nada que les informe sobre el SIDA, ni de la posibilidad de embarazo en adolescentes, y sobre todo va creando una idea equivocada sobre la relación sexual de la pareja, creando en ellos la idea de que lo que ven es la relación natural que debe existir en una pareja, lo cual es totalmente falso. ¿Consecuencias? Primero, los lleva a pensar que lo que han visto pude ser hecho desde su noviazgo, o con cualquier persona, y ya de casados nunca alcanzan la plena satisfacción con su cónyuge, pues quieren y buscan algo que es irreal, vaciando de contenido y de amor la relación íntima. La pornografía les hace creer a los jóvenes que la mujer “disfruta” siendo desvestida, abusada e incluso violada. Un testimonio que nos hace ver el impacto que la pornografía tiene en los niños es el de Mandí, una “striper” profesional quien dice: – Recuerdo a un vecino mayor que yo, el cual, cuando venía a visitarnos me llevaba al garaje y me mostraba revistas pornográficas y decía: “Este es el juego que vamos a jugar juntos”.

Actualmente una de las fuentes más importantes para el mercado de la pornografía es el Internet, ya que permite el acceso a material pornográfico de todo tiempo y prácticamente en todo momento. Una investigación hecha por Nielsen Media Reserach, Inc, reveló que el acceso solamente a la página de Penthouse por parte de tres compañías americanas les hace perder más de 347 horas/hombre en el período de un mes. Esto nos revela la importancia que hay que tener sobre la supervisión de este medio, no sólo en las empresas sino en nuestros propios hogares.

Algunas recomendaciones que se han hecho para frenar el acceso a esta información en el ámbito familiar, es no tener la computadora en las recamaras sino en un lugar “público” en donde sea fácil saber que material se está accesando; por otro lado hay diferentes protectores contra la pornografía que pueden ser instalados en la computadora, ya sea adquiriéndolos o rentándolos a las compañías que se están especializando en este campo. Estos, aunque no son totalmente eficaces, si proporcionan un buen nivel de seguridad y algunos de ellos pueden proveer a los padres información sobre el intento de acceso a material pornográfico, lo cual resulta útil para la formación de los hijos. Algunos “sites” en donde se pude obtener información sobre esto son: cyberpatrol y surfwatch. Estas páginas están en inglés.

Mantengámonos lejos de la pornografía para tener una vida más sana. Si tú piensas que has sido ya afectado por esta droga busca ayuda antes de que te destruya a ti y a tu familia.

Alejémonos del pecado para vivir en la plenitud del amor de Dios. “La pornografía atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico.” CIC 2354. (fuente: catholic.net)

Tagged with: