Las 10 ventajas del matrimonio y la familia natural sobre cualquier otra opción

FamilyFacts señala 10 estudios sobre los beneficios sociales y sanitarios de que los niños se eduquen dentro del matrimonio.

La web www.familyfacts.org está especializada en rastrear y clasificar estudios médicos o sociológicos sobre familia, matrimonio y sociedad. Como suele suceder, la mayoría de estos estudios se refieren a la sociedad norteamericana, aunque muchos pueden aplicarse a occidente en general. FamilyFacts ha hecho una selección de 10 estudios que demuestran 10 ventajas distintas que ofrecen las “familias intactas”, definidas como aquellas en las que los hijos son criados por su padre y su madre naturales, que a la vez están ligados por compromiso matrimonial.

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VENTAJAS DE LAS FAMILIAS DE MATRIMONIO INTACTO

1. Los niños criados en familias intactas tienen, como media, mejores resultados académicos, más salud emocional y menos problemas de comportamiento.

Los niños criados por su padre y su madre sacan mejores puntuaciones en 24 de 30 indicadores estudiados que se relacionan con el bienestar emocional y el comportamiento. Los niños que no viven con ninguno de sus padres biológicos sacan peores puntuaciones académicas, peor autodeterminación y autoestima y peor comportamiento.

Estudio de referencia:
The Well-Being of Adolescents in Households With No Biological Parents”; Sun, Youngmin; Journal of Marriage and Family Vol. 65, Number 4. November, 2003. Page(s) 894-909.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=5859

2. Los padres de familias intactas pasan, como media, más tiempo con sus hijos.

Eso hace que la cohesión sea mayor que en hogares con niños adoptados o de familias “reconstituidas” (por ejemplo, divorciados vueltos a casar que aportan hijos de distintas relaciones anteriores).

Estudio de referencia:
“Does Family Structure Matter? A Comparison of Adoptive, Two-Parent Biological, Single-Mother, Stepfather, and Stepmother Households”
Lansford, Jennifer E.: Ceballo, Rosario, Abbey, Antonia; and Stewart, Abigail J:; Journal of Marriage and Family Vol. 63, Number . August, 2001. Page(s) 840-851.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7449

3. Los adolescentes que cenan con su familia tienen menos riesgo de fumar, beber y drogarse.

Los que solo cenan con su familia dos noches a la semana tienen el doble de riesgo que los que cenan con la familia al menos 5 noches semanales. En el caso de la marihuana, los primeros tienen el triple de riesgo que los segundos.

Estudio de referencia:
The National Center of Addiction and Substance Abuse at Columbia University, The Importance of Family Dinners II, (: September 2005), pp.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=8208

4. Los adolescentes de familias intactas tienen menos riesgo de implicarse en sexo prematuro.

Sobre una muestra de casi 5.000 adolescentes vírgenes, aquellos que vivían con sus padres casados, tenían un 40% menos de posibilidades de haber tenido relaciones sexuales un año después, al hacerse una entrevista de seguimiento, en contraste con los adolescentes que vivían con padres sin casar.

Estudio de referencia:
“Residential mobility and the onset of adolescent sexual activity.” South, S.; Haynie, D. L., & Bose, S. Journal of Marriage and Family Vol. 67, Number . , 2005. Page(s) 499-514. http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=8136

5. Los niños criados en familias intactas por padres felizmente casados tienden a ser más religiosos en la edad adulta.

La felicidad marital de los padres influye en la religiosidad de los hijos al llegar a adultos. Y si los dos padres felizmente casados son padres biológicos de los niños, aún más. Se midió la religiosidad con 6 factores: frecuencia de asistencia a la iglesia; frecuencia de participación en actividades parroquiales; frecuencia de oración; frecuencia de ver o escuchar radios y TVs religiosas; frecuencia de lectura de la Biblia; influencia diaria que se reconoce a la religión.

