Los católicos ¿adoramos ídolos?

Dos vecinas se encuentran en la calle:

-¡Hola Juana! ¿Adónde vas?

-Hola Luisa, a la parroquia, estamos orando a Dios por la Patria. ¿Querés venir?

L -Imposible… bueno quisiera orar con vos, pero a tu Templo no entro ni mareada.

J -No te entiendo Luisa… ¿porqué decís eso?

L -¡¿Y por que lo voy a decir?! ¡¿No viste que en tu Iglesia hay muchas imágenes?!

J -…Sí…. Y eso ¿Qué tiene que ver?
IMÁGENES E ÍDOLOS

L -Lo que pasa es que no estoy de acuerdo con eso. ¿Por qué ustedes los católicos usan las imágenes, si la Biblia las prohíbe?. Fijate un poco lo que dice Dios acá en mi Biblia en Éxodo 20, 4: No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra.

J -Bueno Luisa, aquí la Biblia no se está refiriendo a cualquier tipo de imágenes, está hablando de los ídolos. No te confundas. Decime, para vos ¿es lo mismo ídolo e imagen?

L -¡Claro que es lo mismo!

J -Aquí está el error. No son lo mismo. Existe una gran diferencia entre una imagen y un ídolo. Una IMAGEN es cualquier tipo de figura o representación de alguien o algo. Y en cambio, un ÍDOLO es un ser o una cosa considerada como dios, que se cree que tiene vida y poder (Isaías 44, 9-20) y que se pone en el lugar de Dios. Puede estar representado en una imagen o no.
¿PARA QUÉ SIRVEN LAS IMÁGENES?

L -De todos modos, las imágenes no sirven para nada, como vemos claramente en la Biblia.

Los ídolos de los paganos son oro y plata, obras de manos humanas. Tienen boca y no hablan; ojos pero de ciegos, oídos que nada oyen, y en su boca no hay aliento. (Sal 115, 4-5).

J – Justamente, aquí se está hablando de las creencias de los paganos, que pensaban que una estatua era un dios, con vida y poder. Ellos tenían muchos dioses a los que adoraban. Estas creencias eran un peligro para el Pueblo de Israel ya que los judíos estaban tentados a imitar las prácticas religiosas de los pueblos que los rodeaban. Principalmente a tallar imágenes de los dioses cananeos, (como en el caso del becerro de oro en Éxodo 32, 1) a los que se les daba culto mediante la prostitución sagrada (ritos inmorales). Por eso Dios les prohibía mezclarse (casarse) con estos pueblos, para que no se contaminaran con sus creencias erróneas.

Como verás, en realidad estos ídolos eran reflejo de VICIOS del hombre mismo. POR EL CONTRARIO, las imágenes que tenemos nosotros son reflejo de VIRTUDES CRISTIANAS, porque la Virgen María, Sta Rita, San Cayetano, etc, son ejemplos de amor, humildad y entrega a Jesús ¿Te das cuenta de la diferencia?

Hoy nadie piensa como en la época de los judíos que una imagen o una estatua mueve los ojos o camina. Si algún día pasara esto ¡correríamos todos! Sencillamente, las imágenes son como las fotos de un ser querido. Nos ayudan a entrar en la presencia de Dios y concentrarnos en las realidades invisibles que representan.

¡Pensá un poco! Hace unos meses se casó tu hija. Y luego se fue a vivir al Sur. El otro día me mostraste las fotos y la filmación. ¡Qué lindas IMÁGENES! ¡Qué hermosos recuerdos te traen! Pero… ¡¡¡Ojo!!! ¿Acaso estuvimos cometiendo idolatría al mirarlas? O ¿sólo recordamos a personas que no están y momentos pasados representados en esas imágenes?.
¿QUÉ HAY QUE HACER CON LAS IMÁGENES?

L -Sí, pero lo que dice la Biblia con relación a las imágenes, es muy claro. Hay que quemarlas. Yo por mi parte las quemé todas. Quemarán las esculturas de sus dioses (Deuteronomio 7, 25).

J – ¡Otra vez lo mismo! ¿Es posible que no te des cuenta de que aquí se está hablando de los ídolos? De todos modos, ¿estás segura de que realmente quemaste “todas” las imágenes que tenías? ¿Por qué no quemaste las fotos y el video del casamiento de tu hija, que también son imágenes? Y los billetes de PESOS que tenés ¿No tienen acaso la imagen de algún héroe nacional? Nosotros mismos somos IMAGEN DE DIOS (Génesis 1, 26) ¿Qué? ¿Nos tenemos que prender fuego?

