Pienso que cualquiera que haya conocido un poco de cerca el drama de una persona homosexual, siente a partir de entonces una comprensión y un aprecio muy especial por quienes sufren esa situación. Cuando se comprende un poco mejor la realidad del sufrimiento de esas personas, dejan de hacer gracia las bromas sobre este asunto, y más bien producen un profundo desagrado.

-¿Pero es realmente posible salir de la homosexualidad?

No digo que sea fácil, porque no lo es, pero no hay que dejarse llevar por planteamientos fatalistas, ni siquiera en los casos en que las tendencias homosexuales son intensas y están muy arraigadas. La idea de que el homosexual no puede cambiar suele responder más a una reivindicación de grupo que a una realidad orgánica o fisiológica. La medicina ha avanzando mucho, y hay abundante experiencia clínica de que la homosexualidad se puede superar con una terapia adecuada. Así lo asegura, por ejemplo, el psicólogo holandés Gerard van der Aardweg, sobre la base de una experiencia clínica de veinte años de estudios sobre la homosexualidad.

Aardweg insiste en que el homosexual tiene también instintos heterosexuales, pero que suelen ser bloqueados por su convencimiento homosexual. Por eso, la mayor parte de los pacientes que lo desean verdaderamente y se esfuerzan con perseverancia, mejoran en uno o dos años, y poco a poco disminuyen o desaparecen sus obsesiones homosexuales, aumentan su alegría de vivir y su sensación general de bienestar. Algunos acaban por ser totalmente heterosexuales; otros padecen episódicas atracciones homosexuales, que son cada vez menos frecuentes conforme toma fuerza en ellos una afectividad heterosexual. Pero a algunos quizá les supondría un esfuerzo tan grande que les obligaría a llevar una vida muy difícil…

Incluso para los homosexuales más graves, no hay otro camino de liberación que luchar por corregir sus inclinaciones desviadas. Hay que tener en cuenta que rendirse a esas tendencias, con la consiguiente búsqueda constante de contactos y de relaciones -que suelen ser inestables y frustrantes por su propia naturaleza-, desemboca a la larga en una espiral de mayor insatisfacción. Dejarse llevar produce una angustia aún más grande, pues lleva a una vida de profundos desequilibrios afectivos, disfrazados quizá por una satisfacción aparente, pero que acaba conduciendo a una mayor desesperanza y un mayor deterioro psíquico. Por esa razón la Iglesia católica les alienta a asumir la cruz del sufrimiento y de la dificultad que puedan experimentar a causa de su condición.

-¿Y cómo se asume esa cruz?

Viviendo la castidad, un sacrificio que les proporcionará como beneficio una fuente de autodonación que los salvará de una forma de vida que amenaza continuamente con destruirlos. La actividad homosexual impide la propia realización y felicidad, porque es contraria a la naturaleza. Es cierto que en los casos más graves quizá no sean aptos para el matrimonio, pero siempre son aptos para amar -de otra manera- a los demás, y así pueden vivir incluso con un amor mayor que el que reina en muchos matrimonios. La Iglesia les pide que vivan la castidad, por su propio bien, exactamente igual que se lo pide a todas las personas heterosexuales que no están casadas.

-¿Y si encuentran mucha dificultad para curarse y se abandonan a esas tendencias? Porque, además, muchos se niegan a considerarlo una enfermedad, y dicen que es algo genético.

Hace más de un siglo que se busca un origen genético a la homosexualidad, y los avances científicos indican más bien que no lo hay. Los últimos descubrimientos en el mapa genético reafirman cada vez más la libertad del ser humano. Craig Venter, fundador de una de las compañías más punteras en investigación genética, concluía recientemente que «la maravillosa diversidad de los seres humanos no está tanto en el código genético grabado en nuestras células, sino en cómo nuestra herencia biológica se relaciona con el medio en que vivimos. No tenemos genes suficientes para justificar la noción de un determinismo biológico, y es altamente improbable que puedan existir genes específicos sobre el alcoholismo, la homosexualidad o la agresividad. Los hombres no son prisioneros de sus genes, sino que las circunstancias de la vida de cada individuo son cruciales en su personalidad».

La homosexualidad no es genética, sino sobrevenida. Y las terapias de curación de la homosexualidad tendrán más éxito en unos casos que en otros, pero eso no tiene nada de extraño. Hay muchas enfermedades, como el asma o la artritis reumática, por ejemplo, que por el momento no siempre se pueden curar. Pero ningún médico serio concluiría que no tiene sentido someter a esos pacientes a un tratamiento, o estudiar nuevas posibles terapias. Abandonarse a las tendencias homosexuales no es un estilo de vida alternativo recomendable para nadie.