Estudio de referencia:
“An Interactive Model of Religiosity Inheritance: The Importance of Family Context” ; Myers, Scott M. American Sociological Review Vol. 61, Number 5. October, 1996. Page(s) 858-866.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7399

6. Los niños criados en familias intactas tienen más probabilidad de tener relaciones sentimentales más sanas y estables en la edad adulta.

Los chicos varones cuyos padres nunca se casaron, al crecer tienden a casarse menos y a salir con más mujeres. Las niñas hijas de divorciados tienen mayores índices de cohabitación y matrimonio pero con más disfunciones, como abandonos y divorcios.

Estudio de referencia:
“Childhood Abuse and Adult Intimate Relationships: A Prospective Study”; Colman, Rebecca A. Widon, Cathy Spatz Child Abuse & Neglect Vol. 28, Number 11. November, 2004. Page(s) 1133-1151;

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7508

7. Las familias intactas tienen más probabilidad de ofrecer un hogar seguro a los niños.

Casi el 10% de los adolescentes viviendo en una casa sin alguno de sus padres biológicos afirmaron haber presenciado violencia doméstica; en familias intactas sólo es un 4,4%. En el primer caso, casi un 7% de adolescentes afirma haber sido víctima directa de violencia doméstica. En las familias intactas, sólo el 3,5%.

Estudio de referencia:
“Childhood Abuse and Adult Intimate Relationships: A Prospective Study”; Colman, Rebecca A. Widon, Cathy Spatz
Child Abuse & Neglect Vol. 28, Number 11. November, 2004. Page(s) 1133-1151.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7508

8. Las madres casadas tienden a crear un mejor ambiente doméstico para sus hijos.

Un estudio con 1.300 niños mostró que las madres casadas se comportan de forma más positiva hacia sus hijos y crear mejores ambientes domésticos que las madres solas o que cohabitan.

Estudio de referencia:
“The Mother-Infant Relationship in Single, Cohabiting, and Married Families: A Case for Marriage?”; Aronson, Stacy R.; Huston, Aletha C.; Journal of Family Psychology Vol. 18, Number 1. , 2004. Page(s) 5-18.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7222

9. Las madres casadas tienen menos riesgo de sufrir abusos y violencia.

Incluso añadiendo los altos índices de abusos en mujeres separadas y divorciadas, aquellas mujeres que están casadas o han estado casadas reciben menos violencia (38,5 casos por 1000) que las que nunca se han casado (81 casos por 1000).

Estudio de referencia:
Marriage: Still the Safest Place for Women and Children”; Rector, Robert E.; Fagan, Patrick F., and Johnson, Kirk A.; Heritage Foundation Backgrounder (Working Paper) Vol. No. 1732, Number . , 2004. Page(s) 2-3.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=7349

10. Los padres casados tienen mayor bienestar psicológico.

En cambio, como media, los padres divorciados sufren más de depresión, tengan o no los niños con ellos.

Estudio de referencia:
“Longitudinal Effects of Divorce on the Quality of the Father-Child Relationship and on Fathers’ Psychological Well-Being.” Shapiro, Adam; Lambert, James D.;
Journal of Marriage and the Family Vol. 61, Number . May, 1999. Page(s) 397-408.

http://www.familyfacts.org/findingdetail.cfm?finding=560

Aunque a muchas personas estos estudios les suenen a “descubrir la sopa de ajo” (es decir, confirmar lo que la práctica de millones de matrimonios ha demostrado durante años) parece importante poner de relieve la acumulación de evidencias científicas: la familia, basada en el matrimonio, compromiso de estabilidad, fidelidad y esfuerzo mutuo, es un generador de capital social… y no hay ningún otro generador de capital social tan eficaz. Ponerla en riesgo tiene costes sociales, sanitarios y económicos.

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Interview with God

I dreamed I had an interview with God.

“Come in,” God said. “So, you would like to interview Me?”

“If you have the time,” I said.