L -…¿Ehhh…? … Bueno… en realidad esas imágenes que yo tengo no son religiosas…

J – ¡Aaahh! Pero son imágenes. A partir de ahora nos podemos entender. Fijate bien, el pasaje bíblico que me citas en Ex 20, 4 lo estás interpretando fuera de contexto. Ese versículo está enganchado con el anterior que habla claramente de “otros dioses”. A ver, leamos en tu Biblia. No habrá para ti otros dioses delante de mi (Ex 20,3). Dios no prohíbe hacer imágenes como signos religiosos. Sino que CONDENA LA IDOLATRÍA . O sea CONVERTIR las imágenes en ídolos o falsos dioses.

L -Pero en la Biblia no encontramos ninguna imagen religiosa.

J -Eso no es cierto. La Biblia presenta casos, en que el propio Dios ordenó construir alguna imagen. Por ejemplo en el mismo libro que me citaste, en Éxodo 25,18, leemos acá: “Asimismo, harás dos querubines (ángeles) de oro macizo, labrados a martillo, y los pondrás en las extremidades del Lugar del Perdón, uno a cada lado.” ¿Acaso Dios se contradice? ¿Primero prohíbe y luego manda a hacer?

En Números 21,8 leemos: “Moisés habló por el pueblo y Yahvé le respondió: “Haz una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire, sanará”. ¿Acaso Dios está mandando hacer ídolos?

En 1 Reyes 6, 23-30; 7, 29; 9, 1-3 vemos que Salomón y los judíos pusieron imágenes en el Templo de Jerusalén y a Dios le AGRADÓ: “Ahí estarán siempre mis ojos y mi corazón”. En la casa de Dios, en los lugares más sagrados del Templo, se pusieron dos ángeles gigantes de oro (algo que está sobre los cielos) y otras imágenes de bueyes, palmeras, leones (todas imágenes de cosas que están sobre la tierra). Me imagino que vos no entrarías en el Templo de Jerusalén (donde sí entraba Jesús) porque estaba adornado con muchas imágenes y estatuas. ¿Eran idólatras los que entraban allí?
¿ES LO MISMO ADORAR Y VENERAR?

L -Bueno está bien, en eso tenés razón. Pero el tema es que los católicos le rinden culto a sus imágenes, imitando a los paganos. Las llevan en procesión, las besan, les ponen flores y velas, se arrodillan delante de ellas, etc. Y esto es malo, porque así las están adorando. En la Biblia dice: Son tontos los que llevan en procesión un ídolo de madera y rezan a un dios incapaz de salvarlos (Is 45,20).

J -No mezclemos, tenés otra confusión. NOSOTROS NO LAS ADORAMOS sino que LAS VENERAMOS. Decime para vos ¿es lo mismo adorar y venerar?

L -Sí, es lo mismo.

J -Estás equivocada. Si buscás en tu diccionario verás que no son lo mismo; ADORAR significa reconocer a un ser como Dios, como ser supremo, creador y dueño de todo, es reconocer su divinidad. En cambio, VENERAR es simplemente respetar o dar honor a una persona o cosa por lo que son o representan. Por ejemplo la Bandera representa a la Patria (no es la Patria) si alguien la quemara sería una falta de respeto grave. En este sentido, los católicos ADORAMOS SOLAMENTE a Dios y VENERAMOS (respetamos) todo lo que está relacionado con Dios, como por ejemplo las imágenes del mismo Jesús, la Virgen y los Santos. También veneramos la Biblia misma (cartón y papel) que no es Dios, pero contiene su Palabra.

El Arca de la Alianza, era un objeto sagrado que contenía las Tablas de la Ley y el Maná, signos del amor de Dios a su pueblo elegido. NO ERA DIOS sino que representaba a Dios. Sin embargo, en 2 Samuel 6, 12-16 verás que los Israelitas la llevaban en procesión, le ofrecían sacrificio ¡cada seis pasos! y David danzaba delante de ella, ¿te atreverías a acusar a David de idólatra por eso? Al igual que ellos algunas veces los católicos llevamos en procesión algo que nos RECUERDA a Dios o está relacionado con Él, sin creer que transportamos a un dios o a una diosa.

