Las semillas de la felicidad
¡Cuánto amor y cuánta felicidad! Las historias de pareja nos inundan de esa inmensa sensación de bienestar. El corazón late con mayor fuerza y ¡palpita hasta el estómago! Pero esta excitación no dura eternamente a menos que se alimente día a día. En realidad en el amor pasa como todo lo demás: para recoger los frutos antes hay que sembrar.
Aprende a plantar las semillas oportunas en el momento justo.
Los primeros días saltan chispas. No hace falta atizar la llama del amor y de la pasión porque todo es perfecto: las caricias suceden a los besos y las palabras de amor se encadenan con las miradas más apasionadas. Pero si la aventura supera esos días iniciales en los que las mariposillas hacen nido en nuestro estómago hay que poner en marcha algunas estrategias para hacer que el fuego no se apague. ¡Tranquila! No es nada sofisticado ni esotérico. En realidad se trata de pequeños truquillos que tu abuelita te hubiera dado si no hubiera tantos tabúes para hablar ese tema que verdaderamente nos apasiona a todas y a todos.
¡Oh, el amor! ¡Qué bonito y delicado es! ¿Qué puedes hacer para que no se quiebre? ¿Qué puedes hacer para mantenerte siempre enamorada/o? Hay muchos misterios entorno al amor. Y algunos jamás se desvelarán porque tiene algo casi espiritual. Pero hay algunas afirmaciones que no escapan a la lógica del amor. Y la más trágica es que el amor es un sentimiento caduco. La mayoría de expertos afirman que el enamoramiento propiamente dicho dura apenas unos meses Después los sentimientos se acomodan y entran en juego la rutina y la costumbre. Esta nueva fase en la vida de pareja no significa el final de la aventura, pero, evidentemente, le resta atractivo y felicidad.
¿Qué puedes hacer para evitar que esto suceda jamás?
La sorpresa es uno de los sentimientos que más nos seducen. Inicialmente, cuando conoces muy superficialmente a tu pareja, las sorpresas se suceden. La capacidad de asombro de uno y de otro jamás se debe perder.
El mayor error es convertirse en un ser completamente previsible. Ya sabes: regalar sólo para las fechas que marca el calendario, programar viajes sólo para vacaciones o salir a cenar sólo los sábados por la noche. ¡Improvisa!
Es cierto que al estar completamente compenetrados a veces puedes prescindir de las palabras: una mirada suele bastar para comunicar infinidad de sentimientos.
Pero no caigas en el error de dar por supuesto que la comunicación verbal es completamente secundaria.
Y… qué lugar ocupa el sexo en este trabajo de soporte del amor? Es fundamental, no hay duda.
Tienes que hacer lo imposible para mantener la llama de la pasión en su máximo apogeo.
¿Cómo? Una vez más la clave está en tu imaginación.
Ella sabrá dictarte las maneras más eficaces de resucitar las mariposas. y… si la imaginación no es tu fuerte, inspírate en las numerosas enseñanzas que se han escrito sobre la materia.