God smiled and said: “My time is eternity and >is enough to do everything; what questions do you have in mind to ask me?”

“What surprises you most about mankind?”

God answered: “That they get bored of being children, are in a rush to grow up, and then long to be children again. That they lose their health to make money and then lose their money to restore their health. That by thinking anxiously about the future, they forget the present, such that they live neither for the present nor the future. That they live as if they will never die, and they die as if they had never lived…”

God’s hands took mine and we were silent for a while and then I asked…”As a parent, what are some of life’s lessons you want your children to learn?”

God replied with a smile: “To learn that they cannot make anyone love them. What they can do is to let themselves be loved. To learn that what is most valuable is not what they have in their lives, but whom they have in their lives. To learn that it is not good to compare themselves to others. All will be judged individually on their own merits, not as a group on a comparison basis! To learn that a rich person is not the one who has the most, but is one who needs the least. To learn that it only takes a few seconds to open profound wounds in persons we love, and that it takes many years to heal them. To learn to forgive by practicing forgiveness. To learn that there are persons that love them dearly, but simply do not know how to express or show their feelings. To learn that money can buy everything but happiness. To learn that two people can look at the same thing and see it totally differently. To learn that a true friend is someone who knows everything about them. . .and likes them anyway. To learn that it is not always enough that they be forgiven by others, but that they have to forgive themselves.”

I sat there for awhile enjoying the moment. I thanked Him for his time and for all that He has done for me and my family, and He replied,

“Anytime. I’m here 24 hours a day. All you have to do is ask for me, and I’ll answer.”

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Y tú serás llamado Cefas

Escrito por Luis Fernando Pérez (CiDe) Nunca podrá entenderse la importancia de la figura del Obispo de Roma, sucesor del apóstol Pedro, sin previamente entender quién fue aquel hombre llamado Simón, hijo de Jonás, y cuál fue el papel que nuestro Señor Jesucristo quiso que desempeñara en su Iglesia. En el evangelio de Juan leemos cómo transcurrió el primer encuentro entre Jesús y Simón:

Jn 1,40-42
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

A simple vista nadie diría que aquellas primeras palabras de Jesús a Pedro tuvieran más importancia que la de establecer una mera toma de contacto entre ambos pero, sin duda, en ellas nos encontramos con un elemento esencial para saber quién fue el apóstol. Efectivamente, Cristo anuncia a Simón que tendrá un nuevo nombre por el que será conocido: Cefas (Pedro). ¿Porqué dicho cambio?. En el Antiguo Testamento quizás encontremos la respuesta:

Gen 17,3-5
Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Gen 32,27-28
Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Gen 35, 10-12
Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Cada vez que Dios cambia el nombre de alguien, lo hace por un motivo muy concreto. Al establecer el pacto con Abram, que significa “padre enaltecido”, le renombra como Abraham, que significa “padre de una multitud numerosa”. Dicho cambio de nombre está totalmente relacionado con el propio pacto que Dios establece con el patriarca. Igual ocurre con Jacob, a quien un personaje misterioso con el que había luchado le advierte que su nombre pasará a ser el de Israel, que significa “Dios lucha” o “él lucha con Dios”, lo cual queda confirmado por el propio Señor en el momento en que confirma en él el pacto que ya había hecho antes con su abuelo Abraham.

Existen otros ejemplos veterotestamentarios en los que podemos comprobar que el nombre de una persona podía estar íntimamente relacionado con alguna circunstancia de su vida. No en vano, cuando el ángel del Señor anuncia a José que el fruto del vientre de María es engendrado por el Espíritu Santo, al mismo tiempo le dice que el niño debía de llamarse Jesús, que significa Yavé salva, porque dicho nombre definía perfectamente la misión del Señor que había de nacer del seno de la Virgen María.

Con todos estos antecedentes, no podemos ignorar el hecho de que Jesús, al darle un nuevo nombre a Simón la primera vez que se encuentra con él, está mostrando una cualidad esencial del propio Simón.