En cuanto a la manera práctica de realizar la “adoración” o la “veneración”, todo depende de la cultura de cada pueblo y la manera de entender de cada persona. Para nosotros por ejemplo, besar, ofrecer flores, llevar en procesión no es lo mismo que adorar. ¿Nunca besaste a alguna persona o regalaste flores?

L – Sí, pero es que los católicos se arrodillan delante de las imágenes y esto está prohibido por la Biblia. No te postrarás delante de ellas (Ex 20, 5). Cuando Pedro entraba, salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies. Pedro lo levantó diciéndole: “Levántate, que también yo soy hombre” (Hech 10, 25 – 26).

J -Todo depende de la INTENCIÓN que se tiene cuando uno se arrodilla delante de un objeto sagrado. Evidentemente, si uno piensa hacer un acto de adoración, como en el caso de Cornelio, que era romano y confundió a Pedro con un dios, entonces es malo; sin embargo, si uno con aquel acto quiere solamente manifestar su respeto, entonces no es malo.

Todo esto está muy claro en la Biblia, donde encontramos casos de personas que se arrodillan delante de otras personas en señal de respeto, por ser éstas personas de Dios o reyes. O vemos que llevan en procesión el arca de la Alianza y se postran delante de ella. Llegó hasta el hombre de Dios y se abrazó a sus pies (2 Reyes 4, 27). Entonces Josué y todos los jefes de Israel permanecieron postrados delante del Arca de Yahvé hasta la tarde (Josué 7,5).

Decime Luisa. Cuándo ves a una persona arrodillada rezando frente a una imagen de María. ¿Pensás que la está adorando?
LA INTENCIÓN DEL CORAZÓN

L – Sinceramente… sí.

J – Seguís equivocada, la adoración o veneración dependen de una ACTITUD INTERIOR Y tengo que hacerte una corrección sobre esto. Pero para que me entiendas volvamos a un ejemplo. ¿Cómo puedo saber yo que vos no estabas adorando las imágenes en las fotos del casamiento de tu hija?

L – Es simple Juana, bien sabes que no tenía la intención de adorar esas imágenes, sólo las miraba como un recuerdo de ella que está lejos ahora.

J – Bien, ¿Y cómo te sentirías si yo igual te acusara de idólatra? ¿y encima no escuchara ni atendiera cuando vos me decís cuáles son tus verdaderas intenciones al poseer y mirar esas fotos?

L – Pues me dolería porque me estarías juzgando mal.

J – ¿Ves? Tenés que corregir tu actitud y no hacer con los demás lo que no te gusta que te hagan a vos. NO JUZGUES A LOS DEMÁS POR LAS APARIENCIAS. En 1 Samuel 16, 7 el Señor nos enseña que el hombre ve sólo las apariencias pero Dios ve en el corazón. Jesús nos dijo “no juzguen para no ser jugados” (Mt. 7, 1) y Santiago dice: “¿Quién eres tu para juzgar a tu hermano?” (Stgo. 4, 11-12) ¿Cómo podés condenar a alguien de idólatra (pecado grave) juzgando solo las apariencia y sin interesarte en lo más mínimo la intención?¿No te parece temeraria e injusta tu actitud?

Que te quede claro, EL PECADO DE IDOLATRÍA NACE DEL CORAZÓN DEL HOMBRE como todos los otros pecados. Lee lo que dice Jesús sobre esto en Mateo 7, 20-23. Por eso tiene mucho que ver la INTENCIÓN que se tiene al arrodillarse frente a una imagen. A mí la Iglesia Católica me enseñó a creer en un sólo Dios. Y en Él creo con todo mi corazón. No creemos ni adoramos a ningún otro dios. La Iglesia NUNCA enseñó adorar imágenes, eso es sólo una fantasía en la cabeza de algunos, totalmente CONTRARIA A LA VERDAD. Así como los querubines no eran considerados dioses por los judíos sino REPRESENTACIONES artísticas de SERVIDORES de Dios, así también hoy la Iglesia aprueba las imágenes de la Virgen y los santos porque son representaciones artísticas de servidores de Dios.

Preguntá a cualquiera si piensa que la estatua de Sta Teresita es una diosa y si la adora, vas a ver qué te dice.

A las imágenes las veneramos o sea las respetamos POR LO QUE REPRESENTAN. Por ejemplo, la estatua de Santa Teresita nos recuerda a una joven que estregó su vida a Cristo (un verdadero testimonio del poder de Dios que obró en su vida).

