Había una vez, sobre un colina en un bosque, tres árboles. Con el murmullo de sus hojas, movidas por el viento, se contaban sus ilusiones y sus sueños. El primer árbol dijo: “Algún día yo espero ser un cofre, guardián de tesoros. Se me llenará de oro, plata y piedras preciosas. Estaré adornado con tallas complicadas y maravillosas, y todos apreciarán mi belleza”. El segundo árbol contestó: “Llegará un día en que yo seré un navío poderoso. Llevaré a reyes y reinas a través de las aguas y navegaré hasta los confines del mundo. Todos se sentirán seguros a bordo, confiados en la resistencia de mi casco”. Finalmente, el tercer árbol dijo: “Yo quiero crecer hasta ser el árbol más alto y derecho del bosque. La gente me verá sobre la colina, admirando la altura de mis ramas, y pensarán en el cielo y en Dios, y en lo cerca que estoy de El. Seré el árbol más ilustre del mundo, y la gente siempre se acordará de mí”.
On 11.12.08, In Inspiración, Religión, By Arturo
Amar a Dios es fundamental en la vida del hombre. Debe ser lo primero que debemos hacer en nuestra vida diaria. El siempre se preocupa por nosotros, de los problemas que nos acontecen día con día, El quiere que Ileguemos a su Reino y nos tiene un lugar reservado en éste, cosa que es maravillosa. Pero hay un detalle que debemos tomar en cuenta. Ese detalle es el de agradecerle en todos los aspectos a Dios. Quererlo y sobre todo amarlo con todas las ganas del mundo.
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