Pero más que hablar nosotros, dejemos que sea el propio Señor el que nos diga quién es Pedro y cuáles son los elementos distintivos de su ministerio.
Analicemos versículo por versículo Mateo 16,13-20:
13-14 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

Jesús sabía que había multitud de especulaciones acerca de su identidad, realidad que era igualmente conocida por sus discípulos. En medio de tanta confusión, el Señor les hace una pregunta muy interesante:

15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Notemos que no les pregunta “¿quién soy yo?”, sino “¿quiénes decís que soy yo?”. No siempre lo que creemos acerca de alguien coincide con lo que es realmente ese alguien. Y tanto más es así cuando ese alguien es el propio Dios.

Hoy estamos en una situación similar a la de aquellos tiempos. Los hombres especulan mucho acerca de la verdadera identidad de Cristo. Unos dicen que es sólo un buen maestro. Otros que un iluminado que fracasó. Aquellos creen que fue un gurú palestino. Los de más allá opinan que fue un extraterrestre. Y muchos directamente le ignoran. Pero, de nuevo, lo verdaderamente importante es que nosotros, los que somos sus discípulos, podamos responder a la pregunta “¿quién decís que soy yo?”. El que aquellos que no conocen de verdad a Cristo se equivoquen sobre su verdadera identidad es hasta cierto punto normal. Pero nosotros no podemos equivocarnos. Pedro no se equivocó.
17 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Punto y final a todas las especulaciones. Jesús es el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Pedro lo ha dicho, el caso está cerrado. Pedro habla en nombre de todos ya que a todos era dirigida la pregunta. En Pedro está la respuesta de la Iglesia a la pregunta más importante que Jesús pueda hacer. La pregunta sobre su verdadera identidad.

¿De dónde sacó Pedro su respuesta? ¿de su capacidad intelectual? ¿de su potencial humano para entender la verdad sobre Jesús?. No, sino más bien:
18 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Simón supo, y la Iglesia con él, quién es Jesús por revelación directa de Dios Padre. No le fue revelado por otros hombres, sino por Dios.

Ya sabemos quién es Jesús. Es Jesús el Mesías, es decir, Jesucristo (Mesías = Cristo).
Ahora escuchemos bien quién es verdaderamente ese tal Simón, hijo de Jonás:
19 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Pensemos por un momento en el contexto en que el Señor dice esas palabras. Simón acaba de declarar quién es Jesús. Y toca ahora que Jesús nos diga quién es el apóstol. Ya no le llama Simón sino Pedro. Simón le había dicho a Jesús “tú eres Cristo” y Cristo le responde a Simón “y tú eres Pedro”. Ni podemos separar el nombre Cristo, y lo que significa, de Jesús, ni podemos separar el nombre de Pedro, y lo que significa, de la persona de Simón. Jesús el Mesías y Simón la piedra. Y es justo en ese contexto en el que Cristo dice “y sobre esta roca (piedra) edificaré mi Iglesia”. ¿Quién es el Cristo? Jesús; Jesucristo. ¿Quién es la roca o piedra sobre la que Jesús edifica su Iglesia? ¿a quién se le da el nombre de piedra? A Simón; Pedro.

Mucho, demasiado, se ha especulado sobre si la roca es el propio Pedro o es su declaración sobre Cristo. Pero en el contexto vemos que se está hablando de personas, no de ideas. Se trata de saber quién es Jesús y de saber quién dice Jesús que Simón es. Y una vez establecido quién es Jesús y quién es Pedro, Jesús edifica su Iglesia. Y ni la Iglesia se edifica sin la verdad acerca de Cristo, declarada por Pedro, ni la Iglesia se edifica sin la verdad acerca de Pedro, declarada por Cristo. Y es esa Iglesia, la verdadera, la que conoce y confiesa quién es Cristo y quién es Pedro, aquella sobre quien no prevalecerán las puertas del Hades.

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