En el caso de las fotos de tu hija, si alguien viéndolas te dice “¡qué bicho más feo!”, seguro que vos te ofenderías mucho. Y si esa persona te dice “¿qué tiene si es sólo una foto?, vos le dirías que sí es solo una foto pero representa a alguien a quien amas y por eso exige respeto.

Al VENERAR a una imagen religiosa yo no la adoro, sólo respeto lo que representa ¿Me entendés?

L – Sí, ahora te entiendo. Este tema no lo había analizado mejor antes. Estaba muy segura de lo que sabía.
LA REAL IDOLATRÍA CONTRA EL VERDADERO DIOS

J – Luisa, no busques falsos dioses o ídolos en los templos católicos. Los dioses de este mundo actual no están allí, sino que son poderes que dominan al hombre moderno por dentro. San Pablo dice en su carta a los Corintios “Huid de la idolatría”. No debemos buscar ídolos o falsos dioses en cosas de madera o de yeso, en imágenes o cuadros, sino en nuestro corazón. Fijate en Colosenses 3, 5-6 cómo define Pablo a la idolatría: Hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Estas cosas provocan la ira de Dios.

Pensá en estos ídolos o falsos dioses: DINERO; PODER, SEXO LIBRE, EGOÍSMO, FAMA, CONSUMISMO; etc. Reflexioná sobre las CONSECUENCIAS que trae la idolatría a estos ídolos: manipulación y opresión, mentiras, violencia, corrupción, falta de respeto a la dignidad humana, drogas, falta de compromiso, familias desintegradas, aborto, falta de sentido de la vida y depresión, falta de ética, desocupación, ateísmo práctico, bulimia y anorexia, desnutrición, alcoholismo, individualismo, pornografía…

L – Ahora que me decís esto, me pongo a pensar en la T.V. que en cierta medida es el santuario de la idolatría. Allí aparecen a toda hora estos ídolos que dijiste, vivos y con el poder de corromper el corazón de quienes nos “postramos” horas delante de él y absorbemos las imágenes que presenta.

J – ¡Muy bien, ahora me entendes! Con el culto de estos ídolos profanamos nuestro corazón como Templo de Dios. Por eso la Argentina está como está. Por culpa de esa auténtica idolatría que nos aleja del verdadero Dios. “Donde está tu tesoro estará también tu corazón”(Mt. 6, 21) …Pero bueno Luisa, me tengo que ir.

L – Gracias Juana, ahora me doy cuenta que yo cuestionaba sin conocer bien el tema. Te voy a acompañar a tu Iglesia para rezar juntas por la Argentina. Y me gustaría que cuando volvamos tomemos un mate en mi casa y me expliques el por qué de los santos.

J – Con mucho gusto Luisa, vamos.

Ministerio de apologética “Hijos de la Luz”

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Diez ideas para proteger tu familia de la rutina, el individualismo, la ruptura y las frustraciones

Autor: Aquilino Polaino (*)

Diez ideas para proteger tu familia de la rutina, el individualismo, la ruptura y las frustraciones.

1- Disponibilidad
Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de “este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño”.

Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba deslocalizado, como las empresas.

Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.

2- Comunicación padres-hijos: que los padres hablen menos y escuchen más
En muchas familias, cuando un padre o madre dice “hijo, tenemos que hablar”, el chaval piensa “uy, malo, malo”. ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen “tenemos que hablar” quieren decir “te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado”.

Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar. Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.

3- Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos
Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a mamá a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero.

Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: “venga, ahora entre los dos”. Y dos días después: “estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo”. Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa.

Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo.

También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos”.

4- Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con el cónyuge
Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear. Pero la rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos.

El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa. Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, cariño, nosotros”. Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina.

Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la “magia” añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su “educación sentimental” simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices.

“Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá”, piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.

5- Aceptar nuestras limitaciones, y las de los nuestros
Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano “bueno” con uno “malo”. Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.

6- Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona
Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí.

También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.
7- Estimular la autonomía personal
Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hacer buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.
8- Diseñar un proyecto personal
No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.

9- Tener un nivel de aspiraciones alto, pero realista

Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos.

10-Elijamos buenos amigos y amigas

El individualismo es el cáncer del s.XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet… El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!

Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente, que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.

