Padre Jordi Rivero

Ante el reclamo de ciertos “derechos” por parte de algunos grupos homosexuales militantes, ofrecemos esta reflexión.
Las personas con inclinaciones homosexuales, como todas las personas, tienen derechos humanos y merecen ser amadas y respetadas (mas sobre esto: Homosexualidad). Sin embargo, cuando se habla de derechos, es necesario distinguir entre “persona” y “comportamiento”:

Los derechos civiles pertenecen a todo ciudadano en virtud de ser persona pero no constituyen licencia para un comportamiento (sexual o de otro tipo) contrario a la moral.

TODOS los ciudadanos tienen justamente los mismos derechos civiles. La ley debe proteger a TODOS. Nadie, sin embargo, puede crearse sus propios derechos contrarios a la moral, sobre todo cuando esta afecta el orden de la familia y la sociedad. Nos opondríamos a toda ley que viole los derechos humanos de cualquier persona, sea quien sea. Pero reconocemos el derecho del estado a establecer leyes que protejan la moral pública. Toda persona, sea cual fuese su inclinación sexual, debe respetar esas leyes. Nadie puede abrogarse derechos inexistentes. “Un desorden moral jamás debe ser considerado como un derecho civil” -Juan Pablo II. La Corte Suprema de Estados Unidos, en su decisión Bowers v. Hardwick, afirmó que, desde el punto de vista constitucional, “no existe un derecho fundamental a la sodomía homosexual”.

Es cierto que las personas y grupos tienen libertades pero esta no se puede separar de la responsabilidad y respeto por el bien común. No se debe utilizar la libertad para justificar comportamientos públicos gravemente inmorales.

Nadie tiene libertad, por ejemplo, para andar desnudo por la calle o para tirar basura en la vía. Desde pequeños aprendemos que la libertad no es licencia para hacer lo que nos da la gana. Debe fundamentarse en valores morales constituyentes de la ley natural para la protección de todos especialmente de los niños y las familias.

Cuando una sociedad pierde sus valores morales básicos cae en el error de creer que todo es admisible y pronto se deteriora. La misma libertad se convierte en la primera víctima. Se vive entonces a merced de los mas fuertes.
La sociedad americana ya es ampliamente permisiva. Pero los activistas homosexuales buscan algo mas. Quieren establecer leyes especiales para imponer al público un desorden moral. Ya hemos visto, por ejemplo como, alegando que el sistema actual les “discrimina”, han querido forzar a los Boy Scouts a tener líderes homosexuales para los niños.

Igualmente quieren forzar una redefinición de la familia según sus intereses.

No podemos cruzarnos de brazo. Sin entrar en partidismo político debemos ayudar a comprender las batallas morales de nuestros tiempos.

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