(Mt, 5,16) – Los cristianos son para todos los hombres de la tierra como una luz. Si somos cristianos debemos parecernos a Cristo.

Si queréis aprender el arte de la atención y delicadeza hacia los demás os pareceréis cada vez más a Cristo, porque su corazón era humilde y siempre estaba atento a las necesidades de los otros. Una gran santidad comienza por esta atención a los demás. Para que nuestra vocación sea bella tiene que estar llena de esta atención. Por doquier, Jesús pasaba haciendo el bien. Y la Virgen María, en Caná, no pensó más que en las necesidades de los otros y las comunicaba a Jesús.
Un cristiano es un tabernáculo viviente del Dios viviente. El me creó, me eligió, ha venido a habitar en mi vida porque me necesita. Ahora, que sabéis cómo Dios os ama ¿qué de más natural para vosotros que pasar el resto de vuestra vida irradiando este amor? Ser verdaderamente cristiano quiere decir acoger realmente a Cristo y llegar a ser otro Cristo. Amar como somos amados, como Cristo nos ha amado en la cruz.

+++

Bartholomew Kiely (teólogo jesuita) afirma que hoy muchos “desean que se reconozcan entre los derechos fundamentales del hombre la contracepción, el aborto, la eutanasia y el suicidio. El contenido de estos derechos es perverso porque no respeta el objeto de las acciones humanas, sino que intenta justificar la acción con independencia del fin (la muerte de un ser humano)”. 28.11.2003. Murcia. Esp.

+++

La conciencia debe estar informada, formada y disciplinada por valores auténticos.

+++

Mientras hablamos de la Segunda Venida de Cristo la mitad del mundo nunca ha escuchado de la Primera – Oswald J. SMITH

+++

“La enfermedad depresiva puede ser un camino para descubrir otros aspectos de uno mismo y nuevas formas de encuentro con Dios”

+++

Un día un mendigo acudió a la Madre Teresa y le dijo: “Todo el mundo te da algo, yo también quiero darte algo”. Y le regaló dos piastras. Dice Madre Teresa: “Si aceptaba el dinero, él no tendría para comer, pero si no lo hubiese aceptado lo habría hecho infeliz. Y acepté. Sentí en mí que ese regalo tenía más valor que el premio Nobel, pues él había dado todo lo que tenía. Vi en su cara la alegría de dar.”

+++

«La ética, sin un fundamento sólido y universal, dejaría de ser lo que es»

Sobre los altares es suficiente con que brille la Hostia Sagrada. Sino, como dijo san Hilario, construiríamos iglesias para destruir la fe.

Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.

+++

No se trata sólo de saber cuándo y cómo ha surgido materialmente el cosmos, ni cuando apareció el hombre, sino más bien de descubrir cuál es el sentido de tal origen: si está gobernado por el azar, un destino ciego, una necesidad anónima, o bien por un Ser transcendente, inteligente y bueno, llamado Dios. Y si el mundo procede de la sabiduría y de la bondad de Dios, ¿por qué existe el mal? ¿de dónde viene? ¿quién es responsable de él? ¿dónde está la posibilidad de liberarse del mal?

Desde sus comienzos, la fe cristiana se ha visto confrontada a respuestas distintas de las suyas sobre la cuestión de los orígenes. Así, en las religiones y culturas antiguas encontramos numerosos mitos referentes a los orígenes. Algunos filósofos han dicho que todo es Dios, que el mundo es Dios, o que el devenir del mundo es el devenir de Dios (panteísmo); otros han dicho que el mundo es una emanación necesaria de Dios, que brota de esta fuente y retorna a ella ; otros han afirmado incluso la existencia de dos principios eternos, el Bien y el Mal, la Luz y las Tinieblas, en lucha permanente (dualismo, maniqueísmo); según algunas de estas concepciones, el mundo (al menos el mundo material) sería malo, producto de una caída, y por tanto que se ha de rechazar y superar (gnosis); otros admiten que el mundo ha sido hecho por Dios, pero a la manera de un relojero que, una vez hecho, lo habría abandonado a él mismo (deísmo); otros, finalmente, no aceptan ningún origen transcendente del mundo, sino que ven en él el puro juego de una materia que ha existido siempre (materialismo). Todas estas tentativas dan testimonio de la permanencia y de la universalidad de la cuestión de los orígenes. Esta búsqueda es inherente al hombre.