Una familia que trata de seguir estos principio contribuye a mejorar la estima en sus hijos y la autoestima en ellos mismos. Hay finalmente tres ideas más a considerar:

• Según Chesterton, lo natural tiende a lo sobrenatural mientras que lo que no se sobrenaturaliza se desnaturaliza. Es cierto. Hemos de entender que la autoestima, el amar y el amarse, es sobrenatural. ¿Has pensado en cómo te ama Dios, en lo grande, lo sobrenatural de Su amor por ti? Piénsalo. Eres muy especial para Él. Cuando vivas este amor, comunícalo a tus hijos.

• Buena parte del sufrimiento inútil en el mundo se produce porque en algunas ocasiones en las que deberíamos dedicarnos a pensar, nos ponemos a sentir; y en ocasiones que son para sentir, nos ponemos a pensar. Evitemos este sufrimiento inútil: hay momentos para pensar y momentos para sentir.

• Si luchas, puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido. Si luchas por tu vida familiar, no estás perdido.

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El humor es como una brújula que marca el equilibrio de nuestro estado de ánimo. Decimos que tiene sentido del humor quien nos hace reír, cuenta chistes, gasta bromas o ve el lado disparatado o absurdo de situaciones que para la mayoría son serias. Pero éstas son sólo algunas manifestaciones, ya que disfrutar de buen humor supone mucho más que eso. Es mirar la vida con una filosofía adecuada, basada en la aceptación de la realidad.

Por su parte, ser negativo es una actitud vital que puede perjudicar nuestra salud, nuestras relaciones personales y nuestro trabajo. Si lo ves todo negro, desconfías de todo y te tomas las tareas diarias como algo desagradable y no como algo susceptible de hacer bien y con entusiasmo, necesitas modificar tu forma de ver las cosas y tu forma de actuar. Desarrolla el sentido del humor y aprende a relativizar los “serios” asuntos de esta vida. Una interpretación positiva es el síntoma más claro de humor y de inteligencia emocional.

El buen humor nos libra de ingenuos optimismos y de pesimismos catastróficos. Nos lleva a tener un sano realismo incluso ante las propias limitaciones o las deficiencias de otros. Es un signo inequívoco de madurez y experiencia e implica tener sentido de la realidad y una comprensión que nos predispone a encajar los acontecimientos y mirarlos con una sonrisa benevolente.

Repasa a menudo la siguiente lista de estrategias para convertirte en una persona positiva y con sentido del humor.

Decide ser feliz
No hagas depender tu felicidad de las circunstancias ni de las actitudes de los demás. Las circunstancias son un espejo que te refleja el rostro feliz o infeliz con que tú las afrontas. Ten en cuenta que la felicidad es una decisión no una suerte.

Cambia tu vida para cambiar el mundo
No te empeñes con tanto ahínco en cambiar el mundo ni a las personas, aunque sean de tu familia, ni creas que ellos tienen la clave para conseguirlo. No confíes tanto en planes, métodos y estructuras, puede ser el comienzo de tu desesperación. Trata, con tranquilidad, de cambiar tú mismo y lo que dependa de ti y en lo demás iras notando cambios.

Tómate menos en serio
Ríete con tu caricatura. Ni tus cualidades son tan extraordinarias, ni tus defectos tan nefastos. Tómate un poco a broma. No te desesperes si tu vida no te sale tan perfecta y redonda como soñabas. Lo importante es ser una persona viva que se pasa por la vida sintiéndose parte de la misma, eres mejor de lo que piensas aunque seas peor de lo que sueñas.

Simplifica tu vida
Deshazte de todo lo superfluo que te rodea, ordena tu vida y tus cosas, rodéate de un ambiente alegre y confortable, pon a tu alrededor las cosas que más te agraden. Pero no te obsesiones con “el orden y la limpieza” en tus relaciones y en tu casa; no pasa nada porque no agrademos a todos los que nos rodean ni porque la cama se quede sin hacer.

Construye la vida más fácil y agradable, no estés todo el día pendiente de los detalles, de forma casi maniática, para que cada cosa esté en su sitio perfectamente colocada tanto en tu vida como en tu casa…

No busques la perfección en todo
La vida está llena de cambios y de contrastes. Amar la perfección puede suponer odiar la vida. En todo lo bueno hay algo malo y en todo lo malo hay algo bueno. ¡Descúbrelo! No olvides que una de las cosas que nos caracteriza como seres humanos es tener limitaciones, aprovecha tus errores para aprender y mejorar, incluso permítete bromear sobre ellos.