-Si es una enfermedad, ¿por qué no figura en el catálogo mundial de enfermedades mentales? Es cierto que en 1973 la homosexualidad fue extraída del “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders” (DSM), pero hay que decir que aquello constituyó uno de los episodios más deprimentes de los anales de la medicina moderna. Fue relatado ampliamente por uno de sus protagonistas, Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, y es un buen ejemplo de cómo la militancia política puede llegar a interferir y alterar el discurso científico. Durante los años previos a esa decisión se sucedieron repetidos intentos de influir en los congresos de psiquiatría mediante insultos, amenazas, boicots y otros modos de presión por parte de de activistas gays. El obstruccionismo a las exposiciones de los psiquiatras fue en aumento hasta llegar a tomar la forma de una auténtica declaración de guerra. La victoria final fue para el lobby gay, aunque hay que decir que a pesar de la propaganda y de las presiones, la aprobación de la exclusión de la homosexualidad del DSM no obtuvo más que el 58 % de los votos. Era una mayoría cualificada para una decisión política, pero un tanto sobrecogedora para dar por zanjado un análisis científico de un problema médico. Se piense lo que se piense al respecto -y la falta de unanimidad médica debería ser una buena razón para optar por la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes-, la verdad es que la controvertida decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era un trastorno psicológico estuvo más basada en la acción política que en una consideración científica.

¿Es o no una enfermedad?

«Fui homosexual activo durante veintiún años, hasta que me convencí de la necesidad de cambiar -explicaba Noel B. Mosen en una carta publicada en la revista New Zealandia. »Con la ayuda de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos homosexuales que antes dominaban mi vida. En todo el mundo son miles las personas que han cambiado, igual que yo. »Es falso que se haya probado la existencia de un gen que determine la homosexualidad. Si los genes fueran determinantes, cuando uno de dos gemelos fuera homosexual, también el otro tendría que serlo; pero no ocurre así. »Además, si la orientación sexual estuviera genéticamente determinada, no habría posibilidad de cambiar; pero conocidos expertos en sexología como D. J. West, M. Nichols o L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales de modo completamente espontáneo, sin presiones ni ayuda de ninguna clase. »Mi experiencia es que la homosexualidad no es una condición estable ni satisfactoria. No es libertad: es una adicción emocional.»

En las últimas décadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de férrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensión de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi idílico. Pero, como ha señalado Aardweg, esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas.

La satisfacción estable y la felicidad no llegan a través de las relaciones homosexuales. Transcribo otro testimonio publicado recientemente en El Semanal. «Leí la entrevista que salió en el número 656 de su revista el pasado 21 de mayo. Si ese chico es feliz viviendo su homosexualidad, pues me alegro. No quiero ahora valorar la homosexualidad ni a quienes la practican. Tan solo quiero dar mi testimonio por si a alguien le sirve. He vivido mi homosexualidad durante unos diez años. He sufrido constantes angustias, infidelidades, traiciones y celos. Desde hace un año he cortado con esas relaciones y procuro salir con chicas y cambiar de ambiente. Cada vez me encuentro más feliz y no quiero caer en los errores pasados. Creo considerarme un ex gay. Aviso a navegantes: ¡ser gay no es tan rosa como lo pintan!»

No es una simple cuestión de palabras

La correcta comprensión de este problema no es una cuestión de teorías o de simples precisiones académicas o terminológicas. Acertar en este punto representa dar o no esperanza a muchas personas que viven prisioneras del viejo dogma de que la homosexualidad es algo innato, inmutable y extendidísimo. Un error que produce daños irreparables a mucha gente. Se habla tanto y tan desenfocadamente de la homosexualidad, que empieza a ser un tema de seria preocupación en muchos adolescentes, que empiezan sin motivo a creer que tienen tendencias homosexuales. Con el problema añadido de que pocos se atreven a hablarlo a tiempo con la persona adecuada.

No es extraño que un adolescente sienta en algún momento unas leves tendencias homosexuales debidas a algún pequeño problema del desarrollo, habitualmente pasajero y que pronto queda en nada. Pero si a esa chica o ese chico se le ha hecho creer que la homosexualidad es de origen genético, y que es algo permanente, y que es incurable, esa idea puede provocar que ese adolescente convierta un sencillo y circunstancial problema en una profunda crisis de identidad sexual, y acabe por orientar su vida en una dirección equivocada.

Esas crisis de confusión sobre la identidad sexual en la adolescencia no son difíciles de superar, con o sin ayuda médica, según la gravedad del caso. Lo que sería un gran error es aconsejarles que asuman la condición de homosexual como algo normal y definitivo, y animarles a que desarrollen su sexualidad en ese sentido. Cuando se afirma que las personas con inclinaciones homosexuales no pueden sino actuar según esas inclinaciones, en el fondo se está negando a esas personas lo más específicamente humano, que es la libertad personal. Quizá no son responsables de sentir esas inclinaciones, pero sí serían responsables de practicarlas y contribuir así a reforzar su tendencia, con lo que se hacen un daño grande a sí mismos. Siempre hay que procurar ser comprensivo con quien no logra remontar una dificultad, de cualquier tipo que sea, pero negar por principio que pueda hacerlo demuestra considerar en muy poco al hombre. Sería una actitud pesimista y triste, y además muy poco tolerante.

-¿Y qué contestarías a quienes dijeran que tus ideas sobre este tema son “homofobas”, y que por tanto no deben tolerarse?

Les pediría que rebatan mis afirmaciones. Todos tenemos derecho a sostener lo que nos parezca verdadero u oportuno. Si quieren rebatir afirmaciones científicas han de hacerlo con otras de la misma naturaleza. Si se trata de opiniones o juicios de valor, tendrán que oponer otros. Pero no la intolerante exigencia del silencio o de la rectificación forzosa. Porque hay mucho progresista cazador de brujas que quisiera quemar en una pira pública todo lo que no coincida exactamente con sus dogmas sobre el tema, pero la libre investigación científica y la libertad para expresar valoraciones y opiniones no pueden quedar limitadas por los prejuicios ideológicos, por más que estos se enmascaren con el ropaje de la dignidad ofendida.

