Finalidad de la catequesis

Desde que comencé a ser catequista, siempre me he preocupado por buscar la manera de que la catequesis no sea un simple “dar la clase”, sino que trato de estudiar bien el tema, profundizarlo y posteriormente buscar recursos novedosos, llamativos, entretenidos y pedagógicos que ayuden a que ese tiempo sea agradable y los alumnos se interesen.

De acuerdo a los manuales de catequesis, esto es lo que se debe hacer, pero… le confieso que en ocasiones me ha sucedido que me concentro tanto en esos recursos que pierdo de vista lo fundamental, la finalidad de la catequesis:

” El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo “.

Toda la acción evangelizadora siempre debe buscar favorecer la comunión con Jesucristo.

Porque la catequesis se propone fundamentar y hacer madurar la conversión ” inicial ” de una persona al Señor, suscitada por el Espíritu Santo mediante el primer anuncio.

Nunca debemos de perder de vista que la catequesis debe ayudar a que el catequizando logre una INTIMIDAD MAS PROFUNDA EN EL ENCUENTRO PERSONAL CON JESUCRISTO, ayudar a que la persona conozca y tome conciencia cada vez más, de que Jesucristo lo llamó a una aventura desafiante, la aventura más seria y decisiva de su vida que consiste en llegar a una comunión plena con Jesucristo, en experimentar Su Amor, un amor que es capaz de satisfacer esa inquietud creadora que bate y pulsa en lo más profundo de cada uno de nosotros que es la búsqueda de la Verdad, la insaciable necesidad del Bien, el hambre de la Libertad y la nostalgia de la verdadera Bondad y Belleza. Y entonces, dicha comunión con Jesucristo, por su propia dinámica, impulsa al discípulo a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido: con Dios, su Padre, que le había enviado al mundo y con el Espíritu Santo, que le impulsaba a la misión; con la Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entregó; con los hombres, sus hermanos, cuya suerte quiso compartir.

Las tareas de la catequesis deben realizan la finalidad En los Evangelios aprendemos bastante acerca de la excelente pedagogía que usa Jesús con sus discípulos y que nosotros, sus discípulos también, debemos imitar:

* Jesús les daba a conocer las diferentes dimensiones del Reino de Dios “a vosotros se os ha dado a conocer los misterios del Reino de los cielos” [Mt 13,11],

* Les enseñaba a orar (“cuando oréis, decid: Padre…” [Lc 11,2],

* Les inculcaba las actitudes evangélicas (“aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” [Mt 11,29],

* Les iniciaba en la misión (“les envió de dos en dos” [Lc 10,1]

La finalidad se realiza a través de diversas tareas que están mutuamente implicadas.

¿Cuáles son estas tareas?

Las tareas fundamentales de la catequesis se enfocan a la educación de las diferentes dimensiones de la fe:

Para finalizar quiero compartir con ustedes, unas palabras del Papa Juan Pablo II que dirigió a los participantes en una sesión del consejo internacional para la Catequesis:

Amadísimos: Sabed que llevo muy en el corazón vuestro trabajo. De vosotros, en efecto, depende en gran parte la eficacia del anuncio cristiano, que está destinado a dar frutos en la vida diaria de los bautizados. Por esto, es mi deber recordaros a todos vosotros ante el Señor en la oración, con el fin de que Él ilumine vuestras mentes, robustezca vuestras voluntades, fecunde vuestros esfuerzos. La renovación de la catequesis debe ser considerada verdaderamente como un don del Espíritu Santo a la Iglesia (Catechesi tradendae, 3). Al dirigiros mi palabra de ánimo, quiero hablar a cuantos comparten con vosotros la responsabilidad de la búsqueda y de la experimentación, así como también a todos los padres, catequistas y profesores, que humildemente y con alegría ejercen el apostolado catequístico en las casas, en las parroquias, en los grupos.

Que el Señor os bendiga ampliamente, mientras con alegría os imparto mi bendición apostólica a todos vosotros, a vuestros colaboradores y a cuantos de diferentes maneras se beneficiasen de vuestros preciosos trabajos.

por Martha Carrillo

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¡El Idiota!

Cuenta una historia sobre una pequeña ciudad, donde un grupo de personas se divertía con un humilde hombre de la aldea.

Ese pobre hombre, vivía de pequeñas changas y limosnas.

Diariamente este hombre a quien ellos llamaban “el idiota”

venía al bar del pueblito donde todas las noches se reunían para “matar” el tiempo.

Allí cada noche, le ofrecían escoger entre dos monedas:

-una grande, cuyo valor era de 200 reales y – otra más chica, que valía 1000 reales.

¨El idiota” siempre escogía la más grande pero menos valiosa, lo que era el motivo de risas y burlas para todos.

Cierto día, a un recien llegado al pueblo le llamó la atención este asunto.

Entonces le preguntó a “el idiota” si no habia percibido que la moneda más grande valía menos.

- Lo sé, respondió, lo supe siempre….no soy tan bobo. La grande vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.”

Se pueden sacar varias conclusiones de esta historia.

La primera: Quien parece idiota, no siempre lo es.

La segunda : Quienes eran los verdaderos idiotas de la historia?

La tercera : ser ambicioso, acaba cortando la fuente de ingresos.

Pero la conclusión mas interesante es :

La percepción de que podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos.

Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, pero sí importa lo que realmente somos.

¨El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.”

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