Vigila tu aspecto exterior
Todos poseemos algún atractivo. Acepta tu físico y sácale partido potenciándolo, viste de forma sencilla y cómoda contigo mismo. Dedícate un poco de tiempo, de vez en cuando, a disfrutar una ducha y ha arreglarte de forma natural. La belleza que sentimos en nuestro interior es el verdadero reflejo de lo que ven quienes nos rodean.

Pon tus asuntos al día
Pon al día los papeles del banco, las facturas, la revisión del coche… las cosas que tengas pendientes. Actualízate y libérate de las tareas que siempre dejas para más adelante y que no te producen más que una molesta ansiedad, sensación de ineficacia y agobio.

No te infravalores
No estés continuamente comparándote con los demás. Hazte una lista de tus mejores cualidades y repásala a menudo. Si no te sientes capaz de hacerlo pídele ayuda a algún ser querido.

Controla tus emociones
Ten sangre fría ante un problema. Si tiene solución ¿por qué preocuparte? Y si no la tiene, ¿para qué? Desarrolla la capacidad de entender las emociones, ellas te protegen, te informa de que algo no funciona y tienes que hacer algo para salir de esa situación. Controla tus impulsos e intenta permanecer tranquilo y optimista ante las adversidades. Las dificultades son un reto a tu capacidad y produce una gran satisfacción personal superarlas.

Revisa tu día a día al irte a la cama
Ser positivo requiere cierto grado de vigilancia. No es realista pensar que, aplicando todos los pasos para simplificar la vida y tener una actitud positiva se mantendrá automáticamente. Muchos de nosotros tenemos viejos hábitos que son difíciles de erradicar, así que dedica unos minutos cuando estés en la cama a “echar un vistazo” al día, a la actitud que has mantenido y pregúntate si te sientes satisfecho con ella; date las buenas noches y marca un objetivo de mejora para el día siguiente.

Despiértate con optimismo
Tu percepción de la jornada que va a empezar debe ser lo más positiva posible: “Voy a realizar bien mis tareas, voy a disfrutar de este día”. Intenta no cargarte de tareas innecesarias, aprende a distinguir lo que es importante de lo que no es tanto.
Relájate e trasmite energía positiva
Busca a lo largo de cada día algunos ratos tranquilos, sin ruidos, sin prisas. Siéntate o acuéstate y respira hondo, al expirar el aire, imagina una nube gris con la que expulsas todo lo negativo de tu interior: las tensiones, la rabia, el cansancio, las prisas…

Al inspirar aire, imagina que una luz brillante te llena de una energía que representa la calma, la serenidad, la confianza en ti mismo, la valentía, la fuerza de voluntad y el éxito en la vida.

Aprende a sonreír

De niños reímos con naturalidad, pero, gradualmente, perdemos esa capacidad al hacernos adultos. Parece ser que, cuando más desenfrenada es nuestra vida, más nos alejamos de nuestra capacidad de reír y divertirnos. Felizmente, la risa, como montar en bicicleta, es algo que se vuelve a aprender fácilmente.

Piensa que la sonrisa hace que tú te sientas bien y que los demás se sientan acogidos, está asociada al estado emocional del bienestar y la felicidad. Reduce el estrés, alivia la tensión y calma el corazón airado.

Cree en el ocio

Cree en el valor del ocio, no solo en el negocio (que significa “no ocio”). Intenta no ser de los que no pueden perder ni un minuto. Aprende a creer en lo inútil, en lo gratuito, en lo improductivo, en la inactividad también. Y en el silencio y en la espontaneidad.

Respeta los demás y te respetarán

El amor a las personas no lleva implícito la imposición de los valores propios a las personas que queremos. Hay que respetar el derecho que cada individuo tiene a tener su propio punto de vista y a tomar sus propias decisiones.

No busques la aprobación y el aplauso

Actúa según tu propio criterio. Vive y deja vivir. Intenta que las posibles críticas y los comentarios ajenos sobre tu persona no minen tu autoestima. La persona que mejor te conoce eres tú misma. Los demás pueden verte y juzgarte de una forma muy diferente a como tú lo haces.

Relativiza estos ejercicios

No tomes demasiado en serio estos ejercicios, como si fuesen la única solución de tu vida. No te culpabilices si no los cumples al pie de la letra, porque perderías el humor.

Arancha Bailón
PEDAGOGA y LOGOPEDA

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