Me llama la atención que quienes defienden, por ejemplo, la castidad o la fidelidad conyugal tengan que padecer, en nombre de la tolerancia, todo tipo de ataques o de burlas, y sin embargo no se pueda opinar sobre cómo debe abordarse el tema de la homosexualidad. Parece que no puede hablarse sobre aquellos a quienes el “progresismo oficial” otorga la condición de agraviados. Es una curiosa “tolerancia unidireccional”, por la que unos pueden atacar pero nunca ser atacados. Al final es un simple un problema de libertad de expresión, pues dictaminar qué se puede o no defender públicamente es siempre un atentado contra la libertad de expresión, y la reducción del adversario al silencio es siempre síntoma de debilidad intelectual.

-¿Y por qué la Iglesia católica es tan dura y poco comprensiva con los homosexuales?

Me parece que no es así. Es la misma sociedad la que, en muchas épocas y ambientes, ha sido dura y poco comprensiva con el homosexual. A veces los católicos se han contagiado de esa mentalidad, pero la Iglesia católica sabe bien que las tendencias homosexuales constituyen para algunas personas una dura prueba, e insiste en que deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza, y que ha de evitarse respecto a ellas todo signo de discriminación injusta.

Las inclinaciones homosexuales son objetivamente desordenadas, y por tanto es inmoral realizarlas, pero el homosexual como persona merece todo respeto. Esas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. Deben pedir ayuda a Dios, aceptar el sacrificio que comporta su situación, y luchar con paciencia y perseverancia por salir de ella.

Una persona homosexual es portadora de una cruz singular. No es fácil dar al asunto mejor explicación que al hecho de que tantas personas sufran enfermedades o limitaciones físicas o psíquicas de cualquier índole, y que a veces tanto cuesta entender y aceptar. También hay gente que, por ambiente o por educación, o por otras razones, han caído en el alcoholismo, o en la droga, a veces sin demasiada culpa por su parte. Y todos ellos deben soportar esa cruz, y procurar salir de esa situación, sin tomarla como justificación para llevar un estilo de vida abandonado al error.

Esas personas han de ser ayudadas para que puedan ser plenamente felices. Y su necesidad principal no es el placer sexual, sino la alegre y necesaria certeza de sentirse queridas, comprendidas y aceptadas personalmente. Pero la solución no son las relaciones homosexuales. Lo único que se alcanza con ellas es entrar en un círculo vicioso, pues la necesidad, no solo sexual sino afectiva, no queda satisfecha.

La acción pastoral de la Iglesia con estas personas -señala el teólogo Georges Cottier- ha de caracterizarse por la comprensión y el respeto. Con frecuencia se les ha hecho sufrir como consecuencia de actitudes que son más bien fruto de prejuicios que de auténticos motivos de inspiración evangélica. Tienen que sentirse miembros de pleno derecho de la parroquia, y para ellos vale la misma llamada a la santidad del resto de los demás hombres y mujeres. Hay que tener siempre presente la maternidad de la Iglesia, que ama a todos los hombres, también a aquellos que tienen grandes problemas.

Por Alfonso Aguiló

Tagged with:
 

Aborto…
Una Muerte, Una Herida…
Es Asesinato Legalizado…

Usted puede ser pro-opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Desde el principio DIOS ordenó,
“Sed fecundos y multiplicáos; henchid la tierra y sometedla.”
Génesis 1:28, y Génesis 8:17, y Génesis 9:1
DIOS no añadió, ‘Si es TU voluntad’, o ‘Si TE place’, o ‘Si TU decides hacerlo’,
o ‘SI ES TU OPCION’, verdad que no?
No, El dijo ‘HAZLO’, Es la voluntad de DIOS, no la nuestra, que bebés sean traídos al mundo.
Si toman nota, verán que esta órden fué repetida por lo menos tres veces en Génesis, y existen versos similares en otros libros. Ahora, porqué alguien se repite a si mismo?
Para remachar un punto importante, por eso.

Usted puede ser pro-opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Pero Jesús les dijo,
“Dejad que los niños vengan a Mí,
y no se lo impidáis porque de los que son como éstos,
es el Reino de los Cielos.”
Mateo 19:14

Puede una criatura abortada gozar de este privilegio celestial?

Pero Jesús, conociendo el razonamiento de sus corazones, tomó un pequeño niño y lo colocò a su lado y les dijo,
“El que reciba a este niño en Mi nombre, a Mí me recibe;
y el que me reciba a Mí, recibe a Aquel que me ha enviado.”
Lucas 9:47-48

Ama Jesucristo a los niños?

La palabra ‘niños’ es mencionada más de 1500 veces en las Sagradas Escituras.
De ésto, deduzco que los ‘niños’ son de gran importancia para DIOS.

Para el autor de un libro, el fruto de esa obra, pertenece al autor.

Por tanto…

Al Autor de la Vida, el fruto de Su obra pertenece al Autor.
“Vosotros renegásteis del Santo y del Justo, y pedísteis que se os hiciera gracia de un asesino; y matásteis al Autor de la Vida pero DIOS le resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.”

Hechos 3:14-15

“Mirad, todas las vidas son mías: la vida del padre lo mismo que la del hijo:
el que peque es quién morirá.”
Ezequiel 18:4

DIOS es Pro-Vida.

“Sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo,
que está en vosotros, y habéis recibido de DIOS,
y que no os pertenecéis?
Habéis sido bien comprados!
Glorificad por tanto a DIOS en vuestro cuerpo.”
1 Coríntios 6:19-20
DIOS es Pro-Vida.

Yahveh dijo a Caín, “Dónde está tu hermano Abel?”
El contestó, “No sé. Soy acaso el guarda de mi hermano?”
Replicó Yahveh: “Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo.
Pues bien, maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de
tu mano la sangre de tu hermano.”
Génesis 4:9-11
DIOS es Pro-Vida.

“Ved ahora que Yo, solo Yo Soy, y que no hay otro DIOS junto a Mí.
Yo doy la muerte y doy la vida, hiero Yo y sano Yo mismo,
y no hay quién libre de Mi mano.”
Deuteronomio 32:39
DIOS es Pro-Vida.

“Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré.
Yahveh dió y Yahveh quitó.”
Job 1:21
DIOS es Pro-Vida.
“Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y la tierra.
Te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición.
Escoge la Vida entonces, para que vivas, tú y tu descendencia amando a Yahveh escuchando Su voz,, viviendo unido a El; pues en eso está tu vida,
así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra que Yahveh juró
dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”
Deuteronomio 30:19-20
DIOS es Pro-Vida.

“No Matarás.”
El Quinto Mandamiento.
Exodo 20:13.

“Habéis oído que se dijo a los antepasados, No matarás;
y aquel que mate será reo ante el tribunal.”
Mateo 5:21

“No matarás, no cometerás adulterio;
no pervertirás a la juventud; no fornicarás;
no robarás; no darás atención a profesías;
no practicarás brujería;
No matarás una criatura a través de un aborto,
ni la matarás al nacer;
no codiciarás los bienes de tu vecino.”
Didache 2:2

Nota: ‘Didache’ es la enseñanza de los Apóstoles.
Ellos la escribieron y observaron durante el primer siglo,
cientos de años antes de que existiera el Nuevo Testamento.

*El Didache (Did-Ah-Key) entero se encuentra en este website*

“Tus manos me formaron , me plasmaron, y luego en arrebato me quieres destruir!
Recuerda que me hicistes como se amasa el barro; y que al polvo has de devolverme.
No me vertistes como leche, y me cuajastes como queso?
De piel y de carne me vestistes, y me tejistes de huesos y de nervios. Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.”
Job 10:8-12

“El soplo de DIOS me hizo,
me encaminó el aliento de Sassay.”
Job 33:4

“Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre.
Yo te doy gracias por tantas maravillas, prodigio soy, prodigios son tus obras.
Mi alma conocías cabalmente.”
Salmos 139:13-14

“Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta; así tampoco sabes la obra de DIOS que todo lo hace.”
Eclesiástes 11:5

“Así dice Yahveh que te creó y formó, y te da ayuda.”
Isaías 44:2,24

“Yahveh desde el seno me llamó,
desde el seno materno me plasmó para siervo Suyo.”
Isaías 49:1,5

“Antes de haberte formado en el seno materno, Te conocía;
y antes de que nacieses, te tenía consagrado…”
Jeremías 1:5
DIOS tiene un plan para cada uno de nosotros y El sabía cuando nos crearía,
y Lo sabía por toda la eternidad.

Las Sagradas Escrituras son bien específicas,
el Autor de la Vida da vida, y solo El puede eliminarla.
Nosotros, por tanto, no tenemos control de quién vive y quién debe morir. Pues todos sois hijos de DIOS (Gálatas 3:26), y debemos vivir según las leyes del Padre.
Nadie ‘es dueño’ de otro ser humano. Nadie puede decir, ‘Yo vivo pero
tú debes morir’. Nadie puede decir de una criatura que no ha nacido, ‘Este es mi cuerpo
y haré con él como me plazca’. La criatura no nacida pertenece a su
‘Autor’, el Creador de la Vida, y solo a El, y no a su madre.
La madre solo sirve como un recipiente de nutrición, cuando DIOS está formando la criatura en su vientre. Ni ella ni otra persona tiene el derecho de destruir un ser que Dios ha creado.

“No os busquéis la muerte con los extravíos de vuestra vida, no os atraigáis la ruina con las obras de vuestras manos. Que no fué DIOS quién hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. El todo lo creó para que subsistiera; y las criaturas del mundo son saludables; no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra. Porque la justicia es inmortal. Pero los impíos con las manos y las palabras llaman a la muerte teniéndola por amiga, se desviven por ella y con ella conciertan un pacto, pues bien merecen que les tenga por suyos.”
Sabiduría 1:12-16
DIOS es Pro-Vida.

Es la voluntad de DIOS que nosotros:
“Sed fecundos y multiplicáos; henchid la tierra y sometedla.”
Génesis 1:28, 9:7

Como recompensa a la fidelidad a DIOS, El promete bebés:

“No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril;
y colmaré el número de tus días.”
Exodo 23:26

“Yo me volveré hacia vosotros y los haré fecundos
os multiplicaré y mantendré Mi alianza con vosotros.”
Levítico 26:9

“La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas.”
Salmos 127:3

DIOS también prometió un castigo para aquellos que fuesen infieles:

Si unos hombres en el curso de una riña, dan un golpe a una mujer encinta y provocan el parto sin más daño, el culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y mediante arbitrio…”
Exodo 21:22

“Quién vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida.”
Génesis 9:6

“Comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán.
Su propio descarrío matará a los simples
y la despreocupación perderá a los insensatos.”
Proverbios 1:31-32

“¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman. Ninguno, cuando sea probado, diga:
“Es DIOS quien me prueba”; porque Dios ni es probado por el mal, ni prueba a nadie;
Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce. Después la concupiscencia cuando ha concebido, da a luz al pecado; y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte.”
Santiago 1:12-16

Más castigo que iguala al aborto:
“Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba, como aborto
de mujer que no contempla el sol.”
Salmos 58:8 (9)

Oseas pide a DIOS castigo para los Israelitas por sus pecados:
“A Efraím, como un pájaro, se le vuela su gloria,
desde el nacimiento, desde el seno, desde la concepción.
Y aunque críen a sus hijos, yo les privaré de ellos antes de que se hagan hombres.
Y ¡ay de ellos también cuando Yo los abandone.
Efraím, tal lo he visto, era como Tiro plantada en la pradera, pero,
Efraím tendrá que sacar sus hijos al verdugo.
Dales, Yahveh…, que les darás?
¡Dales senos que aborte y pechos secos!”
Oseas 9:11-14

“Si, tú del vientre me sacastes, me distes confianza a los pechos de mi madre.”
Salmos 22:10-11

“Y al extender vosotros vuestras palmas, Me tapo los ojos por no veros;
aunque menudéis la plegaria, Yo no oigo,

vuestras manos están de sangre llenas.
Lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de Mi vista.”

Isaías 1:15-16

“Porque Mis ojos están puestos sobre todos sus caminos: no se me ocultan, ni se zafa su culpa de delante de mis ojos.”
Jeremías 16:17

“Sino que vuestras faltas os separaron a vosotros de DIOS,
y vuestros pecados le hicieron esconder Su rostro de vosotros, para no oir.

Porque vuestras manos estan manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa.

Vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia.”
Isaías 59:2-3

“No morirán los padres por culpa de los hijos,
ni los hijos por culpa de los padres;

Cada cual morirá por su propia culpa.
Deuteronómio 24:16

“Sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios, sangre inocente derramaban las sangre de sus hijos y sus hijas que inmolaban a los ídolos de Canaán; y fué el país profanado de sangre,
y así manchaban con sus obras y se protituían con sus prácticas.”
Salmos 106:37-39

“Sí, sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley,
teniendo bien presente que la ley no ha sido instituída para el justo sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores,
para los patricidas y matricidas, para los asesinos, adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, según el Evangelio de la gloria de DIOS bienaventurado, que se me ha confiado.
1Timoteo 1:8-11

“Libra a los que son llevados a la muerte y a los que conducidos al suplicio ¡si los pudieras retener! Si dices, “Mira que no lo sabíamos,” acaso el que pesa los corazones no comprende? el que vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras.
Proverbios 24:11-12

“Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma:
ojos altaneros, lengua mentirosa,

manos que derraman sangre inocente.”

Proverbios 6:16-17

Una de las historias más tristes en la Biblia se encuentra en el Libro de Mateo.
“Entonces Herodes, viendo que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda la comarca, de dos años para abajo según el tiempo que había precisado por los magos.”
Mateo 2:16

Esos niños asesinados son llamados los “Benditos Inocentes.”
No existe nadie más inocente e inofensivo que una criatura reciennacida,
o uno que se encuentre en el vientre de su madre. Estos no pueden defenderse.
Estos son indefensos y desamparados, y son todos propiedad de DIOS.
Las Sagradas Escrituras no especifican el número de los Benditos Inocentes,
pero deben haber sido un pequeño número ya que Belén era un pequeña aldea.
Compare esos Benditos Inocentes con los 39,000,000 que en los E.U. nada más,
y los 1,200,000,000 mundiales, asesinados en los últimos 28 años por aborción.

“Así Yahveh dice: En Rama se escuchan ayes, lloro amarguísimo, Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse — por sus hijos –
porque no existen.”
Jeremías 31:15, Mateo 2:17-18

Que tuvieron que decir los Padres de la Iglesia y los escritores de la Iglesia en los primeros tiempos?

Tertullian, Apología 9, 197 A.D.
“…asesinato en un tiempo prohibido, no podemos destruir ni el feto en el vientre, mientras el ser humano obtiene sangre de otras partes del cuerpo para su alimentación. El impedir un nacimiento es meramente un asesinato; ni es diferente el que una vida sea eliminada al nacer, o destruir una que está por nacer. Eso es un hombre que va a existir; tiene usted la fruta en la semilla.”

San Hippólytus de Roma, Philosophoumena, o Refutación de todas Herejías, 222 A.D.
“…por esta razón, mujeres con reputación de creyentes empezaron a tomar drogas que las hicieran estériles, y a amarrarse tan apretadamente para así expulsar lo concebido, ya que ellas, de ninguna forma, por razones de familia o riquezas excesivas, deseaban tener una criatura de un esclavo u otra persona insignificante. Vean así, a que impiedad desenfrenada han procedido, enseñando así adulterio y asesinato al mismo tiempo.” 9:12

San Basil, el Grande, Primera Carta Canónica a Amphilochius, 374 A.D.
“Una mujer que deliberadamente a matado a un feto tiene que pagar con la penalidad de asesinato.” 188:1
“Aquellos también que proveen drogas para causar abortos son asesinadores igualmente,
como las que reciben el veneno para matar al feto.” 188:8

San Agustín de Hippo, Enchiridion de Fé, Esperanza, y Caridad, 23,86, 421 A.D.
“…aunque no sé si el hombre puede encontrar una contestación: cuando es que un ser humano empieza a vivir en el vientre, y si existe una clase de vida escondida ahí que no es aparente en los movimientos del ser viviente. Parece muy desconsiderado el negar que esos fetos vivieron en un instante, que son cortados y expulsados miembros por miembros de los vientres de las embarazadas, a menos que las madres mueran también y los fetos son dejados por muertos.”

San Agustín de Hippo, Matrimonio y Apetito Carnal, 17, 419 A.D.
“Es, sin embargo, una cosa para personas casadas el tener coito con el deseo de tener niños, lo cual no es pecado: es otra cosa el de desear el placer carnal en cohabitación, con el esposo o esposa solamente, lo cual implica pecado venial. Porque a pesar de que la propagación no es el motivo del coito, no exite prevención de dicha propagación, ni con deseos erróneos o artefacto malvado. Aquellos que usan éstos, y se llaman esposos, no son realmente; no retienen vestigio alguno del verdadero matrimonio, pretendiendo la designación honorable como una excusa para su conducta criminal. Habiendo procedido de esta manera, se sienten traicionados al exponer sus niños que nacen encontra de su voluntad. Estos odian el tener que alimentar y retener aquellos que tenían miedo de engendrar. Esta crueldad impuesta en sus progenie obtenida sin quererla, desenmascara el pecado que habían practicado en la obscuridad, y lo expone a la luz del día. La crueldad expuesta censura el pecado escondido. Algunas veces, esta crueldad carnal, o; si quieren, placer cruel, recurre a métodos extravagantes como el de usar drogas venenosas para obtener esterelidad; o de no tener éxito, querer destruir la semilla concebida de alguna forma antes de que nazca, prefiriendo así que su progenie muera en vez de recibir vitalidad; o si ya existía en el vientre, debería morir antes de nacer. Bueno, si ambas partes son tan abominables, no son esposo y esposa; y si este es su caracter no se unieron desde el principio bajo el sacramento de matrimonio pero por sensualidad. Pero si este pecado no corresponde a ambas partes, entonces proclamo que la mujer es la prostituta del esposo o el hombre es el adúltero de la esposa.”

San Clemente de Alejándria, Cristo el Educador, 2:10, 202 A.D.
“Si controláramos nuestra sensualidad desde el principio y si no matáramos a la raza humana nacida y desarrollándose según el plan divino, entonces nuestras vidas serían vividas conforme a la naturaleza.”

“Mujeres que recurren a alguna droga venenosa abortiva no solo matan al embrión, pero junto con eso toda bondad humana.” Ibid, 23:174

San Gerónimo, Cartas 22:13, 380 A.D.
“Se pueden ver muchas mujeres viudas antes de casarse quienes tratan de esconder su miserable caída con un atavío falso, a menos que sean traicionadas por vientres hinchados o por el lloro de sus infantes…Algunas hasta toman brebajes para asegurararse de que serán infértiles…Algunas cuando se encuentran encinta por su pecado, usan drogas para obtener un aborto, y cuando mueren con su progenie (como muchas veces pasa), entran al infierno llenas de culpabilidad no solo por el adultério contra Cristo pero también por el suicidio y asesinato de su progenie…No obstante, son éstas las que dicen: “…mi conciencia es suficiente guía para mí…”

San Juan Crysostom, Sermón 24 en Romanos, 391 A.D.
“Porque no tengo nombre que darle, ya que no es un arranque del nacido, pero previene que nazca. Porque entonces se abusa del regalo de DIOS, y se pelea con Sus leyes, y sigue lo que es una maldición como si fuera una bendición, y hacen del cuarto de procreación, un cuarto para asesinatos y arman a la mujer que fué criada para procrear para que masacre?”

Flavius Josephus, aunque no se encuentra entre los Padres de la Iglesia, fué el historiador principal Judío de sus tiempos, 37-101 A.D., y vivió durante los tiempos de los Apóstoles. El tuvo que decir lo siguiente:
“La Ley, nos obliga a criar a todos nuestros progénies, y prohíbe a las mujeres que causen un aborto para perder lo que han engendrado, o destruírlo después; y si alguna mujer demuestra el haber hecho ésto, ella será la asesina de su criatura por destruír una criatura viviente, y el decrecimiento de la humanidad:
si alguien, por tanto, procede con esta fornicación o asesinato, no puede ser limpio.”
Josephus contra Apion, 2:25…

Como pueden ver por todos los escritos históricos que les he presentado,
no existe nada nuevo con respecto a la abominación del Aborto.
Las Sagradas Escrituras una vez más establecen un punto…

“Todas las cosas dan fastidio, nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oir. Lo que fué, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; nada nuevo hay bajo el sol. Si algo hay de que se diga, “Mira, eso sí que es nuevo, aún eso ya sucedió en los siglos que nos precedieron. No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros que dará memoria en los que después vendrán.”
Eclesiástés 1:8-11

Un hombre le rogaba a DIOS. “Querido DIOS, porqué no nos dás alguien que pueda encontrar la cura para el cancer y enfermedad cardíaca?”
DIOS respondió, “Eso hice, pero tú los abortastes.”

Yo me atrevo a decir, que dados la oportunidad, los proponentes de un Aborto
respaldarían el aborto del Hijo de DIOS.

Pro-Opción, exactamente que quiere decir eso?
Las personas que eligieron ese título lo hicieron porque suena menos repulsivo
de lo que realmente quiere decir, que es…
“Yo tengo el perfecto derecho a matar a otro ser humano,
una criatura de la creación de DIOS, si así lo deseo.”
Llamémoslo por lo que realmente es… Asesinato Legalizado…

Para aquellos que puedan decir, “Eso es solo una protuberancia de carne”,
yo tengo que preguntarle:
“Y en que se convertería esa ‘protuberancia de carne’ si la dejaran tranquila en el vientre”

Tengo que preguntar de seguido:
“Tiene una ‘pretuberancia de carne’ un latido de corazón?”

“Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril.”
Lucas 1:36

“Y sucedió que, cuando oyó Isabel el saludo de María,
saltó de gozo el niño en su seno.”
Lucas 1:41

“Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo,
saltó de gozo el niño en mi seno.”
Lucas 1:44

Ahora, favor de explicarme,
“Como puede una ‘pretuberancia de carne’ saltar en el seno de su madre,
y como siente gozo?”

“Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?”
Isaías 49:15

“El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.”
Apocalípsis 12:4

Qué diferencia hay entre los abortadores del presente y el dragón de Apocalípsis 12:4?

Que DIOS tenga piedad de nosotros por lo que hemos hecho.

“Ténme piedad, Señor, pues a tí clamo todo el día; recrea el alma de tu siervo, cuando hacia tí, Señor, levanto mi alma. Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan. Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
En el día de mi angustia yo te invoco pues tú me has de responder.”
Salmos 86:3-7

Usted puede que sea Pro-Opción, pero DIOS es Pro-Vida.

Un aborto transforma el seno en una tumba.

©
Written by Bob Stanley, November 26, 1998
Updated September 28, 2001

Tagged with:
 

El sexto mandamiento, que nos habla de castidad, afecta a todos: casados, solteros, heterosexuales y homosexuales

Este es el tercer capítulo, y último de momento, que dedicamos en esta sección al tema de la homosexualidad. Tema de rabiosa actualidad debido a la proliferación de manifestaciones, cuestiones y problemas que plantea en la actualidad. Como hemos dejado claro en artículos anteriores, no estamos juzgando ni condenando a personas, y menos a las que por “capricho” de la naturaleza, o debido a las circunstancias que han influido, han provocado en individuos concretos actitudes, costumbres, reacciones, e incluso criterios, no propios del sexo al que biológicamente pertenece. Estamos aclarando que la homosexualidad en sí no es una manifestación normal de la naturaleza humana. Dios creó al ser humano macho y hembra, hombre y mujer, con sus diferencias biológicas, fisiológicas, psicológicas, etc., para que fuesen un complemento y una ayuda mutua, y de esa relación normal entre ambos fueran llenando la tierra de otros seres humanos, de ambos sexos, iguales en dignidad y derechos, pero distintos en cuanto al sexo. La naturaleza no siempre cumple la leyes a la perfección, y surgen de vez en cuando, sin que nadie tenga la culpa, individuos con distintas carencias o malformaciones. Esos individuos son tan dignos como los demás de su especie, y están sometidos igualmente a la norma moral de conducta grabada en nuestra naturaleza y plasmada explícitamente en las tablas de la Ley de Dios. El sexto mandamiento, que nos habla de castidad, afecta a todos: casados, solteros, heterosexuales y homosexuales. Cada uno, con la ayuda de la Gracia de Dios, ha de intentar ser honesto y limpio en sus relaciones afectivas con los demás, y nunca se debe ir contra la propia naturaleza. Primero por amor de Dios, segundo por respeto a la dignidad del ser humano, y tercero porque la naturaleza NUNCA PERDONA, y normalmente pasa factura de los atentados que se cometen contra ella. Ahí tenemos un ejemplo claro en el SIDA que ya sabemos cual es su origen y quienes son los que más riesgo corren de contagio.

Cuestiones que nos planteamos:

¿Es admisible el matrimonio entre homosexuales?

Radicalmente hay que responder que NO. Aunque haya leyes en algún lugar que puedan admitirlo. Eso es una aberración. Una cosa son las parejas de hecho que voluntariamente puedan darse entre homosexuales, como también entre heterosexuales, y otra cosa es el MATRIMONIO. No hay que confundir las cosas. Hay que ser más serios y llamarle a cada situación por su nombre. El MATRIMONIO, que es una institución natural, y elevada por Cristo a la categoría de Sacramento, no puede verse mancillado por una caprichosa y deshonesta práctica de intentar vivir una relación afectiva y sexual aberrante. El MATRIMONIO es una institución que merece todo el respeto y respaldo legal y social por ser el modo natural de formalizar un compromiso entre hombre y mujer para fundar una FAMILIA, ayudarse mutuamente con el complemento de ambos sexos, y crear un ambiente adecuado para la educación de los hijos, seres humanos que necesitan el clima adecuado para crecer sanos física y psíquicamente. Y esto no lo puede ofrecer una pareja de homosexuales por pura lógica. Que vivan como quieran, pero que no confundan los término. El MATRIMONIO es lo que es, y nada más.

¿Es admisible la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales?

A finales de Abril de este año 2001 se ha celebrado en Murcia (España) el Congreso Internacional sobre “Educación, Familia y Vida”, organizado por la Universidad Católica de la Diócesis. Los ponentes han sido primeras figuras internacionales sobre el tema de que se trataba. Uno de ellos fue el Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo de la Familia en la Santa Sede. En su intervención, y en una rueda de prensa posterior afirmó rotundamente sobre esta cuestión que nos hemos planteado: “Es horrenda la concepción educativa que subyace a las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales”.

Para este Cardenal colombiano, la aprobación en Holanda de una ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo y la adopción de niños es un hecho aislado que se ha producido “en oposición al resto del mundo”. “Parece como si todos los países del mundo -añadió- estuviesen equivocados y de pronto Holanda hubiese visto un nuevo sol y una nueva luz”. El Cardenal sostiene que en este tipo de adopciones “los derechos del niño son vulnerados” ya que se utiliza al pequeño “como objeto para llenar soledades”.

López Trujillo advierte de las graves consecuencias psicológicas que tendrá para el sujeto haberse criado en un ambiente sin el equilibrio que aportan el padre y la madre, un hombre y una mujer, y alerta sobre el hecho de que, una vez adultos, estas personas podrán reclamar al Estado que ha permitido su adopción indemnizaciones por daños sufridos.

Considero que son suficientes estas afirmaciones tan claras y rotundas para contestar a la pregunta que nos hemos planteado. No se puede jugar con la dignidad humana, utilizando a los niños indefensos como instrumentos al servicio de nuestros vacíos sentimentales, o de las pasiones descontroladas. El Estado que permite esto atenta contra el derecho que asiste a los niños a vivir y ser educados como corresponde a su naturaleza.

¿Puede un homosexual ser sacerdote o religioso/a?

Interesante cuestión esta. En otros tiempos esta situación era un impedimento serio para acceder al sacerdocio o a la vida religiosa. Hoy las dificultades no son mayores, o distintas, que para una persona heterosexual. Para uno y para otros es cuestión de integrar la sexualidad en una opción de amor célibe. Lola Arrieta, religiosa Carmelita de la Caridad, afirma: “Que una persona homosexual se integre o no en la vida religiosa, no puede argumentarse desde su condición de homosexual, sino desde el grado de integración, salud, apertura y sinceridad con la que se le hace posible acoger la vida y la vocación recibida…” La persona con buena integración de su sexualidad, sea cual sea su orientación, es capaz de establecer relaciones profundamente positivas, compromiso en el amor en cualquier estilo de vida.

El P. Jesuita Carlos Domínguez Morado afirma que “probablemente, han sido muchos los hombres y las mujeres homosexuales que, a lo largo de la historia de la Iglesia, han vivido honesta y creativamente su vocación de célibes por el Reino. Nunca sabremos lo que en su intimidad más profunda esto les significó de dolor y de grandeza”.

Lo importante es comprender que somos hijos de Dios, y que se puede asumir la situación de cada uno, siguiendo la auténtica vocación que Dios da, y comprometiéndose a entregarse de todo corazón a una vida de total compromiso con Dios y sus planes salvíficos, dando un sí rotundo a un celibato apostólico vivido con toda lealtad. Y en estas circunstancias, en la que siempre hay que evitar todo tipo de sospechas, hay que respetar a una persona que puede tener un cierto grado de anomalía, pero no hasta el punto de ser un obstáculo serio, y que asumida, llevada con dignidad, y vivida con la entereza del que busca la santidad en una entrega total del corazón a Dios, da de sí lo mejor que tiene para vivir el Evangelio sirviendo a los hermanos desde el celibato por el Reino de los Cielos.

Con esta tercera entrega damos por terminado nuestro trabajo sobre el tema de la homosexualidad, con el convencimiento de que, ni mucho menos, hemos intentado agotar el tema, que sigue abierto para cualquier pregunta que quieran formularnos. Hemos intentado sentar los principios básicos desde el respeto más profundo a la persona, pero dejando claro que la virtud de la castidad obliga a todos desde la situación en que se encuentren. Y el que sufra algún tipo de anormalidad en este campo, que lo lleve con dignidad, sin complejos, y pida ayuda a Dios para encauzar cristianamente su afectividad por el camino que Dios lo llame.

Tagged with: