VENCE LOS OBSTACULOS


TENEMOS QUE APRENDER A VENCER LOS OBSTACULOS QUE SE INTERPONEN EN NUESTRO CAMINO. DIOS ES UN DIOS MARAVILLOSO, PERO NOS HA DADO LIBERTAD PARA ESCOGER LO QUE NOSOTROS QUERAMOS. NO NOS HA PROMETIDO UN JARDIN DE ROSAS SIN ESPINAS, PERO SI NOS HA PROMETIDO QUE EN LOS MOMENTOS DIFICILES SI LO PEDIAMOS ESTARIA CON NOSOTROS. EN JOSUE 1:9, NOS MANDA A ESFORZARNOS. PERO QUE DIFICIL SE NOS HACER VENCER EN MEDIO DE LAS PRUEBAS, HA QUIEN DICE QUE LAS PRUEBAS NO LAS ENVIA DIOS, YO ESTOY DE ACUERDO , PERO SI LAS PERMITE. CRECEMOS EN MEDIO DE TANTAS DIFICULTADES QUE SI NO VEMOS LA GUERRA ESPIRITUAL, NO VAMOS A VENCER. LO OBSTACULOS QUE VEMOS EN NUESTRO CAMINO, MUCHAS VECES NO NOS PERMITE ORAD, AYUNAR O ASISTIR A LA IGLESIA. CUANDO LEEMOS A ROMANOS 8:32, ENTENDEREMOS CON QUIEN ES LA LUCHA. NUESTRA LUCHA MAS DIFICIL ES CON LO QUE TU Y YO NO VEMOS, LA LUCHA ESPIRITUAL. VAMOS A COGER UN EJEMPLO, TENGO UN HERMANITO ESPIRITUAL, QUE CADA VEZ QUE HAY UN RETIRO SE ATRIBULA Y SATANAS VENCE PORQUE NO VA PORQUE NO QUIERE, EN MEDIO DE BATALLAS TENEMOS QUE VER QUIEN ES EL QUE NO QUIERE QUE NOS
ALIMENTEMOS ESPIRITUALMENTE, SI APRENDEMOS A VER  QUIEN ES VAMOS A TENER VICTORIA EN MEDIO DE LOS OBSTACULOS. SIEMPRE VA A TENER OBSTACULOS, PERO TIENES QUE APRENDER A PASARLOS SIN QUE TE HAGAN DAÑO Y TE ASEGURO QUE TU CRECIMIENTO ESPIRITUAL, SERA TAN RAPIDO QUE TU MISMO TE VAS A SORPRENDER. ACUERDATE DE LA GRAN IMPORTANCIA QUE TU TIENES PARA DIOS, QUE ENVIO SU UNICO HIJO, PARA QUE TU Y YO FUERAMOS SALVO, POR NUESTRAS ENFERMEDADES Y POR TANTAS COSAS MAS.                    DIOS TE BENDIGA

 

La exaltación del ego

“La cultura occidental –afirma José Antonio Marina– puede contarse como la historia de un Yo que ha ido engordando. Es fácil señalar las etapas principales. La reforma protestante apeló a la propia conciencia frente a la autoridad. Descartes instauró el yo-pienso como instancia definitiva. La Ilustración hizo lo mismo con la razón. El romanticismo exacerbó el protagonismo del Yo. El idealismo alemán lo convirtió en el origen de todo. Y, como último paso, encontramos la creciente insistencia en el individualismo. Todo ha desembocado en una afirmación desmesurada del Yo que no deja de plantearnos problemas. Lo que a veces ha sido una oportuna defensa de la autonomía personal se ha acabado convirtiendo en un obsesivo cuidado de uno mismo y en un narcisismo galopante”.

Este modo de ver las cosas, que está como inscrito en nuestra cultura, es una fuente de actitudes que fomenta en las personas una psicología un tanto febril y atormentada. Un darse vueltas a uno mismo que hace resonar en el interior todo un enjambre de voces que perturban. Voces que siempre están ahí, que llegan a lo más íntimo de uno mismo. Voces que exigen tener éxito, fama, poder. Voces que cuestionan la propia valía, que dan vueltas y revueltas en torno al derecho a ser querido y tenido en cuenta. Estilos de pensamiento que llevan a que pocos momentos del día estén libres de sentimientos oscuros como rencor, celos, lujuria, codicia, antagonismos o rivalidades sin sentido. Modos de abordar las cosas que llevan a obsesionarse por la aprobación de los demás o la consideración con que a uno le tratan. Un vagar de la memoria y la imaginación que hace soñar despierto, fantaseando ser genial, brillante, admirado. Un miedo a no gustar o a ser censurado que constantemente invita a diseñar nuevas estrategias para asegurar atención y cariño.

Ese estilo emocional zarandea al hombre como a un bote en medio del oleaje. Una pequeña crítica le enfada. Un pequeño rechazo le deprime. Un pequeño éxito le emociona. Se anima con la misma facilidad que se desanima. Piensa que sólo será querido si es guapo, inteligente, lleno de salud, si tiene un buen trabajo, amigos, contactos. Cae en un mundo que fomenta las adicciones, que incita a acumular estatus, que crea expectativas falsas, engaños que llevan a búsquedas inútiles, a constantes desilusiones.

Los demás como enemigos

Todo ese vivir centrado en uno mismo potencia también la envidia. Parece que a todos les va mejor, que todos están mejor que uno mismo. Ronda constantemente la idea de cómo llegar a donde están ellos. Luego, con el fracaso, vienen los celos y el resentimiento, la suspicacia y el ponerse a la defensiva. El envidioso se enreda en una madeja de deseos que, al final, le impide saber cuáles son sus verdaderas motivaciones. El victimismo y la desconfianza empujan a una búsqueda constante de argumentos, a estar siempre en guardia, a dividir el mundo en los que están a favor o en contra de uno mismo. Todo se vuelve oscuro alrededor. Se endurece el corazón, se llena de tristeza, se encuentra envuelto en diálogos interminables con interlocutores ausentes, anticipando preguntas y preparando respuestas.

Lo peor es que muchas veces, pese a ser evidente lo destructivo de ese estilo de pensamiento, no es fácil desprenderse de él, pues esa persona se encuentra esclavizada por su corazón, hambriento de unos deseos que le llevan por caminos equivocados. Superarlo no es fácil, pero sí muy necesario. Es preciso poner empeño para salir de ese angosto mundo del egoísmo y descubrir la grandeza y la paz de centrar la propia vida en los demás.

Alfonso Aguiló

www.interrogantes.net

 

MATRIMONIO

Cuando llegue a casa esa noche mientras mi esposa servía la cena, la tome de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Solo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos. De pronto ya no sabía cómo abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba.                                      Quiero el divorcio…… le dije lo más suave que pude.

Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me pregunto, por qué?  Evite su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiro los utensilios y me grito, no pareces hombre! Esa noche, ya no hablamos mas. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber que le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria. Mi corazón ahora le pertenecía a Eloisa.                    Ya no la amaba, solo me daba lástima!

Con un gran sentido de culpa, redacte un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa

Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y energía que desperdicio conmigo. Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloisa. Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mi, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco, ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca. El siguiente día, llegue a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día muy intenso con Eloisa y tenia mas sueño que hambre y mejor me retire a dormir.

Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importo y solo me acomode de nuevo en cama y seguí durmiendo.

En la mañana me presento sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres.

Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara como la cargue el día de nuestra boda.

Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa……. pensé que se estaba volviendo loca. Pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin mas peleas o malos momentos.

Le platique a Eloisa de las condiciones que puso mi esposa……se rio bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.

Desde que le exprese mis intenciones de divorcio mi esposa y yo no teniamos ningun contacto intimo. El primer dia que la cargue se me hizo un poco dificil. Nuestro hijo nos vio y aplaudio de felicidad al vernos y dijo, papa me da gusto que quieras mucho a mi mama. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitacion hasta la puerta de enfrente camine como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerro sus ojos y me dijo al oido que no le dijera al nino del divorcio. Me senti muy incomodo, la baje y ella camino a tomar el autobus para ir a trabajar. Yo maneje solo a mi trabajo.

El segundo dia fue un poco mas facil. Ella se recargo ligeramente en mi pecho. Podia oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le habia puesto mucha atencion a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, habia un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunte que si yo era el responsable de esto.

A el cuarto dia, cuando la cargue. Senti que regresaba un poco de intimidad. Esta era la mujer que me habia dado diez años de su vida.

El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platique nada de esto a Eloisa. Conforme los días pasaban se me hacia más fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.

Una manana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedaba. Solo suspiro y dijo, todos mis vestidos me quedan grandes. Es ahi donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada.

De repente entendí la razón……estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toque la frente.

Nuestro hijo entro en ese momento y dijo, Papa es tiempo que cargues a mama. El ver a su papa cargar a su mama todos los días se le había hecho costumbre . Mi esposa le dio un fuerte abrazo. Yo mejor mire hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargue, y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acaricio mi cuello, y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el dia que nos casamos.

Pero su estado físico me causo tristeza. En el ultimo día, cuando la cargue sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela. La abrace fuerte y le dije, nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así.

Me fui a trabajar…..salte fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que cualquier momento podría cambiar de opinión…..subí las escaleras, Eloisa abrió la puerta y le dije, Lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar.

No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta me toco la frente y me pregunto si tenía fiebre. Quite su mano de mi frente y le dije de nuevo. Lo siento Eloisa, ya no me voy a divorciar. Mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas. no porque ya no nos amaramos.   Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargue por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe.

Eloisa en este momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada, y llorando cerro su puerta. Corriendo baje las escaleras y me fui de ahí.

Pare en una florería, ordene un bonito ramo para mi esposa. La chica me pregunto qué le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, ” siempre te llevare en mis brazos hasta que la muerte nos separe”

Esa noche cuando llegue a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto……..solo para encontrar a mi esposa en su cama…..Muerta

Los pequeños detalles es lo que de verdad importa en una relación. No la mansión, el carro, propiedades o dinero en el banco. Esto crea solo un falso sentido de felicidad que no lo es todo. Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposa (o), y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz

Muchos de los fracasos en la vida le sucede a gente que no se da cuenta lo cerca que estaban del exito cuando se dieron por vencidos.

En vida, hermano, en vida…|

Ana María Rabatté

Si quieres hacer feliz a alguien que quieras mucho…
díselo hoy, sé muy bueno en vida, hermano, en vida…

No esperes a que se mueran, si deseas dar una flor,
mándalas hoy con amor en vida, hermano, en vida…

Si deseas decir “te quiero” a la gente de tu casa,
al amigo cerca o lejos en vida, hermano, en vida…

No esperes a que se muera la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto en vida, hermano, en vida…

Tú serás muy venturoso si aprendes a hacer felices,
a todos los que conozcas en vida, hermano, en vida…

Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores,
llena de amor corazones, en vida, hermano, en vida…