“Obras todas del Señor, bendecid al Señor”.-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de “labrar y cuidar” este “jardín” que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

La señal luminosa de la Virgen María elevada al cielo brilla aún más cuando parecen acumularse en el horizonte sombras tristes de dolor y violencia. Tenemos la certeza de que desde lo alto María sigue nuestros pasos con dulce preocupación, nos tranquiliza en los momentos de oscuridad y tempestad, nos serena con su mano maternal. Sostenidos por esta certeza, prosigamos confiados nuestro camino de compromiso cristiano adonde nos lleva la Providencia. Sigamos adelante en nuestra vida guiados por María Madre de nuestro Salvador.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

+++

Anno Domini

“In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!”.

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios.

“El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo-global-universalidad-catolicidad. Por el camino de cada día, vivamos el Evangelio que la Iglesia propone.

In Obsequio Jesu Christi.

+++

Dones y frutos del Espíritu Santo – La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.

Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf Is 11, 1-2). Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.

Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana (Sal 143,10).
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios… Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo (Rm 8,14.17)

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).

Si de manera involuntaria se ha incluido algún material protegido por derechos de autor, rogamos que se pongan en contacto con nosotros a la dirección electrónica, indicándonos el lugar exacto- categoría y URL- para subsanar cuanto antes tal error. Gracias. ‘CDV’.-

“En caso de hallar un enlace o sub-enlace en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, notifíquenos por e-mail, suministrándonos categoría y URL, para eliminarlo. Queremos proveer sólo sitios fieles al Magisterio”. Gracias.

Tagged with:
 

El Hijo de Dios, Dios mismo, Dios de Dios, se hizo hombre. El Padre le dice: “Tu eres mi hijo”. El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro como niño indefenso para que podamos amarlo. Dios es tan bueno que puede renunciar a su esplendor divino y descender a un establo para que podamos encontrarlo y, de este modo, su bondad nos toque, se nos comunique y continúe actuando a través de nosotros. Esto es la Navidad: “Tu eres mi hijo, hoy yo te he engendrado”. Dios se ha hecho uno de nosotros para que podamos estar con él, para que podamos llegar a ser semejantes a él. Ha elegido como signo suyo al Niño en el pesebre: él es así. De este modo aprendemos a conocerlo. Y en todo niño resplandece algún destello de aquel “hoy”, de la cercanía de Dios que debemos amar y a la cual hemos de someternos; en todo niño, también en el que aún no ha nacido.

+++

Actualicemos unos con otros la bondad del Señor.

Himno a la grandeza y bondad de Dios
Acabamos de orar con la plegaria del salmo 144, una gozosa alabanza al Señor que es ensalzado como soberano amoroso y tierno, preocupado por todas sus criaturas.

La liturgia nos propone este himno en dos momentos distintos, que corresponden también a los dos movimientos poéticos y espirituales del mismo salmo. Ahora reflexionaremos en la primera parte, que corresponde a los versículos 1-13.

Este salmo es un canto elevado al Señor, al que se invoca y describe como “rey” (cf. Sal 144, 1), una representación divina que aparece con frecuencia en otros salmos (cf. Sal 46; 92; 95; y 98). Más aún, el centro espiritual de nuestro canto está constituido precisamente por una celebración intensa y apasionada de la realeza divina. En ella se repite cuatro veces -como para indicar los cuatro puntos cardinales del ser y de la historia- la palabra hebrea malkut, “reino” (cf. Sal 144, 11-13).

Sabemos que este simbolismo regio, que será central también en la predicación de Cristo, es la expresión del proyecto salvífico de Dios, el cual no es indiferente ante la historia humana; al contrario, con respecto a ella tiene el deseo de realizar con nosotros y por nosotros un proyecto de armonía y paz. Para llevar a cabo este plan se convoca también a la humanidad entera, a fin de que cumpla la voluntad salvífica divina, una voluntad que se extiende a todos los “hombres”, a “todas las generaciones” y a “todos los siglos”. Una acción universal, que arranca el mal del mundo y establece en él la “gloria” del Señor, es decir, su presencia personal eficaz y trascendente.

2. Hacia este corazón del Salmo, situado precisamente en el centro de la composición, se dirige la alabanza orante del salmista, que se hace portavoz de todos los fieles y quisiera ser hoy el portavoz de todos nosotros. En efecto, la oración bíblica más elevada es la celebración de las obras de salvación que revelan el amor del Señor con respecto a sus criaturas. En este salmo se sigue exaltando “el nombre” divino, es decir, su persona (cf. vv. 1-2), que se manifiesta en su actuación histórica: en concreto se habla de “obras”, “hazañas”, “maravillas”, “fuerza”, “grandeza”, “justicia”, “paciencia”, “misericordia”, “gracia”, “bondad” y “ternura”.

Es una especie de oración, en forma de letanía, que proclama la intervención de Dios en la historia humana para llevar a toda la realidad creada a una plenitud salvífica. Nosotros no estamos a merced de fuerzas oscuras, ni vivimos de forma solitaria nuestra libertad, sino que dependemos de la acción del Señor, poderoso y amoroso, que tiene para nosotros un plan, un “reino” por instaurar (cf. v. 11).

3. Este “reino” no consiste en poder y dominio, triunfo y opresión, como por desgracia sucede a menudo en los reinos terrenos, sino que es la sede de una manifestación de piedad, de ternura, de bondad, de gracia, de justicia, como se reafirma en repetidas ocasiones a lo largo de los versículos que contienen la alabanza.

La síntesis de este retrato divino se halla en el versículo 8: el Señor es “lento a la cólera y rico en piedad”. Estas palabras evocan la presentación que hizo Dios de sí mismo en el Sinaí, cuando dijo: “El Señor, el Señor, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34, 6). Aquí tenemos una preparación de la profesión de fe en Dios que hace el apóstol san Juan, cuando nos dice sencillamente que es Amor: “Deus caritas est” (1 Jn 4, 8. 16).

4. Además de reflexionar en estas hermosas palabras, que nos muestran a un Dios “lento a la cólera y rico en piedad”, siempre dispuesto a perdonar y ayudar, centramos también nuestra atención en el siguiente versículo, un texto hermosísimo: “el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas” (v. 9). Se trata de palabras que conviene meditar, palabras de consuelo, con las que el Señor nos da una certeza para nuestra vida.

A este propósito, san Pedro Crisólogo (380 ca. 450 ca.) en el Segundo discurso sobre el ayuno: “”Son grandes las obras del Señor”. Pero esta grandeza que vemos en la grandeza de la creación, este poder es superado por la grandeza de la misericordia. En efecto, el profeta dijo: “Son grandes las obras de Dios”; y en otro pasaje añade: “Su misericordia es superior a todas sus obras”. La misericordia, hermanos, llena el cielo y llena la tierra. (…) Precisamente por eso, la grande, generosa y única misericordia de Cristo, que reservó cualquier juicio para el último día, asignó todo el tiempo del hombre a la tregua de la penitencia. (…) Precisamente por eso, confía plenamente en la misericordia el profeta que no confiaba en su propia justicia: “Misericordia, Dios mío -dice- por tu bondad” (Sal 50, 3)” (42, 4-5: Discursos 1-62 bis, Scrittori dell area santambrosiana, 1, Milán-Roma 1996, pp. 299. 301).

Así decimos también nosotros al Señor: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad”.

01.II.2006 – BENEDICTO PP. XVI – Obispo de Roma, ‘Primus inter pares’, junto a la tumba de Pedro. Vat.

Tagged with:
 

35 Actos de bondad

La capacidad para la bondad existe en cada una de nosotros sin excepción alguna. No importa el tipo de dolor que te haya tocado vivir en tu vida, esa capacidad nunca es destruida.

En los días de intenso movimiento y vertigo que nos toca vivir, muchas veces y sin darnos cuenta vamos cayendo en una rutina con los nuestros, los vecinos, compañeros de trabajo y personas en general sin darnos cuenta. Es la rutina del olvidarse de ser amable, atenta, y bondadosa pues estas constantemente compitiendo y trabajando por objetivos. Hay que alcanzar las metas que tiene la compañía para sobrevivir en la jungla del mercadeo.

Sin embargo, tu corazón experimenta sentimientos de Honda ternura cuando un día como otro cualquiera te topas repentinamente con un acto de bondad de alguien a quien no conoces. Como le pasó a unos amigos míos al pasar por la ventanilla de peaje en una congestionada carretera de la ciudad de Chicago. Al extender su mano para pagar los 50 centavos de dólar el guardián de la misma les dijo: ” sigan su camino amigos pues la persona que iba adelante pago por ustedes y les deseo un feliz día”. ¿Qué bonito no? Actos de bondad en apariencia insignificantes pero que tocan el corazón de una forma especial y te hacen pensar en la bondad que hay en cada corazón humano. Es bueno tener detalles con personas que muchas veces no conoces y que te hacen crecer como mujer . No sabemos como uno de estos actos puede alegrar el día de esa persona como le paso a mis amigos.

A continuación te doy algunas ideas para que tu también te animes a implementarlos en tu vida.

1- Da los Buenos días con una gran sonrisa a la persona que va a subirse contigo en el elevador.
2- Paga el peaje a la persona que pasará después de ti.
3- Tómate un minutos para orientar a una persona que este pérdida incluso aunque tengas prisa.
4- Escríbele una carta a ese hijo que necesita un poco más de tu atención.
5- Ofrécete para irle a hacer las compras al Mercado a una persona mayor.
6- Dale a un vagabundo tu almuerzo de ese día.
7- Dile “te amo” a alguien que tu ames.
8- Si te compraste dos nuevos trajes, procura regalar uno.
9- Envía flores a una amiga que tienes tiempo de no ver.
10- Llévale el café a tu asistente.
11- Cuando digas gracias y por favor trata de decirlo directamente desde tu corazón.
12- Escucha con todos tus sentidos.
13- No interrumpas cuando alguien esta dando su punto de vista.
14- Aunque la persona no tenga la razón pásalo por alto para promover la armonía.
15- Deja que un conductor agresivo te quite el paso sin encolerizarte.
16- Sonríele a la cajera del supermercado especialmente si ella no te da una sonrisa.
17- Pon tu carrito de supermercado de nuevo en su sitio.
18- Escríbele a una maestra que haya sido importante en tu vida.
19- Lleva una caja de repostería fina para compartirla en la oficina. ¡Sorpréndelos!
20- Olvida la deuda que una amiga te debe y nunca más lo recuerdes.
21- Escríbele una nota al jefe de una persona que ha colaborado mucho contigo y explícale el maravilloso trabajo que esa persona esta haciendo.
22- Simplemente di “lo siento” cuando te has equivocado.
23- Cuando vayas al cine, a un picnic o de visita a un parque recoge la basura.
24- Manifiesta simpatía a alguien que es arrogante.
25- Contesta el teléfono amablemente aunque no estés de humor.
26- Deja una propina generosa para el que te ha servido en el restaurante.
27- Enseña a manejar a alguien.
28- Enseña a leer a un niño.
29- Enseña a utilizar los cubiertos con mucha paciencia a tus hijos.
30- Aunque te mueras por criticar a alguien no lo hagas.
31- Llévale rosas a tu mama sin motivo alguna.
32- Abraza a tu papá y dile cuanto lo quieres.
33- Solo por este día no discutas con tu pareja.
34- Solo por este día comprende a tu hija adolescente.
35- Solo por este día haz un acto de bondad y siente tu corazón vivo.
Diáfana sonrisa, obsequio de bondad.

Querida amiga, estas son solo algunas ideas que puedes llevar a cabo si quieres hacer una diferencia en la vida de los demás a la vez que te ayudan a crecer como mujer viviendo enfocada en las necesidades de los otros. Pues para llevar a cabo estos “actos de luz” es preciso olvidarse de una misma sabiendo que al hacerlo encuentras todo el amor que reside en tu naturaleza femenina. Es necesario que te animes a abrir tu corazón cada vez más y mejor. Consciente hasta la raíz última de ti misma que como mujer nadie puede manifestar estos actos de bondad y luz como tu.

Cada vez que extiendes parte de ti misma a los otros, te das cuenta de que estas íntimamente unida a tus amigos, vecinos, e incluso a aquellos que no te caigan del todo bien. Es por esto mismo que la generosidad y la bondad tienen el poder de transformarte y mejorar a los otros al mismo tiempo en que también te conviertes en beneficiaria de el amor.

No lo olvides.

Por Sheila Morataya-Fleishman
Agradecemos la fuente: www.encuentra.com 2003-11-08

Tagged with: